Opinion · Mundo Rural s.XXI

Desmontando mitos, ¿es el voto rural conservador?

Fernando Fernández Such (@FFernandezSuch).

Experto en Políticas Agrarias y Desarrollo Rural.

Candidato al Congreso por Palencia de Podemos.

En estas elecciones, tal y como vaticinábamos, “El disputado voto de las provincias rurales” se ha convertido en el más preciado botín. Desde la semana pasada, y tras la manifestación de rotundo éxito celebrada el domingo por la “Revuelta de la España Vaciada”, definitivamente la despoblación y el medio rural han entrado en campaña.

“El voto rural es conservador”. Seguro que no es la primera vez que hemos oído esta expresión, y seguro que alguna vez incluso la hemos utilizado. Esta idea es generalizada en la sociedad, y también en los medios de comunicación.  Esta idea sirve para sostener ciertos “mantras” políticos que luego algunos partidos utilizan. La Sra. Tejerina, por ejemplo, y todo su partido, no se cansan de decir que ellos son el partido que defiende al mundo rural, sin embargo, con la perspectiva histórica de lo que ha sido su acción política, y analizando las medidas que se han tomado desde los gobiernos populares, te das cuenta que nada más lejos de la realidad. Los gobiernos conservadores han beneficiado solo a ciertos sectores de este medio rural, con unos intereses muy concretos, y siempre con trazo de brocha muy gruesa. “El Agua para Todos” es la máxima expresión demagógica de este tipo de política populista hacia el medio rural y que practica el PP tanto cuando habla a los regantes murcianos, como cuando se reúne con los regantes de Castilla-La Mancha.

La historia del movimiento campesino ligado a la izquierda está llena de épica, tanto en nuestro país como en el resto del mundo. Hace apenas unos días se conmemoraba el 25 de marzo en Extremadura, un día de 1936 en el que 80.000 campesinos, se hicieron con 250.000 Has de tierra – hoy, amplios sectores de la sociedad extremeña lo reivindican como el día de la Comunidad Autónoma, frente al día de la Virgen de Guadalupe –  Tras las pasadas elecciones autonómicas andaluzas, hice un análisis del voto por municipios y comarcas, y pude comprobar cómo en muchas zonas el voto de “Adelante Andalucía” se sostenía por encima del 17% y sumado éste al del centro izquierda del PSOE era absolutamente mayoritario en todas las comarcas rurales. El problema de fondo es que la izquierda ha tenido una dificultad intrínseca para entender las claves rurales. A pesar de que muchas de las alternativas que los movimientos sociales plantean para una nueva civilización en el contexto del cambio climático, tienen su origen en el mundo rural, esto no es percibido como pensamiento progresista por la izquierda urbana. (Duch. G. Rebelión. Noviembre de 2017)

A pesar de esta capacidad de resistencia y propuesta acumulada, no es menos cierto, que estamos en un momento político delicado. Como ya he explicado en muchos momentos el resurgir de la ultraderecha en Europa tiene una pata muy anclada sobre la frustración y el sentimiento de abandono rural.  Este proceso tenemos la responsabilidad de frenarlo con todas las estrategias posibles porque si se asienta será muy difícil revertirlo.

Debido al interés de dar seguimiento a la evolución política del mundo rural, con el que me siento comprometido, he tomado el último baremo del CIS correspondiente al mes de febrero para ver lo que me encontraba en él, y me he llevado algunas sorpresas que me parece interesante compartir.

Los barómetros del CIS son instrumentos limitados, pero ni que decir tiene que la base está construida de forma científica y es el sistema más fiable del que disponemos en este momento. Más allá de las cocinas internas y de las polémicas que arrastra, los resultados muestran una tendencia política, que es la que en este artículo quiero reflejar.

La primera cuestión interesante en la que me he fijado es la autopercepción ideológica de los propios encuestados. No el sentido del voto, sino su propia identificación ideológica. Resulta interesante comprobar cómo en los municipios de menos de 2.000 habitantes, y siendo 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha. El 11,9% se sitúan en el 1 y 2. Seguido de 25,7% entre el 3 y 4. Solo el 3,5% se sitúa en el 9 y 10 y el 21,7% entre el 6,7 y 8. Por lo tanto, el 37,6% se sienten de izquierdas o centro izquierda y el 25,2% en la derecha, o en el centro derecha. El resto, se sitúa en el puro centro.

En los municipios de entre 2.000 y 10.000 habitantes, el 10,3% se sitúan en el 1 y 2. Seguido de 30,5% entre el 3 y 4. Solo el 2% se sitúa en el 9 y 10, y el 19,8% entre el 6, 7 y 8. Por lo tanto, en estas poblaciones la diferencia a favor de quienes se ubican en la izquierda ideológica es todavía mucho mayor.

La conclusión inmediata es que hay una importante masa del electorado de las poblaciones rurales que se siente de izquierdas, o lo que es lo mismo, hay gente en los pueblos que quiere una España progresista y mirando al futuro, y si finalmente no canalizan el voto en estas opciones, habrá que analizar de forma muy profunda porqué no logramos comunicar y conectar.

Una segunda cuestión es saber dónde ubica la ciudadanía rural a los partidos políticos en el espectro ideológico. Así, haciendo medias, en los municipios de hasta 10.000 habitantes, vemos que el 47,6% ubican al PP en los puestos 7 y 8, y el 28,6% en el 9. Solo un 4% en el 6. Al PSOE un 50,3% lo ubican en el 3 y 4 y un 13% en el 5. A Ciudadanos lo ubican claramente entre el 5 y el 7 en su gran mayoría y a Unidos Podemos, y sus confluencias, más de un 60% lo sitúan entre el 1 y 2 y más del 10% en el 3.

Me resultó también interesante analizar la percepción que tenían sobre las movilizaciones feministas y la necesidad de avanzar en políticas de igualdad. Respecto a las manifestaciones del 8 de marzo, las personas encuestadas que residen en municipios de menos de 2.000 habitantes, consideran en 3,6 puntos por encima de la media de todo el país, que están sirviendo de mucho para fortalecer las reivindicaciones sobre las libertades y derechos de igualdad de las mujeres, y en 4,6 puntos por encima de la media consideran que bastante. Además, la percepción sobre si hay todavía muchas cosas que hacer para garantizar la igualdad efectiva es similar entre las personas que residen en poblaciones de menos de 10.000 habitantes, que las que residen en municipios urbanos. Además, un 28,7% de los y las encuestadas en municipios de menos de 2.000 habitantes (cuatro puntos más que la media) considera que el PP es el partido que más está retrasando las iniciativas y medidas favorables a la igualdad.

Tan solo 3 días después de la Manifestación de la Revuelta de la España Vaciada, resulta muy importante atender a la percepción que se tiene de la despoblación, y era previsible que el 96,1% de las personas encuestadas que residen en municipios de menos de 2.000 habitantes consideran que la despoblación es un problema bastante grave o muy grave, y el 87,4% de los que residen en municipios de entre 2.000 y 10.000 habitantes lo mismo.  Preguntadas por las medidas que sería necesario fortalecer para revertir la despoblación. En primer lugar, destaca la necesidad de mejorar la calidad de los servicios públicos en un 96% en los municipios de menos de 2.000 habitantes, y 92,8% en los de entre 2.000 y 10.000 habitantes. Seguido de ayudas a la actividad económica con un 95,1% en los municipios más pequeños y 92,1% en los de menos de 10.000 habitantes, y, en tercer lugar, ampliar la cobertura digital con un 58% en los más pequeños y un 58% en los residentes en localidades de entre 2.000 y 10.000 habitantes.

En lo personal considero imprescindible analizar la realidad mirando las oportunidades. Siempre he dicho, y por eso participo en este proyecto político, que Unidos Podemos es la opción política que está en condiciones de abanderar la soberanía alimentaria como objetivo político, y profundizar en la defensa de un mundo rural vivo.  Un 18,3% de los encuestados en los municipios más pequeños todavía no tienen decidido el voto, y un 17,1% en los municipios de hasta 10.000 habitantes. Por ello, es importante destacar el dato de que el 14,1% de las personas encuestadas de los municipios de menos de 2.000 habitantes votaría a Unidos Podemos, como segunda opción, y el 18,3% en los municipios de entre 2.000 y 10.000 habitantes. Estos datos son suficientes para jugar la partida tratando de explicar en el mundo rural nuestros mensajes y propuestas.

No solo la ruralidad del futuro, sino también el modelo de producción agraria y ganadera, el equilibrio territorial, la sostenibilidad y volver a llenar la España Vaciada depende de poner estas banderas en el debate político rural y hacerlo de forma eficaz depende de una estrategia comunicativa adecuada.