Al sur a la izquierda

La roja y el millonario

Elena y Emilio. Cortés y Botín. Elena Cortés y Emilio Botín. La roja y el millonario. David y Goliat. La política y la banca. El 99% y el 1%.  La que tiene el poder y el que tiene el dinero. La que cree que tiene el poder y el que sabe que tiene el dinero. La consejera comunista y el banquero anarquista (Pessoa ya conjeturó que, de algún modo, todos los banqueros lo son).

A propósito del decreto-ley sobre vivienda, que ayer convalidó el Parlamento de Andalucía con la abstención pero no el voto en contra del PP, el presidente del Banco Santander, Emilio Botín, ha dicho que la iniciativa de la Junta de Andalucía le parece "muy mal, fatal" y que "ese tipo de medidas no ayuda en absoluto a la economía española". Otros banqueros, así como la derecha política han hecho también previsiones ruinosas a cuenta de la aplicación del decreto, cuya medida más radical consiste, por cierto, en multar a los bancos e inmobiliarias que tengan viviendas vacías en lugares donde haya demanda y en la expropiación del uso durante dos años de casas ocupadas por familias desahuciadas en especial situación de desamparo. En fin, que el decreto tampoco es equiparable exactamente a la toma del Palacio de Invierno.

A propósito de su propia iniciativa, la consejera Cortés dijo ayer en el Parlamento: "La construcción cae por el pinchazo del ladrillo, se crea el banco malo, hay millones de casas vacías… ¿y es este decreto ley el que va a acabar con el sector?". Se puede decir más largo, pero no mejor. Los tipos directamente responsables de la burbuja inmobiliaria con la cual ganaron decenas de miles de millones de euros y cuyo pinchazo ha llevado a todo un país a la ruina, esos tipos son los mismos que insisten en darnos lecciones sobre lo que es bueno o lo que es malo para la economía. Por supuesto, cuando dicen "la" economía quieren en realidad decir "su" economía. Si a ellos les va mal lo que va mal es la economía, pero no por su culpa, sino por culpa de la gente, que vivía por encima de sus posibilidades. Mientras que si a la gente misma le va mal lo que va mal son las tasas de morosidad y por supuesto la culpa es del Estado, además de serlo de la gente, pero eso no hace falta ni decirlo.

Todo está a punto para la batalla. Las armas están a punto. David enarbola sus leyes y Goliat su dinero. Elena exhibe su rojerío y Emilio se exhibe a sí mismo. Aunque no lo parezca, puede que estemos ante una batalla crucial: tan crucial que si el decreto de la Junta fuera efectivo y solucionara no todos pero sí algunos de los problemas de la vivienda en Andalucía, y lo consiguiera además sin hundir la economía mundial, sería la primera maldita vez desde que estalló la crisis que la política le ganaba por fin una batalla al dinero. Y lograr esa primera victoria podría cambiar muchas cosas, la principal de ellas que David empezaría a confiar en esa modesta honda suya que es la política y Goliat empezaría a dudar de esa imponente fuerza suya que es el dinero.