Foro del Clima: nuevo pulmón verde en la política española

21 Dic 2017
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Francisco Maturana.

Estudiante de Ciencias Políticas y miembro de la asociación universitaria LaEcoaldeaUCM.

 

 

Los pasados días 14 y 15 de diciembre se celebró en el Congreso de los Diputados el primer #ForoDelClima, iniciativa del Grupo Confederal Unidos Podemos y a la que acudieron diversas organizaciones y colectivos ecologistas, sindicales, agrarios y fundaciones, así como ponentes expertos vinculados al mundo ecologista, periodístico y político para acompañar una jornada repleta de reflexiones de alto calibre que marcan los primeros pasos para internalizar el cómo afrontar el inmensurable reto que el siglo XXI nos pone delante, que, como dictaminó Naomi Klein de manera formidable en su penúltimo libro, lo cambia todo.

Foro del Clima organizado el pasado jueves 14 en el Congreso de los Diputados

El encuentro empezaría con una mesa de apertura con representantes de los partidos y confluencias que dan vida a Unidos Podemos y que serviría como punto de partida marcando los términos y profundidad del debate. Ione Belarra, diputada navarra de Podemos, puso sobre la mesa la urgencia de actuar ante una realidad adversa que se traduce no solo en la crisis ecológica, sino en el 45% de recortes en las partidas presupuestarias destinadas a la lucha contra el cambio climático, cuestión de la que el Partido Popular se desentiende absolutamente. Revertir esta situación se vuelve prioritario tomando en cuenta que el cambio climático es, a su vez, un problema de desigualdad que debe ser corregido rápidamente ya que, como se recordó con palabras de la activista ecologista hondureña asesinada, Berta Cáceres, “no tenemos un planeta de repuesto”. Recordando las luchas y resistencias de comunidades y movimientos sociales se ponía de manifiesto la necesidad de valorar desde las instituciones, con más valentía y audacia las apuestas por la economía circular, la descarbonización de la economía y la transición energética.

Josep Vendrell, diputado por En Comú Podem, puso el acento sobre un eje de suma trascendencia para el tema al que se pretende hacer frente y que pasa por la explicación de una crisis sistémica, una crisis que va más allá de un mero aspecto económico o ambiental y que engloba un todo mucho más amplio y complejo de abordar, pero que es sin duda incompatible con el sistémica energético y económico dominante. En este punto, emerge una de las propuestas más llamativas de la jornada y con más elementos para aunar fuerzas que le permitan despegar, y es que, al hablar de una propuesta de ley tan significativa y vital como la Ley de Cambio Climático y Transición Energética, hablamos definitivamente de una legislación en clave constituyente, que reúna todos los elementos insoslayables e imprescindibles para plantear una alternativa de cambio tan sustancial que el elemento constituyente quede implícito en su propia esencia.

Representando a En Marea estuvo presente la diputada Yolanda Díaz que, en tono propositivo, planteaba el escenario que enfrentamos como la mayor amenaza y, a la vez, como el mayor reto y la mejor oportunidad para transformar el cambio climático en una ventana de oportunidad para proponer y desarrollar un nuevo proyecto de país, con un nuevo modelo productivo, industrial, económico y agrario. Además, enfatizaría en dos ejes de vital consideración como la importancia de empezar por lo local, que recuerda esa ya clásica premisa del ecologismo que nos invita a pensar global y actuar local y que viene a ratificar la trascendencia que juega el municipalismo en la transformación de nuestras ciudades a convertirse en verdaderas agentes de cambio. Por parte de Izquierda Unida, Eva García Sempere destacaría la relevancia de la perspectiva feminista, que es transversal al reto ecológico y que reúne a los dos movimientos sociales y políticos cuya alianza en torno a la radicalidad democrática y capacidad de movilización serán determinantes para los tiempos venideros, erigiéndose así la apuesta ecofeminista como un nuevo eje de articulación social y política.

En el último turno de esta mesa de apertura, Juantxo Lopez de Uralde, diputado y co-portavoz de Equo con una amplia trayectoria en el movimiento ecologista, iniciaba su intervención afirmando que “el tiempo de las palabras ya ha pasado”, siendo ahora el momento de pasar a la acción. Así resaltó la importancia y el protagonismo que debe tener la movilización social,  las alianzas estratégicas entre los distintos actores socio-políticos y la organización popular en torno a la propuesta constituyente que permita estructurar la presión necesaria para mover fuertes intereses inerciales, que sirva para impulsar ese nuevo marco legislativo y, a su vez, promover los marcos de lo que debería entenderse como una cultura de la sostenibilidad en que empiecen a sensibilizar y concienciar a una ciudadanía que, si bien preocupada, no cuentan con iformación adecuada para plantear estas demandas que sin duda también les afectan.

Posteriormente, llegaría el momento para las mesas de ponencias donde se dieron aportaciones imprescindibles que arrojan las primeras luces para los lineamientos que deben ser tomados en cuenta para el diseño y elaboración de la propuesta. Iván Calvo, de la Secretaría de Economía y Modelo Productivo de Podemos, hablaba de la transición energética como un ariete fundamental en la “revolución climática”, aludiendo también a como el tema ambiental atraviesa totalmente La agenda  económica, por lo que un problema ambiental encierra ineludiblemente aspectos sociales de desigualdad, apropiación y redistribución. Retomando el asunto de la transición energética, una incógnita que surge muy a menudo es el cómo llevarla a cabo, cuestión sobre la que vale la pena resaltar algunas alternativas planteadas como la desintegración vertical de las empresas del oligopolio eléctrico mediante la remunicipalización de las redes de distribución, planteamiento que nos lleva, también, a pensar en distintas formas de gestión y uso de la energía como la descentralización de los sistemas de generación y distribución, el fomento del autoconsumo y la gestión colectiva de la energía entendida como bien de uso común, otro aspecto relevante en el debate que pone sobre la mesa la necesidad de avanzar hacia un modelo en el que la energía se asuma como un derecho y un servicio básico, no como un bien de consumo o combustible para alimentar una economía devoradora de las personas y el planeta.

Natalie Bennett, representante del Partido Verde del Reino Unido en la dirección del Grupo de los Verdes europeos e invitada internacional al evento, daría interesantes pistas de cara al contexto que enfrentamos, señalando que nos encontramos mucho mejor posicionados en comparación a su experiencia con una propuesta de ley presentada en 2008 en la Cámara de los Comunes en Londres, subrayando la ventaja de las transiciones y la  importancia del aspecto comunicacional de las proposiciones y alternativas que se presenten de cara a la ciudadanía, terminando así su intervención asegurando en tono motivador que estamos ante la oportunidad de crear las reglas para un nuevo modelo sociedad y de dar “un gran salto”.

En la segunda mesa de ponencias, enfocada a un análisis más sistémico de la crisis ecológica, intervendrían distintas personalidades como Fernando Prats, que ahondó en el paradigma del Antropoceno, la nueva era geológica en la que, desde la comunidad científica, se ratifica al ser humano como ente dominador absoluto del planeta que sufre cada vez más alteraciones en sus ciclos naturales y planetarios precisamente por la acción humana.

Sin embargo, el momento álgido de la jornada llegaría con la intervención de Yayo Herrero, reconocida activista ecofeminista, directora de la FUHEM y una persona muy respetada en el entorno ecologista. Partiendo de ese análisis sistémico, Yayo esbozaría una profunda crítica al sistema histórico capitalista, basado en el crecimiento económico ilimitado, que hoy ya vemos que chocan con los límites de los ecosistemas planetarios y con la disponibilidad material de recursos para un crecimiento económico que aboca a una destrucción ambiental y mayor desigualdad. En esta misma línea, la antropóloga hablaba del estancamiento secular de la economía y de un crecimiento económico que no se relaciona con mejoras tangibles (más allá de las macroeconómicas), ni se traduce en mayor bienestar para las personas y el planeta, sino a una lógica burbujas especulativas insufladas  de manera artificial, de inevitable retraimiento  posterior, con pérdidas masivas de empleo y derechos , experiencia ya atravesada por muchos países europeos, siendo España quizá el ejemplo más notorio en producción combinada de desigualdad y destrucción ambiental.

Tomando en cuenta estos planteamientos, reflota nuevamente una idea difícil de asumir pero que trae consigo de manera intrínseca buena parte de las soluciones al problema ecológico y que pasa por el decrecimiento de la esfera material de la economía, sobre todo en aquello que abarca las producciones nocivas fundamentadas en los combustibles fósiles como el carbón y el petróleo, así como de aquellos bienes que se producen bajo criterios de racionalidad instrumental. Así pues, quedó plasmada una afirmación dotada de una potente carga contrahegemónica por parte de Yayo que esbozaba que ese decrecimiento no es parte de un discurso ecologista transgresor, sino un dato ineludible tomando en cuenta que vamos a decrecer sí o sí, de todas maneras y en cualquier escenario futuro, porque ya hemos superado de facto los límites biofísicos del planeta, por lo que la pregunta que se abre es cómo afrontar ese decrecimiento, cómo generar transiciones lo más justas posibles desde el punto de vista social y de la vida democrática, y que tenemos el reto de discutir y plantear en esta propuesta de Ley.

El día viernes 15 se centraría en sesiones de trabajo en mesas temáticas que iban desde la transición energética, el modelo de ciudad, el modelo productivo y la fiscalidad hasta el mundo rural, recobrando este último poco a poco su importancia como dimensión inescapable de una necesaria mejora en términos de políticas territoriales, por mucho tiempo olvidadas y que abordaremos en la crónica específica de esta mesa, que merece especial atención.

Luego de las sesiones de trabajo y su puesta en común, sería el momento de la mesa de cierre en la que se puso en valor el carácter participativo del Foro y la necesidad de continuar con esta dinámica de trabajo participada con la sociedad civil activa y crítica en esta agenda. En las intervenciones, Mar Asunción de WWF subrayó también el carácter de urgencia de esta propuesta de cara a la adversidad que enfrentamos al encontrarnos muy cerca del punto crítico de las 450 partes por millón de emisiones de CO2 y gases de efecto invernadero, lo que nos situaría en una tendencia de irreversibilidad y que deja de manifiesto la obligatoriedad de actuar e impulsar una transición que nos aleje de este modelo de desarrollo insostenible, en el que la cuestión energética es solo la punta de iceberg. En otro orden de ideas, la representante italiana de los verdes europeos, Mónica Frassoni ponía sobre la mesa la vinculación que debe existir entre la normativa europea y la ley que se pretende impulsar, en la medida en que la normativa compartida permite una ramificación y profundización de múltiples objetivos de sostenibilidad que permitiría transformar el fondo del modelo insostenible por que el vienen apostando corporaciones económicas y los políticos que les vienen haciendo el juego hace décadas, traicionando las expectativas de sus votantes en esta agenda.

El punto final de los dos días de debate, reflexión y trabajo llegaría con la intervención de Pablo Iglesias, Secretario General de Podemos que agradecía la presencia de todos y todas las asistentes al tiempo que anunciaba un segundo Foro para principios de 2018, en el que ya se debatiría un primer borrador de la propuesta legislativa del GP Unidos Podemos. Haciendo un esfuerzo por recoger lo discutido a lo largo de los dos días, Iglesias afirmaba con certeza y serenidad que estábamos ante la oportunidad de una ley histórica para un cambio de época, de asentar las primeras bases de una sociedad nueva capaz de hacer frente a un desafío global que el libre mercado no resolverá y que requerirá, por lo tanto, de la presencia y presión activa  de la sociedad civil en torno a la propuesta de ley que conlleva un doble reto: el social, por un lado, en todo lo referente a la articulación de esta demanda todavía difusa en una sociedad que no cuenta con información ambiental adecuada, que tiene que dar pasos también en la presión hacia la opinión pública y los medios de comunicación, demandándola y fiscalizando su adecuación.

También verbalizó un profundo análisis sobre la ventana de oportunidad que parece empezar a abrirse y que nos acerca, por fin, a hablar con seriedad de un nuevo modelo productivo, económico, de justicia social y ambiental e, indudablemente, de un nuevo modelo de país que no pasa únicamente por una demanda “verde”, sino que se ve atravesada por una perspectiva integradora que trasciende al ámbito ecológico y permite, justamente, que la ecología política salga del restringido ámbito desde donde se ha acostumbrado a actuar. De esta manera, concluiría reafirmando la voluntad y necesidad de movilización y actuación ante la innegable contradicción e incompatibilidad que se cristaliza en la forma de organización de la economía y la viabilidad del planeta.

A modo de reflexión final, podemos enfatizar en dos aspectos primordiales que trazarán la ruta hacia el éxito, o no, de esta ambiciosa ley: en primer lugar, los objetivos de la ley y los contenidos que darán cuerpo a dichos objetivos que, partiendo de un diagnóstico acertado y asentados en estrategias de mitigación y adaptación, facilita enormemente su concreción, como pueden ser la reducción de emisiones a través de una fiscalidad verde y progresiva, de presupuestos del carbono y de objetivos de reducción de emisiones anuales, en detrimento de los largos plazos que suelen darse; de igual manera con la transición energética a un modelo basado en energías renovables y limpias, la descarbonización de la economía y el decrecimiento de la esfera material de la economía a través de un nuevo modelo productivo sostenible que fomente el empleo verde y revalorice los cuidados.

En segundo lugar, asoma el desafío de aglutinar sensibilidades en la calle y de lograr una articulación transversal de actores sociales, políticos, sindicales, de las ciudades y el mundo rural unidos en una alianza humana, aunque también estratégica, que permita consolidar las bases de una presión social lo suficientemente fuerte, cohesionada y convencida de la oportunidad histórica que se abre en este momento, y que dependerá de nosotros y nosotras saber canalizar hacia ese horizonte constituyente que se vislumbra a lo lejos, pero que más temprano que tarde esperamos ver y sentir mucho más cerca.

 

Programa I Foro del Clima

 

 

Foro del Clima: Economía circular, transición energética, objetivos globales, cambio climático y transición energética

 

Foro del Clima: Presentación de Conclusiones


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