Opinion · Balagán

El precio de un ladrillo en Hebrón

Abdul Rauf al Muhtasib es un palestino de cierta edad de Hebrón, al sur de la Cisjordania ocupada, que esta semana ha puesto precio a cada ladrillo de la casa que posee en el centro de la ciudad.

Se trata de una vivienda y de un comercio que dan a la Mezquita de Abraham, donde según la tradición están enterrados los patriarcas del Antiguo Testamento.

Al Muhtasib ha contado que su casa y su tienda les resultan muy apetecibles a los colonos judíos debido a su ventajosa situación.

Ha contado que en una ocasión un israelí que respondía al nombre de Boaz llegó hasta él y le ofreció 30 millones de dólares por la vivienda.

Al Muhtasib le pidió a Boaz que le acompañara a su casa y cuando llegaron le preguntó: «¿Por cuál de los ladrillos me quieres pagar 30 millones de dólares?». Boaz le respondió: «Quiero comprar toda la casa». Y el palestino le replicó: «Con 30 millones de dólares no tienes ni para pagar un ladrillo».

La anécdota revela hasta qué punto el dinero no es un problema para la desposesión de las propiedades de los palestinos. Generalmente, el dinero que los colonos utilizan para estos menesteres procede de ricos judíos de la diáspora, especialemente de Estados Unidos, pero también de Europa.

Huelga decir que, según la ley internacional, Israel no puede desplazar a su población a los territorios ocupados, pero la comunidad internacional no adopta ninguna medida para evitarlo, de manera que la desposesión sigue adelante y a buen ritmo.

Al Muhtasib explicó a una cadena de televisión libanesa que la primera oferta que recibió de los colonos para comprar su casa y su tienda era de 6 millones de dólares. Más tarde los colonos siguieron pujando hasta que recientemente le ofrecieron 100 millones de dólares.

«Estoy preparado para rechazar todo el dinero que hay en el mundo. No traicionaré a mi tierra ni a mi pueblo. El dinero está bien, pero solo cuando es limpio», dijo Al Muhtasib.

Con la oferta de los 100 millones, los colonos le dijeron que podían facilitarle un visado para Canadá o Australia, donde podría comenzar una nueva vida con todo su dinero.

Hay que decir que algunos palestinos aceptan este tipo de ofertas y los colonos les consiguen un visado para esos países. El sistema de desposesión cuenta con todos los medios disponibles para obtener sus objetivos.