Rajoy y la leña de los árboles caídos

No hay que hacer leña del árbol caído, dice el refrán. Pero en los montes, los paisanos de donde hacen leña es precisamente del árbol caído. Porque la necesitan. Es muy común que la gente haga juicios con cosas que no necesita. Eso se llama disparar con pólvora del rey. Siempre cumplimos según nuestros temores. Es bueno aprender por qué se ha caído un árbol. Puede tener alguna enfermedad que se traslade al bosque, convirtiéndolo en un bosque fantasma. Los árboles podridos por enfermedades contagiosas, que suelen venir de fuera del bosque, trasladan a la tierra su veneno. Ayer vimos a Aznar diciendo que está dispuesto a liderar la recuperación del centro-derecha. Si estuviera juzgado y condenado por alguna de sus muchas tropelías, no podría ni decirlo.

Se va Rajoy, y se atreve a decir que no entiende por qué. Le han dejado caer los que quieren seguir haciendo cosas parecidas y lo veían como un fardo pesado. Dimitido, muy al contrario, va a cargar con toda la etapa en sus espaldas. Y no le hace gracia. Por eso quiere darse su tiempo. Se va Rajoy y lo hace como llegó su mentor Aznar: mintiendo y echando paletadas de sospechas sobre la democracia. Dice que Pedro Sánchez es un Presidente ilegítimo.

Rajoy es pasado, pero el PP permanece porque su modo de actuar es idéntico. Todos los cargos del PP han mamado lo mismo desde que entraron en el partido, en las empresas en las que trabajan, en los entornos en los que viven. Dirán que con Rajoy se ha ido la corrupción: mienten.

Ni a Rajoy ni a la derecha les interesa mucho la democracia. Cuando les frena, la desconocen. ¿No nos han dado con la Constitución en la cabeza durante siete años? Y resulta que ahora les sobra el artículo 113, el 114 y el 115. Los de la moción de censura.

Se va Rajoy ¿y aquí paz y después gloria? España es un país de cultura católica, y a los muertos y a los caídos se les honra por Dios y por España. Siempre y cuando sean muertos suyos y caídos suyos. Porque, por ejemplo, los caídos por la España republicana, la demócrata, siguen en las cunetas. También les endosan a algunos muertos todos los males del partido pero solo porque saben que una vez que te has muerto, todos te llevarán flores.

Rajoy se va no solo porque las reglas del juego democrático hayan funcionado, que también. Rajoy se va con ignominia, por la puerta de atrás, por dirigir el partido más corrupto de la historia de España. El talante me da lo mismo, porque en todos sitios hay gente elegante ejecutando felicidades ajenas. Se va Rajoy porque le ha echado la gente. Por un acumulado de hartura, como ocurrió en 2004, cuando insultaron a las víctimas del atentado de Atocha diciendo que había sido ETA. Rajoy nos mintió a los españoles. Se meó en las víctimas. Esas de las que tanto hablan. Rajoy se va por vaciar la hucha de pensiones y mandar cartas insultando a los pensionistas; se va por mantener el Valle de los caídos y no mover un dedo para sacar de las cunetas a los asesinados; por echar a cientos de miles de estudiantes de las universidades; por acosar a las trabajadoras de Coca-Cola y negarles sus derechos; por querer partir Murcia en dos por culpa del AVE; por la policía política que inventó facturas y cuentas falsas; por levantar al independentismo; por no frenar la violencia de género y no gastar el dinero que había presupuestado para evitar muertes y dolor; se va por encarcelar raperos y tuiteros; por hacer de una pelea de bar un acto de terrorismo; por tener un fiscal anticorrupción corrompido; por la amnistía fiscal de Montoro; por regalarle dinero a los bancos. ¿Cómo que hay que darle las gracias?

Si los pensionistas vascos no hubieran estado en la calle, igual el PNV hubiera preferido los 580 millones en mano que los ciento volando del futuro. Así que Rajoy no ha salido solo por todo esto, sino por una carambola. Podría perfectamente seguir ahí. Y ya han empezado con las trampas. ¿Por qué hay que despedir a Rajoy como si este combate hubiera sido entre iguales y con las mismas reglas para todos?

Rajoy se va con una metáfora terrible: no ha mentido, no ha dicho incoherencias, no ha mandado ánimos a tesoreros encarcelados, no consta que haya cobrado sobresueldos, no ha tenido una conducta antisindical ni ha rebajado derechos. El bolso que estaba en su sito durante al moción de censura lo ha hecho mucho mejor que el Presidente Rajoy y la única vez que se le ha echado de menos es porque estaba en un bar, hablando de Zidane y, otra vez, riéndose de los españoles. Fiaros.