Opinion · Rosas y espinas

¿Votamos a Epi y Blas?

sorayaLos de Podemos, los del PP, los del PSOE y los de IU tienen exactamente el mismo problema. A ver a quién ponen de alcaldables y presidenciables autonómicos. Aunque parezca mentira, todos parten de la misma línea de salida. Los de Podemos van a encartelar desconocidos y los del resto de partidos también, porque ninguna figura pública de los partidos tradicionales pasa la prueba del algodón regenerativo. Las caras viejas son mojama. Ninguna momia va a ganar las elecciones. Salvo aquellas momias que puedan sobrevivir por la inercia del voto ultra y del sufragio católico que nunca traicionarán al PP, o al buenismo histórico de algunos votantes del PSOE e IU. Son sus votos cautivos y desarmados, y en él sigue residiendo la fuerza de nuestra derecha y de nuestra izquierda avejentada.
Así, cada vez se va a rumoreando más que será Soraya Sáenz de Santamaría la candidata popular a la alcaldía de Madrid. Quizá pueda ser el único buen cartel municipal del PP en toda España. De Soraya dicen los derechones españoles que le cabe el Estado español en la cabeza, como le pasaba a Fraga. Olvidan decir que para el Estado español que pretende Soraya no hace falta utilizar cabeza ninguna, y que bastan una serie de consignas y generalidades más o menos falsas para capear cada viernes la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros.
psoePero a Soraya el PP le tiene que agradecer su sobrexposición para paliar los autismos de Rajoy, el olor a brazo incorrupto de Margallo, Morenés o Gallardón, y la infalible falibilidad de José Ignacio Wert.
Resulta difícil elegir candidatos cuando el Centro de Investigaciones Sociológicas nos recuerda cada mes que los políticos y su corrupción y estulticia constituyen una de las mayores preocupaciones del españolado. No puede ser nada sencillo convencer a nadie de que dé poder a alguien que tanto le preocupa, de quien tan poco se fía. Piolín nunca votaría a Silvestre, ni Correcaminos al Coyote, ni Butch Cassidy a Lord Baltimore, ni Víctor Jara a Pinochet, ni Gabo a Vargas Llosa.
Los de Podemos lo tienen más fácil. Basta con que cuelguen del cartel electoral a gente con certificado de virginidad choricera. Cuidándose un poco de que no hayan vendido jamás armas intelectuales a Venezuela, pues está peor visto que se vendan armas intelectuales a que se vendan a Venezuela armas de las otras, que es lo que lleva haciendo nuestro gobierno durante años y años. Hugo Chávez sería un satánico, vade retro, Rajoy. Pero qué bien pagaba por las armas que le vendió España.
epiComo siempre, el PP va a poder presentar vírgenes, tesoreros encarcelados, toreros, folclóricas, marquesas y a Epi y Blas, porque su banco mínimo de votos es inalterable e inmanente en esta España de resabios franquistas. El problema grave va a ser encontrar candidatos para el PSOE. Porque uno va percibiendo que el votante del PSOE está rastreando voces de izquierda en su partido, y yo creo que desde hace muchos años son muy difíciles de olfatear. El PSOE, como los socialistas franceses, alemanes y europeos en general, nos han dejado ya bien cristalino que el invento de la socialdemocracia no es social ni le tiene demasiado cariño a la democracia.
Es tiempo de caras nuevas, y esperemos también que sea tiempo de ideas nuevas. Aunque eso lo voy viendo cada vez más difícil desde PP, PSOE, IU, CiU, ERC, PNV, BNG y etcétera. Se nos van un tiempo y unas caras por el horizonte. Y no tiene que dar demasiada pena. Aquellos tiempos, esas caras e incluso esos horizontes por los que desaparecen ni siquiera nos dejan nostalgia de juventud. Porque lo corrupto nunca podrá llegar a ser joven, por mucho tiempo que pase.