Opinion · Otras miradas

Los hilos del tablero, los hilos del poder

Paloma Linares

Gestión legado Shangay Lily

Barbarie, devastación, destrucción, terror, muerte, saqueo, explotación, miles, millones desplazados… hablamos de guerras, conflictos armados, en definitiva, del poder de la industria armamentística y de quienes la controlan, hablamos del documental “Los Hilos del tablero” (Colectivo Miradas, 2018)

Todo es válido por dinero, monopolio y control. La guerra es el poder del dinero, del capitalismo armado que consigue un beneficio, en términos económicos, una plusvalía, mediante la aniquilación, el sometimiento y el desplazamiento de millones de personas despojadas no sólo de sus vidas y sus pertenecías sino también de todos sus derechos, con el fin de controlar, apropiarse de y explotar sus recursos, su posición estratégica… la finalidad de la guerra, de los conflictos armados es el negocio, el control, nunca la paz.

Así cuánta más artillería, munición, misiles, carros de combate, barcos, aviones y en general toda la parafernalia necesaria para poner en movimiento a un ejército, o mejor dicho a tres –tierra, mar y aire–, mayor es el negocio, que es lo que le interesa al neoliberalismo, al poder económico, que incluye la industria armamentística y que necesariamente está estrechamente vinculada a los gobiernos, la UE, y la OTAN, una alianza militar, no olvidemos, bajo las órdenes de EEUU.

Hay una monstruosa propaganda en torno a la industria armamentística para blanquear su imagen. El ejército y la iglesia están totalmente integrados en el tejido social. Lo vemos, por ejemplo, celebrando el mal llamado Dia de la Fiesta Nacional o de la Hispanidad, día de la Virgen del Pilar, cada 12 de octubre, que más bien debería ser el Dia de la Vergüenza Nacional, cuando a todo bombo y platillo celebramos la sangrienta aniquilación y expoliación de todo un pueblo indefenso. En un sofisticado proceso de distorsión y asimilación, generaciones de niños y niñas de la mano de sus padres van felices al desfile, al macro despliegue militar, a celebrar con gran admiración lo que en realidad es el saqueo y terrible genocidio de pueblos enteros del que somos responsable.

Un gran despliegue para lucir y justificar el enorme incremento en armamento en el Estado Español impuesto por el yugo del capital financiero. Las cifras de los Presupuestos Generales del Estado de 2017 hablan por sí solas (fuente Centre de Delàs d’Estudis per la Pau): el gasto militar ascendió a 18.600 millones de euros, más de cuatro veces el de Sanidad de 4.000 millones de euros, y casi 8 veces más que el de educación con de 2.500 millones de euros, por no hablar de pensiones, cultura, política social, dependencia, creación de empleo, vivienda social y un largo etcétera. Está claro que los que han creado esta estafa que llaman crisis, que personas como Shangay Lily han denunciado reiteradamente, los responsables del creciente paro, precariedad, recortes laborales, los que se están haciendo millonarios con la privatización de los servicios públicos, enseñanza, sanidad, incluso promoviendo planes privados de pensiones, los que limitan y controlan las libertades, son los mismos que quieren una parte del lucrativo pastel que supone la industria armamentística y el capitalismo armado.

El documental no deja duda: La industria armamentística sirve para facilitar la explotación de recursos a gran escala. El negocio del capitalismo tan feroz que peligra el futuro de la vida en la tierra. La tierra como planeta habitable. Está en juego el porvenir de la humanidad.