Opinión · Balagán

El BDS se instala en Irlanda

El parlamento de Irlanda votó el jueves un proyecto de ley que prohibirá la importación de productos de las colonias judías de la Cisjordania ocupada. El resultado de la votación fue de 78 contra 45, una victoria muy holgada a pesar de la presión de Israel y Estados Unidos.

Naturalmente, la votación se recibió como un ataque directo contra Israel. El ministerio de Exteriores la calificó de “hipócrita”, “antisemita” y “escandalosa”, y protestó en los términos más duros posibles, advirtiendo que la votación tendrá “ramificaciones” en las relaciones entre los dos países.

El proyecto de ley se convertirá en ley dentro de poco, aunque todavía es preciso que pase otra votación. Como sea que la victoria del proyecto de ley en el parlamento fue tan holgada, todo indica que Irlanda será el primer país europeo que adopta una ley de esta naturaleza.

La iniciativa irlandesa prevé multas de hasta 250.000 euros, o hasta cinco años de cárcel, a quienes importen o vendan productos israelíes elaborados en los “territorios ocupados”.

Lo realmente preocupante no es la ley en sí, sino el hecho de que los países europeos no adopten medidas para acabar con la ocupación que ya dura más de medio siglo.

La ley ni es “antisemita”, ni es “hipócrita” ni es “escandalosa”. Simplemente se trata de una ley. Es más, la ley no está dirigida contra Israel, aunque en Israel se diga eso, sino contra la ocupación de los territorios palestinos, algo que es ilegal de acuerdo con la IV convención de Ginebra y las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y las leyes internacionales,

Mucho menos se trata de una ley “antisemita” puesto que en ningún caso se dirige contra los judíos.

Lo que es realmente “hipócrita” y “escandaloso” es que Israel haya desplazado a unos 800.000 colonos judíos a los territorios ocupados, contraviniendo las leyes internacionales.

La votación de esta semana en el parlamento de Dublin es otra victoria del movimiento de boicot BDS, pero el movimiento BDS solo tendrá éxito si los estados occidentales, principalmente los europeos, asumen sus responsabilidades y adoptan medidas similares para acabar con la ocupación militar de Cisjordania.