Opinion · El desconcierto

La respuesta democrática de Sánchez

11 mujeres y 6 hombres componen , de entrada, el gobierno más cualificado de todos los habidos durante la democracia. No deja de ser sintomático, además, que ninguna de las ministras sea hoy sujeto de controversia mientras que dos de los ministros, Maxim Huerta y Fernando Grande–Marlaska, lo sean aunque por motivos  bastante contrapuestos. Ni el peso liviano del ministro de Cultura, ni  el peso pepero del ministro de Interior, encajan en el  Consejo de Ministras que celebra hoy su primera reunión en la Moncloa. Máxime cuando a todas ellas les corresponde dirigir  hoy la respuesta democrática al grave retroceso de las libertades públicas en la sociedad  española.

No es un gobierno de izquierda, en la mayoría parlamentaria que sostiene a Sánchez hay dos partidos que no lo son ( PNV, Pdcat), ni sus tareas son las de un gobierno progresista, dado que tienen como eje sustantivo la derrota de la involución preconstitucional, promovida desde Ciudadanos, que arrastra asimismo al Partido Popular. Sanear las instituciones, encauzar tanto el diálogo político entre las clases sociales , que algunos posmodernos dan por superadas, como entre las nacionalidades , que algunos estiman inexistentes. En una palabra, recuperar el pacto social y territorial inscrito en la Constitución de 1978. Precisamente por ello, no es nada casual que hoy fuerzas tan dispares se hayan unido en la actual mayoría parlamentaria.

España está mal sentada hoy, por emplear la expresión de Walter Benjamin, en el Hotel Abismo. Un empujón más de Ciudadanos y estaría ya en el precipicio de una confrontación generalizada. La profunda galvana de Rajoy, impasible durante más de una década de señales de alerta sobre Cataluña, más la algarabía patriotera de Rivera, atento a cobrar los réditos electorales joseantonianos, han generado una dinámica harto peligrosa para una España plurinacional sin que desde el Estado se diera la respuesta democrática necesaria. Sólo el azar de una sentencia judicial, que ha desvelado la naturaleza corrupta del PP, ha podido interrumpir esta carrera del PP y Cs por despeñarnos.

Esta basura joseantoniana del ciudadano Rivera ha impregnado a sectores del aparato del Estado desde los más altos a los más bajos, que también han comprado la mercancía adulterada de la quiebra de España. La judicialización de la política ha politizado a algunos jueces , aplicando el derecho penal del enemigo, tanto como a los muy mal llamados policías patriotas, que han espiado desde las cloacas a los partidos democráticos y sus líderes.  No parece, por lo tanto, una persona como Grande –Marlaska, justo la más apropiada para poder adecuar Interior a la Constitución . Si se atiende al solo dato de  que de las 9 condenas a España por no investigar las  denuncias de tortura, dictada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, 6 han tenido como juez instructor al hoy nuevo ministro de Interior. Aunque este nombramiento es ampliamente compensado por el de Margarita Robles, más conocida por los uniformados como la Señora , a cargo de Defensa y del CNI.

Hundido el PP en la ciénaga de la corrupción, deslumbrados los de Ciudadanos por el Cara al Sol de Albert Rivera, le corresponde , una vez más, al PSOE echarse sobre sus cansinas espaldas la defensa de la democracia. Apenas empiece a caminar, le espera la subida al Gólgota donde sus enemigos plantan ya las cruces para crucificar a Sánchez. Pero no estará solo en este calvario. Más de un Cirineo y una Verónica le ayudarán gratis total dado que si es crucificado lo serán también los que , imitando la traición de Judas o la cobardía de San Pedro, le nieguen la ayuda.  No hay lugar para lavarse las manos a lo Poncio Pilatos. La ventaja política de este gobierno es que cuanto más lo ataquen, más lo fortalecen sus enemigos.

Esta respuesta democrática de las ministras de Sánchez culminará cuando los españoles la refrenden en las urnas. Primero, en las autonómicas, municipales y europeas. Luego, en las generales. Hasta entonces, no es más que una respuesta a medias. Sin una mayoría parlamentaria proactiva, que sustituya la reactiva de hoy, la involución no habrá sido derrotada. Si bien es muy cierto que tener el gobierno es tener mucho poder, también lo es que necesita dotarse de una amplia base social para dirigir con acierto una etapa política como la que se empieza a vivir en la sociedad española. Dependerá de  todos los españoles el consolidar el Consejo de Ministras para desarrollar la democracia hoy estancada o apoyar la involución encabezada por la dual competencia patriotera de PP y Cs. Votarán después de haber comprobado como gobiernan las ministras de Sánchez. Como bien decía el viejo Engels, la única forma de saber si el puddin es bueno, es comerlo.