Opinion · Bulocracia

Así va el Mundial de ‘fútbulos’

El Mundial de fútbol de Rusia está deparando muchas sorpresas: la actual campeona del mundo, Alemania, pierde con México; Argentina empata con Islandia, Brasil lo mismo con Suiza… Aunque esto último igual es un buen augurio para la canarinha, porque España no empató, perdió ante Suiza en su debut en el Mundial de Sudáfrica, y acabó ganándolo.

El caso es que éstos y otros hechos y la euforia por vencer o por molestar a los demás nos han dejado ya algunas patrañas mundialistas, o ‘fútbulos’.

Terremoto en México

Como que el gol de Hirving Lozano, que acabaría dando el triunfo a la selección mexicana frente a la de Alemania, provocó casi de manera instantánea un terremoto de considerables dimensiones en la Ciudad de México. O allí y en los alrededores. O en la capital y en muchos puntos más del país. Pero en todos los casos el epicentro del seísmo fue la plaza del Zócalo de la Ciudad de México, donde se dieron cita hasta 75.000 personas para seguir el partido.

Y nada de eso. Los mexicanos se pusieron muy contentos, lógicamente, pero no provocaron una reacción telúrica inconscientemente para celebrarlo. Y menos mal, porque si así hubiese sido, si un total de 128 millones de mexicanos felices hubiesen sido capaces de poner en marcha un terremoto, demos gracias de que China no haya logrado el billete para intentar marcar goles en el Mundial. Porque con este precedente, 1.400 millones de chinos desatados por la euforia futbolera podrían provocar una hecatombe planetaria de consecuencias aterradoras.

Messi se lesiona

Se supone también que uno de los periódicos de referencia en Argentina, sino el que más, el diario Clarín, ha difundido una noticia que asegura que Messi se ha lesionado y que para él se ha acabado el Mundial. Y tampoco, han utilizado la cabecera de este medio y poco más.

Tras el 1-1 de la albiceleste ante Islandia, partido en el que Messi no acertó al lanzar un penalti, se han sucedido las coñas hacia la selección argentina. De dónde parte este asunto del 10 lesionado es una incógnita, pero no sería de extrañar que procediera de algún chileno resentido por los innumerables ataques de los aficionados argentinos hacia ellos por no haberse clasificado Chile para el Mundial. Coñas como por ejemplo ésta: “Se busca camarero para trabajar en un bar los meses de junio y julio. A poder ser chileno, que así no se me distrae con el Mundial”.

Fernanda en la banda

Y como no podía ser de otra manera, el Mundial ha propiciado también su primera gran noticia falsa con tintes machistas, que causa sensación especialmente por toda América. Multitud de medios gañanes esperan impacientes el debut en Rusia de la linier brasileña de 25 años Fernanda Colombo, una licenciada en Educación Física a la que han dado el sobrenombre de “la árbitra más sexy del mundo”. Hasta ahora Fernanda ha compatibilizado el arbitraje en la liga carioca con trabajos como modelo que cada vez son más numerosos, así que parece que su carrera en la publicidad  finalmente acabará imponiéndose a la futbolera.

Incluso la FIFA ha salido al paso de este asunto para aclarar que Fernanda Colombo no va a ser la primera mujer árbitro en un Mundial y que ni siquiera está registrada en la competición. El único vínculo de esta chica con la cita mundialista es que su novio, el también brasileño Sandro Ricci, de 43 años, sí es uno de los 36 colegiados designados para arbitrar en el Mundial de Rusia. La pareja considera una anécdota su diferencia de edad de 18 años y se prometió en matrimonio el pasado mes de marzo.

Por qué no iba a arbitrar una mujer en un Mundial. Pero el interés de estos alegres medios en que Fernanda Colombo lo hiciera en Rusia no parece atender a sus habilidades como árbitra, sino más bien a aspectos más babosos. De hecho, hay páginas que le han dedicado a Fernanda frases como “ojalá esté en un partido aburrido de Arabia, Japón o uno de esos equipos flojos, para que podamos admirar bien su cuerpo”.

No va a poder ser lo de Fernanda, pero al menos esta gente podrá fijarse con detalle en Sandro, su pareja. Así que todo queda en casa.