Balagán

Un caza en la ventanilla

Esta semana un caza estadounidense acosó a un avión civil de pasajeros iraní cuando sobrevolaba el cielo sirio con destino a Beirut.

El incidente por fortuna no terminó mal, aunque no es la primera vez que un avión de pasajeros iraní es hostigado por Estados Unidos en Oriente Próximo. En una ocasión un misil ya derribó a uno en el Golfo Pérsico con el balance de toda la tripulación y los pasajeros muertos.

Las informaciones disponibles indican que el avión de la compañía Mahan Air tuvo que realizar bruscas maniobras de ascenso y descenso para evitar una colisión, y así lo ha registrado la web FligthRadar24.com.

Algunos medios cargados de cinismo dijeron que el caza simplemente "escoltó" al avión iraní durante una parte del trayecto.

La realidad, sin embargo, es que algunos pasajeros tuvieron que ser atendidos debido a las bruscas maniobras del avión. Eso sin contar el susto que se llevaron los pasajeros.

La versión del Pentágono es que el caza se limitó a hacer una "inspección ocular" del avión iraní.

El incidente revela hasta qué punto los americanos y sus amigos israelíes hacen y deshacen a su antojo en Oriente Próximo sin el menor respeto por las leyes y convenciones internacionales.

Estos dos países actúan como los matones del barrio sin que nadie se atreva a denunciarlos: un día bombardean allí, otro sobrevuelan el país que se les antoja y otro sabotean alguna instalación para matar el rato.

Poco después del incidente, Irán anunció que los pasajeros afectados pueden pleitear contra los "terroristas" de Estados Unidos en los tribunales iraníes. Naturalmente, esto no conducirá a ninguna parte, pero vale la pena pensar qué hubiera pasado si un caza iraní hubiera acosado a un avión de pasajeros estadounidense en cualquier parte del mundo.

El gobierno de Teherán también ha dicho que los pasajeros afectados pueden denunciar el incidente ante la Organización Internacional de la Aviación Civil (ICAO) que regula los acuerdos internacionales de aviación civil.

Pero tampoco servirá de nada, pues nadie puede pensar que la ICAO obligue a Estados Unidos a pagar por su fechoría. Al fin y al cabo, las leyes están al servicio de los poderosos y no al servicio de los débiles.

El incidente debe interpretarse como una nueva provocación de Estados Unidos e Israel contra Irán, provocaciones que tienen lugar cada semana o cada día y a las que Irán no puede responder sin arriesgarse a su destrucción.