El gasto militar de España, Trump y la OTAN: ¿el 2% que falta?

18 Abr 2017
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Lorenzo Mancini
Economista

La llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha sacudido la política internacional y ha puesto al centro del debate una serie de cuestiones. Entre ellas, el nuevo presidente propuso incrementar el presupuesto de Defensa en 30.000 millones de dólares para este año; además, Trump confirmó el compromiso de EEUU ante la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Por otra parte, la administración Trump reiteró a los países aliados de la OTAN la necesidad de cumplir con el compromiso de situar el gasto militar en un 2 % del PIB para el año 2024, como acordado en la cumbre de Gales en 2014. El llamamiento de Trump ha sido recogido con entusiasmo por la ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, que ha propuesto que España incremente sensiblemente el gasto militar en los próximos años para cumplir con los requisitos de la OTAN.

Los datos más recientes publicados por la OTAN indican que en los últimos años ha ocurrido un estancamiento del gasto militar de la organización: entre 2009 y 2016 el gasto promedio se ha reducido de un 3,29 % a un 2,43 % del PIB. En 2016 el gasto militar de España se situaba en un 0,90 % del PIB, un porcentaje inferior a la meta de la OTAN pero muy próximo al gasto de Alemania, Canadá e Italia (gráfico 1). Por otra parte, es interesante notar que en 2016 tan solo cinco países alcanzaban la meta del 2 %: EEUU, Grecia, Estonia, Reino Unido y Polonia.

Gráfico 1. Gasto militar en porcentaje del PIB real (países seleccionados). Fuente: elaboración propia a partir de OTAN, 2017. Defence Expenditure of NATO Countries (2009-2016). 13/3/2017. Nota: *) estimación de la OTAN

Mientras los gobiernos de España y de otros estados miembros de la OTAN se afanan para encontrar la vía para aumentar el presupuesto de Defensa, con probables recortes en otras áreas ya hundidas por la austeridad, otros compromisos internacionales parecen desaparecer de la escena. Entre otros, conviene recordar que a través de la resolución de Naciones Unidas de 24 de octubre de 1970, los países donantes acordaron destinar un 0,7 % de su producto nacional bruto (PNB) a la ayuda oficial al desarrollo (AOD). En 2015, los quince países que formaban parte de la Unión Europea se comprometieron a cumplir con esa meta para el año 2015.

Sin embargo, los datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) muestran que la mayor parte de los países donantes están lejos de respetar sus compromisos: en 2015 tan solo siete países cumplieron sus compromisos. En ese año, España asignó un mero 0,13 % del PNB a la AOD. Cabe resaltar que este porcentaje se ha reducido paulatinamente a partir de 2009, cuando el país destinaba a la ayuda un 0,49 % de su PNB (gráfico 2). Cabe resaltar que entre 2000 y 2015 EEUU destinó a la AOD un exiguo 0,17 % del PNB, en promedio.

Gráfico 2. Ayuda Oficial al Desarrollo en porcentaje del PNB (países seleccionados). Fuente: elaboración propia a partir de datos de la OCDE

Por último, conviene destacar otro indicador que ha protagonizado el debate internacional en los últimos años: el gasto en investigación y desarrollo (I+D). La inversión en I+D ha sido discutida en particular en relación con el compromiso de los países de avanzar hacia una “economía del conocimiento”. Los datos muestran que los países de la OCDE gastaron en I+D un 2,25 % del PIB entre 2000 y 2015, en promedio (gráfico 3). En el mismo período el gasto en I+D de España se mantuvo siempre por debajo de la media OCDE (1,16 % en promedio). En 2014, el país gastó en I+D un mero 1,24 % del PIB, el porcentaje más bajo entre las mayores economías europeas.

Gráfico 3. Gasto en I+D en porcentaje del PNB (países seleccionados). Fuente: elaboración propia a partir de datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Nota: el gasto incluye tanto el sector público como el sector privado

En conclusión, el nuevo presidente Trump ha instado los países miembros de la OTAN a cumplir con la meta de situar el gasto militar en un 2 % del PIB. El gobierno de España ha recogido con entusiasmo ese llamamiento, así como hicieron otros países europeos. Mientras que los gobiernos nacionales se afanan para determinar cómo gastar más en bombas, mísiles y tanques de guerra, lo que implicará probables recortes al Estado del bienestar, otros compromisos parecen pasar en segundo plano, en particular la ayuda al desarrollo. Además, el mayor gasto público para cumplir con la meta de la OTAN podría desviar la aportación pública a la inversión doméstica en I+D, que en España se sitúa muy por debajo de la media OCDE.

¿Cuándo los gobernantes manifestarán el mismo entusiasmo mostrado para incrementar el gasto militar para cumplir con otros compromisos internacionales y fomentar la investigación, el desarrollo y la innovación?


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