Bob Pop ve Tv

Ana Rosa, al mogollón

El mundo está cambiando tanto, que hasta El programa de AR ha dejado de ser lo que era para incorporar novedades de año nuevo que me tienen estupefacto. Yo sospecho que son una consecuencia directa de otros modelos de éxito (La noria o Sálvame) que la productora de AR ha decidido incorporar.

Me explico: atrás han quedado aquellos tiempos en que AR abría sus mañanitas con una charla con tertulianos sobre asuntos de actualidad, antes de pasar a alguno de sus saloncitos a pintarse las uñas con los restos sanguinolientos de vísceras (igual daba que fueran de cadáveres frescos, de zombies de reality o de celebridades al peso: el rojo de la manicura quedaba igual de brillante).

Con el nuevo año, AR ha decidido juntarlos a todos en un ángulo abierto con ella en el centro (igualito que en La Noria o en Sálvame) y hablar de todo con todos. De política con sus tertulianos, Maxim Huerta -que no tiene precio como analista político-, su casquero de guardia, alguna cotilla sindicada y el hijo rubio de Joaquín Prat. Todos juntos, y al lío. Lo mismo da que se trate de una agresión murciana, de las lenguas en el Senado o de unas fotos en el Vogue. Allí todo el mundo opina de todo. El disimular se va acabar.

Es el signo de los tiempos: el mogollón. Da lo mismo lo que se diga o quién. Lo importante es el ruido, y cuanto más, mejor.