Susana Díaz y la tristeza de Andalucía

Le escuché a un sueco decir que en Suecia hay Estado pero no hay comunidad. Tienen leyes para casi todo y la esfera pública tiene la certidumbre de una clínica. Pero les falta alma. Ayudan mucho a los demás, pero se ayudan poco a sí mismos. Suecia no es Cádiz. Mi abuela, que era gaditana, lo tenía muy claro. Un día entoné al final de un mitin unas alegrías en Jerez de la Frontera y luego una paisana me dijo: “están bien las alegrías, pero no creas que aquí nos gustan tanto”.

Este 28 se ha celebrado el Día de Andalucía. En Andalucía hay mucha comunidad pero falta Estado. Hay dolor compartido, queja cantada, alegría de vivir, terratenientes muy ricos y jornaleros muy pobres. Y los mismos gobernantes del PSOE desde que regresó la democracia. También mucha resignación. Los andaluces son muy irreverentes pero muy obedientes. En Andalucía se sigue encarcelando a la gente que no tiene casa. Mientras celebraban el Día de Andalucía seguían en prisión provisional gente de Sevilla culpables sobre todo de no tener techo. Y el juicio de los ERE. Y toda la corrupción del PP, también en Andalucía.

En 1980, un 28 de febrero, los andaluces hicieron un referéndum porque entendieron que en una España autonómica, ellos no querían ser menos que nadie. Andalucía tenía sus reivindicaciones y a Blas Infante como mártir de esa construcción nacional. El referéndum no se ganó porque Almería se resistió, pero Suárez, que era el más listo de aquella tropa de políticos salidos del franquismo, dijo: si no le concedemos a los andaluces la vía rápida al acceso a la autonomía, vamos a tener problemas. Es decir, hizo lo contrario del 155.

En estos años, Andalucía, gobernada invariablemente por el PSOE, no ha avanzado en su identidad nacional y tampoco en justicia social. La identidad andaluza y la española están muy hermanadas. Y el orgullo patrio que tienen las andaluzas y los andaluces no vive de la diferencia con España. Muchos andaluces en Catalunya, a donde se fueron a trabajar porque en su tierra no les querían (¿te quiere la tierra que no te da trabajo?), se han visto reivindicados como españoles después de que el independentismo rompiera los tapones y han regresado a la bandera. Y es una reivindicación que nace con rabia, como si les hubieran estado robando algo durante todo este tiempo. Hay que reinventar España o nos van a comer los rencores.

Susana Díaz ha convertido ese orgullo patrio andaluz, jugando con la resignación, en un folklore vacío. No hay mucha diferencia en esa identidad vacía con la que exhibe el PP o Ciudadanos. La patria es la que te cuida y no la de los tópicos que enarbolan idiotas en el norte y en el sur que se creen mejores. Resignación. La tarea del PSOE en Andalucía deja mucho que desear en todos los indicadores sociales. Andalucía es obediente, pero cuidado, porque cuando desobedece lo hace con maneras que asustan a los señoritos. Y también a los que se dicen socialistas, pero hacen cosas muy parecidas a las que hacen los señoritos. Día de Andalucía…sería bueno recordar a Carlos Cano que quería a los andaluces no pajaritos, sino tigres de Bengala.