¿No hay alternativas racionales a la crisis? Garantizar la existencia material de la población

18 ene 2014
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Daniel Raventós
Profesor de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona, miembro del Comité de Redacción de SinPermiso y presidente de la Red Renta Básica. Es miembro del comité científico de ATTAC. Su último libro es ¿Qué es la Renta Básica? Preguntas (y respuestas) más frecuentes (El Viejo Topo, 2012)

 

La renta básica (RB) es una asignación monetaria incondicional a toda la población, es decir, bien diferente de los subsidios condicionados a alguna circunstancia (ser pobre, estar en el paro…). Es una propuesta que viene discutiéndose desde hace unas pocas décadas en ámbitos académicos, en distintos parlamentos, en algunos movimientos sociales y en distintos países de todos los continentes. Sin ser conocida por gran parte de la población, el conocimiento de la RB está mucho más extendido entre algunos sectores sociales que hace unos pocos años.

La RB es una propuesta que desde que empezó a debatirse a mediados de la penúltima década del siglo pasado, ha despertado enorme interés, así como claras animadversiones. Ha provocado también debates muy interesantes, así como muchos otros de completamente prescindibles. Otra curiosidad de la RB es que tiene partidarios de derechas (pocos) y de izquierdas (bastantes más), hecho que puede confundir a más de uno. Efectivamente, saber que alguien es partidario de la RB sin más, informa muy poco de su pensamiento político y social. Para disponer de una opinión más razonada al respecto es imprescindible conocer detalles sobre la propuesta concreta de la RB, verbigracia: qué cantidad, qué financiación, qué redistribución de la renta supone, qué sectores de la población ganan y cuáles pierden, entre otros.

La RB ha sido objeto de críticas de características muy distintas. Críticas algunas que provienen de autores o autoras que pueden ser situados políticamente en las izquierdas, y otras que son dirigidas por autores de derechas. Y algunas críticas son comunes a autores de distinto pensamiento político. No puede ser pretensión de un artículo breve salir al paso de todas esas críticas, pero sí puede ser útil hacer una breve lista. Sin temor a olvidar las más frecuentes, la lista de críticas imputaría a la RB peligros o imposibilidades como las siguientes: no se puede financiar, sería un pretexto para desmantelar el Estado de Bienestar, permitiría mantener a vagos, relegaría a las mujeres al interior del hogar, provocaría un inmenso efecto llamada de la inmigración, es preferible el pleno empleo, muchas personas preferirían vivir sin trabajar (asalariadamente) y, para terminar en algún sitio, no acaba con todas las injusticias del capitalismo. [1]

Todas estas críticas, y algunas más, han sido debatidas a lo largo de al menos 30 años, pero a veces se repiten independientemente de la historia del debate. Por lo que se vuelven a repetir sin tener en absoluto presente lo que se lleva acumulado. Pero esta característica relacionada con la RB no es exclusiva de esta propuesta: ¡cuántas materias no se discuten actualmente sin tener en cuenta el conocimiento precedente!

Precisamente en el XIII Simposio de la Renta Básica que se realizará en San Sebastián los días 31 de enero y 1 de febrero, y que será coorganizado por la Diputación Foral de Guipúzcoa y por la asociación Red Renta Básica, que viene celebrando uno anualmente desde el año 2001, se debatirán si no todas las cuestiones relacionadas con estas críticas apuntadas sí algunas de ellas. Se discutirán temas relacionados con el feminismo, la pobreza, la salud física y mental. Asistirá el senador del Partido de los Trabajadores de Brasil, Eduardo Suplicy, veterano defensor de la Renta Básica. Tendrá también especial relevancia en el simposio algo directamente relacionado con la primera de las críticas citadas: si se puede financiar o no. Se aportará por primera vez un estudio para financiar una RB en Guipúzcoa y se presentará la última versión de un estudio de financiación en Cataluña. Un amplio resumen de este estudio puede descargarse aquí (pdf). Más que un apretado resumen del estudio de Cataluña, realizado por Jordi Arcarons, Lluís Torrens y yo mismo, basado en una muestra de más de 200.000 declaraciones de IRPF catalanas, algunos datos importantes del mismo son los siguientes:

1) La cantidad de RB para los mayores de 18 años se propone que sea de 7.968 euros anuales (664 euros mensuales). Esta cantidad era el indicador en el año 2010 (no se ha modificado a lo largo de los años 11, 12 y 13) de la “renta de suficiencia” de Cataluña que cada año debe establecer la Ley de Presupuestos de la Generalitat. Este indicador fue establecido por la Ley13/2006 de 27 de julio. Dicho indicador de “renta de suficiencia” sirve, según la Generalitat, para valorar la situación de necesidad que permite tener derecho a determinados prestaciones. Para los menores de 18 años, la cantidad de RB se establece en nuestro estudio en una quinta parte, es decir, 1.594 euros anuales.

2) La RB no está sujeta a la imposición del IRPF.

3) Sustituye toda prestación pública monetaria de cantidad inferior.

4) Deberá ser complementada cuando sea inferior a la prestación pública monetaria.

5) Finalmente, su implantación no supone la detracción de ningún otro ingreso público por la vía del IRPF. Es decir, el modelo deberá financiar lo que ya se financia actualmente (sanidad, educación… y todas las demás partidas de gasto público) y además la RB que se propone.

Los resultados son muy contundentes. En lo que respecta a la desigualdad, la transferencia de RB significa una reducción de 12 puntos en el índice de Gini, muy por encima de la conseguida con el IRPF actual, que representa la situación previa, que es tan solo de 4,5 puntos sobre el índice de Gini de la renta bruta inicial. Por su parte, el ratio S80/20 confirma en la misma línea este resultado anterior: la proporción entre el acumulado de renta (en el 20% de los más ricos, respecto al 20% de los más pobres) se reduce significativamente (1,35) en la renta posterior a la reforma, muy por encima también cuando comparamos el mismo indicador entre renta bruta inicial y renta bruta anterior a la reforma (0,38). Desde el punto de vista de la progresividad (impacto de la medida sobre las rentas elevadas, en beneficio de las rentas bajas), la transferencia de RB no deja ninguna duda al respecto en los dos índices utilizados (22 o 21 puntos de aumento, según Kakwani o Suits y con valores positivos) para comparar la situación anterior y posterior a la reforma. Por último, desde el punto de vista redistributivo, el indicador que mide este efecto es también tajante: un aumento por encima de 12 puntos, cuando comparamos la transferencia de RB con la situación que determina el actual IRPF. Por último, aunque referido a otro aspecto, conviene destacar la clara regresividad de una parte importante de los beneficios fiscales (reducciones y deducciones) que contempla el actual IRPF.

El proyecto de financiación propuesto de una RB para Cataluña con datos de 2010 tendría estos resultados. Para financiar una RB de 7.968 euros anuales para los mayores de 18 años y de 1.594 para los menores para toda la población residente en Cataluña, además de lo recaudado hasta ahora, es decir, sin tocar ni un euro de ninguna otra partida (sanidad y educación públicas no se tocarían, por si alguien tiene alguna duda) excepto las prestaciones monetarias que fueran redundantes con la RB, el dinero saldría de: la reforma del IRPF (que aquí no se detalla) y el ahorro de las prestaciones que serían suprimidas con la RB.

La gran mayoría de la población declarante actual en el IRPF y no declarante resultaría ganadora respecto a la situación actual. Solamente un porcentaje que oscilaría entre el 10 y el 15% de la población más rica saldría perdiendo con la reforma propuesta. Un porcentaje similar quedaría en una situación parecida a la actual, dependiendo claro está de la situación de sus respectivos hogares, y entre un 70 y un 80% de la población situada en los niveles inferiores de renta de los otros dos grupos saldría ganando con la reforma. Dicho con otras palabras: se produciría una gran redistribución de la renta de los sectores más ricos al resto de la población. Es decir, lo contrario de lo que se ha producido a lo largo de las últimas décadas, especialmente en los últimos años. De hecho el índice de Gini en Cataluña pasaría de ser uno de los  mayores valores de Europa a ponerse al nivel de Noruega, el país europeo que presenta la menor desigualdad.

Para acabar. No cualquier proyecto, ocurrencia, ideal que tengamos, por deseable que pueda ser, es realizable. En muchos ámbitos (desde el muy abstracto de la matemática al muy concreto de la economía) investigar sobre imposibles “puede conducir a perder el tiempo y el dinero”. Proponer utopías estériles, por imposibilidad lógica o empírica,  nos aboca al desengaño cuando no a situaciones peores. Hay límites absolutos a lo que podemos hacer, saber o concretar. No es el caso de la propuesta (o propuestas) de la RB que se debatirán en el XIII simposio de la RB. Los obstáculos a la RB son políticos, como políticos fueron (o son, dependiendo del lugar) los obstáculos al sufragio universal, las vacaciones pagadas, el derecho de huelga, el aborto libre o el matrimonio del mismo sexo. No hay una imposibilidad lógica o empírica a la RB, pero es un objetivo posible que no puede despertar simpatías unánimes. En política, hay que elegir. En política económica también. Y la propuesta de RB que se discutirá en el XIII Simposio es una elección para garantizar la existencia material de la población. Ese objetivo no será nunca bien visto por aquellos que se benefician de que esa existencia no la tenga toda la ciudadanía. Constatarlo es apuntar más razonablemente a las tareas que hagan posible la conquista de la RB. La RB no solamente es deseable, también es factible. Y, como en más de una ocasión ya se ha escrito, quizás con la RB ocurra algo parecido a lo que una vez se refirió Arthur C. Clarke con las “nuevas ideas”. Decía este gran escritor: “Cada nueva idea pasa por tres fases. Primera: Es una locura, no me haga perder el tiempo. Segunda: Es posible, pero no vale la pena. Tercera: ¡Ya dije desde el principio que era una buena idea!”. Aunque la RB ya no es una “nueva idea”, sería deseable que las dos primeras fases fueran rápidamente superadas. En beneficio de la población no estrictamente rica y, ¿por qué no?, de la racionalidad. Porque “no es posible para ninguna persona racional vivir en una sociedad como la nuestra sin tener deseos de cambiarla”, en claras palabras de George Orwell escritas en 1938.

Notas: [1] Estas críticas y algunas más están discutidas en Daniel Raventós (2007), Las condiciones materiales de la libertad, Ed. El Viejo Topo, Barcelona.


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