Dominio público

Opinión a fondo

¿Plurinacionalidad de izquierdas? Derecho a decidir y ciudad

06 Ene 2016
Compartir: facebook twitter meneame
Comentarios

Igor Calzada 
University of Oxford, University of Strathclyde (Glasgow) y University of Vrije Brussel

A lo largo de la historia, las ciudades han cumplido dos roles: uno, el de ser lugares de encuentro entre diferentes y dos, el de erigirse como protagonistas de transformaciones sociales. En este sentido, la indignación del 15-M, al menos en el Estado como exigencia generalizada para el fin de las políticas de austeridad, presenta un nuevo revival postcrisis de las izquierdas que comenzó en Madrid y Barcelona y se está extendiendo hasta llegar a superar el tabú de un inexistente y más que necesario debate sobre la plurinacionalidad.

No obstante, el binomio izquierdas y ciudad puede adoptar también diversas formas muy distintas a las que no estamos muy acostumbrados en la península Ibérica. Por ejemplo, caminando por Edimburgo o Glasgow, no parecería que estamos en una sociedad dividida tras un año desde que se celebró un referéndum de independencia pactado entre el Gobierno escocés y el Gobierno británico. Y es curioso, por contra, cualquier referencia a la plurinacionalidad en el Estado español va a acompañada de la sacrosanta ‘unidad territorial’ como antídoto para evitar una supuesta fractura social. Como si los asuntos territoriales presentasen por sí mismos una patología a erradicar; cuando lo que debería hacerse sería una pedagogía del derecho a decidir y del respeto al juego de mayorías y minorías.

En Escocia, la izquierda transformadora actuó como motor en una labor de empoderamiento ciudadano sobre un debate político sin precendentes en las islas británicas. Tal vez, cabría decir, que el pacto es una consecuencia lógica al reconocimiento nacional que tiene Escocia como comunidad imaginada (Benedict Anderson dixit, RIP) voluntariamente unida al Reino Unido, ya que al fin y al cabo, toda la comunidad nacional es imaginada. La cuestión es, con qué grado de respeto y de diversidad hacia dentro y fuera se ha construido y se sigue manteniendo’forzosa’ o voluntaria/democráticamente.

Las Elecciones Generales 2015 no han sido unas elecciones más. Si existe un denominador común, desde cualquier ángulo geográfico es que, el gran espectro que podemos denominar ‘izquierda’ se ha movido o está en posición de alterar, al menos cualitativamente, las inercias recentralizadoras que han impregnado el ‘estatalismo’ nacional español en su conjunto. Posiciones de autodenominada ‘izquierda’ como las de Podemos, PSOE, IU, pero también, PSC, ERC, CUP, EHBildu, etc, tienen un papel relevante en este nuevo escenario estatal.

Se podría realizar una lectura urbana en lo referente a una supuesta emergente ‘plurinacionalidad de izquierdas’ con tres breves apuntes:

.La indignación generalizada, la ruptura con el modelo de representación política bipartidista germen del 78 y la necesaria búsqueda de un modelo socio-económico más justo, meritocrático y transparente.

.El fin de la alternancia, la necesaria búsqueda de puentes y pactos y la importancia de contar con las minorías para construir nuevas mayorías. A este respecto sería interesante recoger el análisis que realiza Enric Juliana en relación a la pugna hegemónica que PSOE y Podemos que está escenificando estos días:

La competición entre un PSOE analógico, atrincherado en el Sur y fortificado en las ciudades pequeñas y los pueblos, y un Podemos digital que ha superado a su veterano competidor en la gran mayoría de los municipios de más de 100.000 habitantes, bien conectado con los jóvenes, y con una inteligente estrategia pronacionalidades (artículo 2 de la Constitución), que coge con el pie cambiado a los socialistas catalanes, vascos y gallegos, se está convirtiendo en una de las piedras angulares de la política española.”

.La naturaleza de la posición volátil y líquida del eje de izquierdas estatalistas e independentistas en lo referente a las estrategias pro-plurinacionales y en aras de abrir un nuevo ciclo a favor del derecho a decidir de las mismas. Ahí, las posiciones de PSOE, Podemos e IU por una parte y de ERC, CUP y de EHBildu, presentan más puntos de desencuentro que de consenso. Unido todo ello a sus diversas estrategias en el territorio estatal.

Todo parece indicar que la presión por la gran coalición PP, PSOE y Ciudadanos, unido a los poderes supranacionales, pueden estar actuando y echando por tierra la democracia local en las ciudades y en el germen de respeto, unión-desunión voluntaria y valor de la diversidad interna como es la plurinacionalidad.

Plurinacionalidad que únicamente puede ser actualizada con una gran dosis de respeto hacia el derecho a decidir de las comunidades imaginadas que al día de hoy conviven (forzosamente o gustosamente) en un estado que se dice plurinacional y que no reconoce a sus naciones (eufemísticamente se refiere a ellas como nacionalidades).

Tal vez, sea momento de llamar a cada cosa por su nombre y dejar fluir a una democracia tan líquida como tan real. Y aquí, las ciudades y las izquierdas, siempre serán la única esperanza de un Estado (¿inteligente?) que se quiera denominar y articular con ese respeto a sus pueblos en clave plurinacional.

¿O, es que el estado español teme dar voz a su propia plurinacionalidad?

También es Navidad en Glasgow. Y desde la altura de la estatua del escritor Walter Scott, exactamente donde la noche del referéndum en el 2014, personas a favor de un ‘sí’ y un ‘no’ se agrupaban en la George Square, hay una gran noria y un carrusel a su lado. ¿Quién diría que hace un año hubiera un referéndum? ¿verdad? Niños y niñas, familias del ‘sí’ y del ‘no’, dando vueltas al carrusel con una sonrisa y tras haber rebasado una prueba democrática de gran calado en lo que se conoce como democracia directa: un referéndum. Tan difícil de imaginar para algunas mentes, parece ser; que daría la impresión de que temen una democracia real proyectando sus propios miedos y fantasmas de una unidad con mapas territoriales (y mentales) cada vez más, en realidad, diversos y ricos.


comments powered by Disqus