La solución Domènech

06 Dic 2017
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Miguel Guillén Burguillos 
Politólogo 

Ahora que se van acercando inexorablemente las elecciones catalanas del 21 de diciembre, intentaré hablar de una posibilidad remota pero no imposible: que Xavi Domènech se convierta en president de la Generalitat. Sí, lo sé, las (malditas) encuestas no dan a Catalunya en Comú Podem más de un 11% de los votos y, en el mejor de los casos, 13 diputados. Unos resultados claramente modestos, en la línea de los conseguidos por Catalunya Sí Que Es Pot en 2015 o en legislaturas anteriores por ICV-EUiA, nada que ver con las victorias de En Comú Podem en las generales de 2015 y 2016. Con 13 diputados, se me dirá con razón, no hay posibilidad de investir president a tu candidato. Pero si la política nos ha enseñado algo en los últimos tiempos es precisamente que nada es imposible, especialmente en la Cataluña del procesismo. Y para muestra un botón: ¿alguien se hubiera imaginado que en enero de 2016 Junts pel Sí y la CUP invistieran president a un militante de Convergència que iba de número 3 por la provincia de Girona y que era prácticamente desconocido para la mayoría de ciudadanos del país?

¿Y por qué Xavi Domènech, a pesar de todo, puede acabar siendo el nuevo president de la Generalitat? En primer lugar, quiero expresar una intuición: los resultados de Catalunya en Comú Podem creo que no serán tan modestos como señalan las encuestas publicadas hasta ahora. Difícilmente llegarán a los 20 diputados (¡quién sabe!), pero tengo la sensación de que si la candidatura de izquierdas hace una buena campaña, como hizo en las dos últimas elecciones generales, tendrá mucho que ganar (recordemos que, antes de las generales de 2015, fueron muy pocos quienes vaticinaron la victoria de En Comú Podem). El papel y el protagonismo de Domènech, y también de Ada Colau, se antoja decisivo. Cuentan con la gran dificultad y el gran reto de querer situar el eje social en el centro del debate (Catalunya Sí Que Es Pot no fue capaz de conseguirlo en septiembre de 2015), pero es indudable que, después de los últimos y vergonzantes acontecimientos, muchos catalanes tienen la sensación de que va siendo hora de abandonar el monotema y volver a hablar de los problemas reales de las clases populares. Ya se verá por donde van los tiros en campaña…

Muchas encuestas coinciden en que ni el bloque independentista unilateralista (ERC, Junts per Catalunya y la CUP) ni el bloque constitucionalista (C’s, PSC y PP) sumarán mayoría absoluta de escaños. Tengo mis dudas de que ERC, JxC y CUP no lleguen a los 68 diputados, pero existe una tendencia fácil de extraer de las últimas encuestas: este bloque, a medida que pasan las semanas, va perdiendo fuerza. Si este hecho se acaba produciendo, el papel de Catalunya en Comú Podem será decisivo, como lo fue el de la CUP en la legislatura pasada. Y aquí entraríamos en un escenario absolutamente novedoso, porque los Comuns solamente apoyarán a un president o a una Presidenta de izquierdas. Sus portavoces lo han dicho muy claro en los últimos días: no darán su apoyo ni a la antigua Convergència, ni a C’s, ni al PP. Si finalmente, como todo parece indicar, ERC es la fuerza con más diputados, los Comuns deberán decidir si invisten a Oriol Junqueras o a Marta Rovira (ya se verá a quien de los dos). ¿Pero qué pasaría si los resultados de ERC no son tan buenos como se espera y, en cambio, Catalunya en Comú Podem da la sorpresa y queda por encima del PSC? ¿Qué pasará si ERC, Comuns y PSC suman una mayoría suficiente de escaños y se plantean seriamente la posibilidad de llegar a un acuerdo de investidura? ¿Qué condición podrían poner los de Iceta? Aquí opino está la clave: el PSC puede acabar exigiendo la “solución Domènech”, que podría acabar siendo el candidato de consenso para la investidura. ¿Una solución que aceptaría ERC? Difícil, muy difícil, pero no imposible. La respuesta, bastantes días después del 21 de diciembre.


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