Podemos: hacerse mayor

La derecha española, muy amiga de banderas, siempre ha utilizado la iglesia, el ejército y la prensa contra sus adversarios. La prensa y la iglesia estigmatizaban, marcaban con la señal del oprobio y mataban civilmente. Si aún así seguías vivo, venía el espadón y te cortaba a la mitad. La débil burguesía española siempre ha tenido la bendita costumbre de llamar al ejército para solventar sus problemas.

En la II República inventaron todo tipo de mentiras contra los políticos de la izquierda hasta que dieron el golpe de 1936. Lo bendijo la iglesia, lo financiaron los banqueros y lo apoyaron Mussolini y Hitler. Azaña, Negrín, Dolores Ibarruri sufrieron todo tipo de ataques, casi siempre personales. Aguantaron porque el pueblo sabía por qué les insultaban.

Rivera ha dicho que mira a su alrededor y no ve corruptos y decentes: sólo ve españoles. Las banderas tapan todo. Hoy han detenido a otro político de los que aman a España. Zaplana, Presidente de la Generalitat y Ministro de trabajo de los españoles, todos, con Aznar, ha entrado en la cárcel por blanqueo, cohecho, prevaricación y malversación de dinero curiosamente también de todos los españoles. Los dos, Aznar y Zaplana, amigos  de esa virilidad joseantoniana que ve en España una unidad de destino en lo universal, están hoy en la órbita de Ciudadanos. Llevan tiempo con una tarea, además de las ilegales: lograr que sus redes clientelares en Alicante, Valencia, Vigo o Jaén se pasen en grupo del PP a Ciudadanos. Por eso Ciudadanos sostiene al PP en la Comunidad de Madrid: sabe que sus cuadros van a ser los tránsfugas del PP.

Hoy también han imputado al número dos de Montoro por prevaricación y malversación. Imputados o encarcelados nueve Ministros del PP, tres Presidentes de la Comunidad Valenciana, tres Presidentes de la Comunidad de Madrid. Hay casi 1000 cargos del PP en las puertas del presidio.

Llevamos diez días hablando, como noticia central en España, de un chalet que va a ser propiedad de los bancos durante 30 años, que no se ha pagado con dinero negro, que no se ha beneficiado, como hizo Guindos, de información privilegiada ni lo han comprado los que le han regalado a los bancos, de momento, 60.000 millones de euros. Es evidente que esta noticia recuerda a otros momentos de nuestra historia donde había voluntad de los poderosos de disparar contra alguien.

Al lado de gente interesada en que desaparezca Podemos -incluida gente de Podemos que busca la oportunidad de crecer al margen de los morados- hay gente honesta que ha comprado el marco construido por Inda, el periodista amigo de las cloacas del Estado, y se ha enfadado con Iglesias. Mucho. Tanto como si hubieran robado la vivienda, como si hubiera aparecido un cuaderno donde pusiera P punto Iglesias o como si en vez de tres habitaciones la casa tuviera veinte. Y eso no es justo.

Iglesias tiene hoy más información que hace cuatro años. Sabe, por ejemplo, que va a tener hijos y sabe que una de las tareas del régimen es hacerle la vida imposible a ver si tira la toalla. Cuando tienes hijos, dicen todos los padres, cambia la mirada porque proteger a los hijos se convierte en algo que no puedes poner de lado. Imaginemos que hubiera una contradicción en la compra de ese chalét. No incoherencia, porque Iglesias va a seguir estando al lado de las mayorías viva donde viva. No acompañas mejor a los trabajadores golpeados por las multinacionales porque esa mañana te hayas tenido que duchar con agua fría. Lo importante es que sepas lo que es ducharte en invierno con agua fría. Irene Montero estuvo hace un par de días con las viudas de la mina de la Camocha en Gijón, que perdieron la mina y también, por la silicosis, a sus maridos.  Las que quieren desahuciar. Con ellas no ha estado ni Sánchez ni Rivera.

Imaginemos que agobiado por los ataques personales diarios y con miedo por el futuro de sus hijos, convertidos en mercancía por periodistas sin escrúpulos, han cometido la “contradicción” de buscar una solución algo desesperada, un sitio donde, al menos unas horas al día, pudieran estar protegidos por un seto o un muro. Esa contradicción ¿es comparable a la de Sánchez o Rivera que juraron en las elecciones que no iban a votar a Rajoy y luego le hicieron Presidente? ¿Está a la altura de los que prometieron trabajar para los españoles y reformaron el artículo 135 de la Constitución para recortar becas, profesores, cuidados y médicos? ¿Está a la altura de los que prometieron el oro y el moro a los pensionistas y hoy les insultan y vuelven a decirles “que se jodan”? Prosperar está bien y lo peor de ese chalet es que es muy aparente. Con ese dinero en Madrid tendrían 100 metros cuadrados. Con el mismo gasto, en el centro de Madrid hubiera sido más difícil hacer un escándalo. Han embargado en Brasil las cuentas del tesorero de Ciudadanos. Rivera ha dicho: le he escuchado y ya no hay más que hablar. Y los medios dicen: amén. Hoy en El país el chalet es la primera noticia: la detención de Zaplana está en quinto lugar. ¿Necesitamos más pruebas de qué están intentando hacer?

Es duro hacer política en Podemos. Te castigan todo el rato. Pero va a ser así, porque quedan solo tres miembros del gobierno de Aznar que no están en la cárcel o imputados ni han cobrado sobresueldos. Y quedan los gobiernos de Rajoy, los de las Comunidades Autónomas y los ayuntamientos en donde han gobernado. Vamos a necesitar unas cuantas cárceles más. Cárceles para encarcelar a sinvergüenzas que se han comprado cosas con nuestro dinero, no con el suyo. Esos futuros presos, saben que, viviendo en Vallecas o en Galapagar, Iglesias va a apoyar que sean juzgados y, llegado el caso, encarcelados. Y eso, el poder que tumbó la II República, que intentó frenar la Transición, el que insultó a cualquier persona con voluntad de cambio fuera del PSOE, del PCE, de IU, no quiere que exista Podemos.

Claro que nos equivocamos, pero los que traicionan en la historia de España, han sido siempre los de la derecha. Aunque hayan tenido a su lado a los que escribían la historia de otra manera.

Ahora nos jugamos que Iglesias y Montero sigan dirigiendo Podemos o gane Inda, Aznar, Zaplana, González, Cifuentes, Granados y Rivera. Es verdad que la vida está llena de matices y Podemos tiene que sacar enseñanzas de todo lo que ha pasado. Porque aquí lo que no ha funcionado ha sido el partido. Era el que se tenía que haber ocupado de la seguridad de sus líderes y el que tenía que haber pensado qué hacer y buscar una solución cuando la ecografía de tus hijos sale en el OK diario porque Inda ha pagado 15.000 euros por ella. Es el partido el que no ha estado a la altura. Podemos se hace mayor a golpes. Y eso tiene cosas buenas.

Hoy los de siempre han cavado una trinchera. Hay gente de Podemos que prefiere ver si puede crecer poniéndose al lado de los que querrían que Podemos desapareciera. Qué desafortunados. Allá ellos. Le pasó a Allende mientras Pinochet daba el golpe de Estado. Es una maldición de una parte, por fortuna pequeña, de la izquierda. La trinchera la traza el poder y la trinchera solo tiene dos lados. A mí, que soy de matices, me molesta, pero es así. La convocatoria a los inscritos de Podemos es un reconocimiento de que Iglesias y Podemos podían haber hecho mejor las cosas, y también que ningún político en España tiene la grandeza de poner su suerte en manos de las bases cuando surge un problema. Sea real o construido por los enemigos de la democracia. A mí no me dictó Cebrián cómo tenía que ser Podemos y menos lo va a hacer Inda. Por supuesto que Iglesias y Montero tienen que seguir. Aún más ahora que Podemos ha aprendido que tiene que crecer. No dejéis que nadie os dicte el futuro de este país.