“El delantero centro se niega a jugar”, cuando el balón se ensucia en los despachos

“Algunos creen que el fútbol es una cuestión de vida o muerte, pero es mucho más importante que eso”. Esta legendaria frase de William “Bill” Shankly, mítico entrenador del Liverpool entre los años 1959 y 1974, contiene la esencia de la novela “El delantero centro se niega a jugar”, de Salvador Robles Miras y publicada por M.A.R. Editor.

Porque hay que ser muy ingenuo (rozando la parálisis cerebral)  para pensar que el fútbol sigue definiéndose como veintidós hombres en pantalón corto corriendo tras una pelota. Negocios millonarios, reivindicaciones políticas, adocenamiento del personal, máxima audiencia televisiva… Un frondoso paisaje en el que ambientar una novela negra.

De eso se aprovecha Salvador Robles Miras. Gastón Ulloa, el delantero centro y máximo artillero de Metropoli FC (algún mal pensado podría identificarlo con el Athletic de Bilbao) se niega a jugar el último y trascendental partido de Liga en el que su equipo puede descender, por primera vez en su historia, a segunda división. Un día después de anunciar su extraña decisión, el delantero aparece degollado en una de las calles de la lujosa urbanización donde reside. Todo parece indicar que se trata de un atraco que ha salido mal. Pero al Inspector Telmo Corrales esta explicación no le sirve. Poco a poco desentraña una madeja de intereses, sobornos para que el azar deje de formar parte del juego.

El delantero centro se niega a jugar” es la tercera entrega de las novelas protagonizadas por Telmo Corrales. Una obra original y arriesgada en la que el autor hace un retrato de la cara oculta del fútbol, esa que el aficionado fiel no quiere ver y nosotros sólo imaginamos. El deporte convertido en uno de los negocios más lucrativos. Y ya sabemos que en los negocios todo vale, hasta el asesinato.

El gran Bill Shanlky tenía claro de qué va esto del fútbol: “Si eres el primero eres el primero. Si eres el segundo no eres nada.