Opinion · Puntadas sin hilo

Los adanes

Los adanes le pueden meter una ostia electoral a Rajoy que lo dejen seco. En todo caso impedirán que siga mangoneando como se le antoje. Efectivamente, miles de adanes, cientos de miles, millones de adanes “pululan por el territorio nacional porque creen que todo”, es decir, la decencia política, “empezará con ellos”. No son gnomos ni vampiros: son ciudadanos que no soportan más tanto escarnio y tanta mentira, tanta riqueza y tanta pobreza. No son sheriffs justicieros, son y serán los representantes políticos de los humillados y ofendidos. Los adanes no comerán la manzana de la corrupción, como los viejos moisés y noés del PP. Los adanes pueden andar en pelotas porque no necesitan faltriqueras. Los adanes son cultos, no son zafios cual cualquier ministro del PP. Los adanes llevan coleta, no se tintan. Ahorran poco porque poca es su codicia. Creen en el ser humano, no lo desprecian. Creen que la economía tiene doma y que el mundo no es ni tan ancho ni tan ajeno. Los adanes no pretenden formar una casta. Las leyes son un instrumento de trabajo y no un apaño para la mangancia y la injusticia. Los adanes no son optimistas, ni pesimistas, son neorrealistas. Saben bien quien es el enemigo y cuáles son sus hechos e intenciones. Los adanes son el pueblo, todavía una parte del pueblo, pero que se extiende de corrido porque el adanismo es contagioso y fácilmente comprensible. Los adanes serán la fuenteovejuna de Rajoy. Miedos, advertencias, amenazas, injurias, calumnias, no les arredran, el paraíso es una urna. Los adanes son anónimos, no tienen nombre ni apellidos, son votantes. Uno de los grandes méritos de los adanes es ser repudiados y pretendidamente ridiculizados por Rajoy y sus huestes, entre las que aún no se sabe si acompaña una casta socialista, allá ellos. Los adanes son la caja de los truenos, los destructores de las múltiples cajas de Pandora de nuestra historia, son la nueva Excalibur, la verdadera Cruzada de la justicia social. Los adanes son los cinco mil ojos del doctor TWilliker, el acorazado Potemkin de la Moncloa y la Zarzuela. Son gente sencilla, cordial, amigos de sus amigos, sin puñales ni sevicias, van por derecho, sin retrancas, son limpios de corazón y de actitud. Y no son gilipollas. Los adanes, próximamente en esta sala llamada España.

Y un regalito para Rajoy: El Confidencial, nada sospechoso de izquierdismo, hoy mismo: Podemos 29,6 %; PP 26,1 %; PSOE 16,7 %. Tanto en intención de voto directo como tras la cocina.