Opinion · El rincón del ñángara

Lo que La Turquilla esconde

Gerusia, una yegua de pura raza española de 4 años y mal carácter, salió por mil euros de entrada en la subasta que el Ejército hizo el mes pasado en Écija. Los militares organizan anualmente una subasta en el pueblo, por el procedimiento de “la puja a la llana”, para dar salida a decenas de animales, como Gerusia, excedentes de la finca La Turquilla. El Ejército se dedica allí a la exquisita tarea de criar centenar y medio de caballos y yeguas de pura raza árabe, hispano árabe y española. Para ello utiliza una pequeña parte de la finca que tiene tres lagunas y 1.100 hectáreas fértiles, la mayoría sin cultivar.
Esa es la finca que han intentado ocupar en varias ocasiones los militantes del SAT y por lo que están imputados Sanchez Gordillo, Diego Cañamero y cincuenta y dos jornaleros más. La Turquilla esta situada entre Écija y Osuna, donde el paro estimado araña el 37% de la población activa, aunque entre los jornaleros los porcentajes se acercan peligrosamente al 60 %.
La situación es tal que hasta el PP local en el programa electoral de las últimas municipales prometía impulsar “la cesión integra de La Turquilla al ayuntamiento de Osuna para generar puestos de trabajo”. Pero una cosa es predicar y otra dar trigo y el PP lo único que ha generado ha sido represión contra los jornaleros. Tarea de la que se encarga, con devoción, la delegada del Gobierno en Andalucía, Carmen Crespo, un spin off de Cristina Cifuentes, con una viscosa ideología similar.
¿Guarda algún secreto La Turquilla para que el Gobierno y los militares impidan que la cultiven los jornaleros? Es posible. Algunos investigadores sospechan que allí puede haber un poltergeist. Con certeza sabemos, porque está documentado, que en los primeros días del golpe militar en el 36 fue un centro de prisioneros republicanos y tras la victoria franquista un campo de trabajos forzados. También sabemos que desde allí se organizó la matanza que se produjo en la comarca. Un capitán del depósito de recría y doma de La Turquilla, que se llamaba Tello González, tomó Écija con un destacamento el mismo día 18 de julio y asesinó al primer vecino con el que se cruzó porque gritó a favor de la República. Fue el primer muerto en Écija, luego le seguiría un dirigente del PCE, la corporación municipal, los maestros y cientos de personas más.
De la Turquilla salieron las tropas que masacraron a los campesinos de los pueblos cercanos. Miembros del destacamento integraron la “caballería de Osuna”, un grupo de fascistas, militares, guardias civiles y requetés que hacían razzías a caballo por los cortijos buscando rojos, a los que arrastraban atados por los campos para fusilarlos a las pocas horas.
El investigador ursaonense Santiago Fernandez ha documentado que Pedro Merry Gordon estuvo ese verano en la “caballería de Osuna”. ¿De qué les suena Merry Gordon? Era el capitán general de la región Sur durante el golpe de estado del 23 de febrero del 81 y debería de haber sacado los tanques en Sevilla a la vez que Milans del Boch en Valencia, pero no lo hizo porque se había emborrachado.
No es cualquier cosa la finca de La Turquilla de dónde han salido tantos ilustres militares. En la fosa común del cementerio de Écija se han hallado restos de 635 personas fusiladas, pero los historiadores de la comarca rastrean la existencia de otra gran fosa común en la que podrían encontrarse 400 personas más. Y sospechan de La Turquilla. La búsqueda es difícil porque los papeles que documentaban a esos cadáveres están en paradero desconocido. Seguramente solo el Ejército y el Gobierno saben dónde. En cualquier caso se conocen muchos de los nombres de los responsables de estos asesinatos: tenientes que llegaron a comandantes, comandantes que llegaron a generales… La inmensa mayoría de ellos ya muertos, sin que en 35 años de “democracia” ningún juez haya tenido la oportunidad de pedirles responsabilidades. Absolutamente ninguna.
Por ocupar esa misma finca durante 15 días, la Abogacía del Estado, o sea el Gobierno, pide dos años de cárcel per cápita para Sanchez Gordillo y Diego Cañamero y 79 años más a repartir para otros 52 militantes del SAT. ¿A que es impresionante la ley vista con perspectiva? También les acusan de haber causado desperfectos por valor de 800 euros. Y lo hace el mismo Gobierno que tiene encima la Gürtel, Bárcenas, los sobresueldos, Fabra, Camps, Jaume Matas, Baltar… y muchos cientos de millones que explicar. De momento lo que han hecho es convertir las leyes en un esperpento. Nada nuevo. Ya Platón decía que la justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte.
Es probable que alguna vez descubramos los secretos del pasado que La Turquilla esconde. Hoy lo que la finca no puede esconder es el concepto bastardo de la justicia que tiene el Gobierno, que protege la memoria de los criminales, plagia los valores de Don Corleone y condena a la miseria a los campesinos