Al sur a la izquierda

A veces llegan cartas (o no)

La semana pasada hubo noticia bomba a propósito de una carta de Europa sobre el decreto de vivienda del Gobierno bolchevique de Andalucía. Pero eso fue la semana pasada, y hoy es hoy. Y lo que hoy sabemos es que ni la carta era una carta, ni la bomba era una bomba, ni la noticia era noticia. Todo era ficción en esa exclusiva filtrada por el Gobierno español a la agencia de noticias Efe. Era ficción la carta, la bomba, la noticia y el Gobierno bolchevique. Y era ficción, por supuesto, hasta Europa misma, gobernada por una ficción llamada Comisión Europea al mando de la cual hay un presidente ficticio llamado Durao Barroso, el cual, junto a la propia Comisión, está a su vez ficticiamente sometido a una ficción aún mayor llamada Parlamento Europeo.

Recordemos al desocupado lector el par de cosas que contiene el dichoso decreto y que, en opinión de algunos, pueden hundir el sector financiero y el sector inmobiliario, que al parecer no estaban hundidos: 1. Expropiación del uso de la vivienda a los bancos y abono de un alquiler a los mismos en casos de desahucio con riesgo de exclusión social. Y 2. Multas de hasta 9.000 euros a bancos e inmobiliarias que no saquen sus viviendas al mercado de alquiler en las zonas con demanda de ellas.

De manera que no llegó carta alguna. Lo que llegó, según hemos sabido finalmente, fue un escueto correo electrónico de Bruselas pidiendo a Madrid más información sobre el decreto andaluz, del que la derecha política, mediática y financiera viene diciendo desde el minuto uno que se trata de un decreto bolivariano diseñado para expropiarle impunemente los pisos a la pobre banca, víctima a su vez de tantas y tantas familias desalmadas que, no pudiendo pagar la hipoteca que con tan desvergonzada alegría solicitaron antaño, pretenden hogaño cargar su irresponsabilidad sobre las castigadas espaldas del sistema financiero.

Mientras tanto sólo resta esperar a que, tras evaluar detenidamente la preocupante deriva venezolana que ha tomado la pobre Andalucía, los cráneos privilegiados del Norte emitan su esperado dictamen. La única duda es: ¿nos lo harán llegar en forma de carta o en formato email? ¿Será una comunicación oficial con todos sus sellos, sus firmas y sus avíos o será un vaporoso email que parezca decir algo sin decir en realidad nada? Conociendo el paño europeo lo más probable es que ocurra esto último. Si ocurre lo primero diremos lo que diría Raphael, que a veces llegan cartas. Si ocurre lo segundo, diremos lo que siempre dice Rajoy: O no.