Puntadas sin hilo

DUEÑOS

Si Rajoy hubiera estado en el poder cuando reventó la crisis, ¿estaríamos mejor? No. Estaríamos igual. Entre las tiendas de los chinos y las grandes superficies, difícil lo habría tenido para defender a los pequeños comerciantes que tanto le preocupan y generan, según él, el 80% de la riqueza. La banca habría continuado amargándonos la vida con sus comisiones, tarjetas, hipotecas y negación de créditos. ¿Cómo solventaría que las empresas solo pagan un 10% de impuestos por sus beneficios ante las deducciones y exenciones fiscales que, establecidas por el PP y aún vigentes, alcanzan el 20%, como informó este periódico el 15 de agosto del pasado año?

 La generación de confianza no es una entelequia, sino que requiere hechos concretos. No bastan las generalidades. 200.000 familias habrían perdido sus casas y cada trimestre habría habido 25.000 desahucios. Nuestras empresas seguirían colonizadas, y es dudoso que el Apóstol accediera a los ruegos de Rajoy para ayudarnos a salir de la crisis. Si EEUU necesitó de una guerra mundial para levantar su economía, ¿cómo iban a servirnos las mediditas de la minicrisis del 96, argumento de Rajoy para prometernos eficacia? A pesar de que en los dos primeros años apelaría, apelará, a "la herencia recibida" y "esto está mucho peor de lo que creíamos, hay que recortar 80.000 millones más", eso sí, que los paguen los mismos, ello no le justificará. Ni la perla de Montoro propugnando la prohibición de huelgas generales.

Que Zapatero no tenga razón no significa que Rajoy la tenga. Lo que antes no valía, valdrá, con las argumentaciones al revés. La gente quiere cambiar de entrenador. Que venga quien sea. Por fin llegan los dueños de la finca. El PSOE ya sabía que solo eran aparceros.