Bulocracia

Lemmy no era bisexual

Ian Fraser Kilmister, más conocido como Lemmy Kilmister o simplemente por Lemmy, fundador y líder de la banda inglesa Motörhead, fue un icono del rock hasta el día de su muerte, hoy hace seis años; y lo sigue siendo después, cada vez más. El bajista y cantante murió el 28 de diciembre de 2015 en Los Ángeles (EE UU), donde llevaba viviendo 15 años, a causa de un cáncer de próstata muy agresivo y una insuficiencia cardiaca.

Estaba a punto de acometer con su grupo una nueva gira, una más, que le iba a traer a España apenas un mes después. Ahí tengo la entrada de recuerdo.

Lemmy vino al mundo el 24 de diciembre de 1945 en Burslem, Staffordshire (Inglaterra), así que tenía 70 años y cuatro días cuando murió, y es sorprendente que viviera tanto teniendo en cuenta que se pasó toda la vida bebiendo alcohol a raudales y drogándose como si no hubiera un mañana. Lo admitió en innumerables ocasiones. Por ejemplo, en Lemmy, the movie, la impagable película sobre su vida. En ella da un consejo a su hijo Paul Inder, al que conoció cuando la criatura tenía ya seis años porque su madre se presentó con él en su casa, y lo reconoció como su hijo porque pensaba que ya atesoraba una edad y creía que le tocaba, así que trato de instruirle: "Hijo mío, jamás pruebes la heroína... ¡Es mucho mejor el speed!". Todo un consejo de un padre comprometido con la causa.

En los últimos tiempos, aconsejado por los médicos, Lemmy había decidido moderarse con el alcohol. Primero se le ocurrió añadir zumo de naranja a sus habituales bourbons a palo seco, pero debido a los volúmenes que ingería le sobrevenían las gastroenteritis. Así que pensó en sustituir en su dieta el bourbon por el vino, pero el apaño tampoco le fue bien porque acababa bebiéndose no menos de dos botellas de vino al día.

El británico nunca ocultó las pasiones de su vida: el rock & roll, beber/drogarse y las mujeres. De hecho, el propio roquero corroboró un par de años antes de morir que había tenido relaciones sexuales con más de 1.200 mujeres: "Probablemente ahora sean unas 1.200. Llevo mucho tiempo en esto y nunca estuve casado, así que no ha habido ningún tiempo libre". Es más, Lemmy, llegado un punto, ni discriminaba ni sabía muy bien con qué mujer se iba a la cama: "Nunca me he acostado con una mujer fea, pero me he levantado con muchas".

Lemmy era feliz rodeado de mujeres.

Por eso sorprende bastante que en 2005 triunfara una intencionada fake news, que ahí continúa, recogida sobre todo por docenas de medios especializados en música poco rigurosos, que afirmaba que Lemmy Kilmister había admitido en una entrevista que era bisexual, una microentrevista que reprodujeron al milímetro.

Lo desmintió todo el propio Lemmy poco después, admitiendo que sí había hecho esa entrevista pero no había afirmado nada de lo que podía leerse en ella. Señaló también que, como apenas tenía contacto con Internet, no se había enterado. Son legión los que aún creen que el cantante tuvo relaciones sexuales con otros hombres y, como él dijo, no es cierto.

Lemmy no tenía nada en contra de los gais. Tuvo grandes amigos homosexuales, como el cantante de Judas Priest, Rob Halford, que tardó décadas en salir del armario porque habitaba en un mundo, el del heavy metal, donde la homosexualidad nunca iba a ser popular aunque fuera evidente. Finalmente se declaró gay años más tarde y lógicamente no pasó nada. Halford participó activamente en el funeral de Lemmy y luego recibió una capsula con parte de sus cenizas, como otros allegados al músico inglés.

A Kilmister le hacían gracia los homosexuales y le parecía una "putada" que no tuvieran su misma afición, desmesurada, por el género femenino. Nunca tuvo ningún problema con ese colectivo, al que respetaba. Lo que no le hizo nada de gracia fue enterarse de que había un medio, concretamente una publicación sueca, que iba proclamando por el mundo su presunta bisexualidad, que él habría admitido en una entrevista y que se traducía en que todo el mundo creía que tenía regularmente relaciones sexuales con hombres.

Hay quienes aseguran que la entrevista se la concedió al medio VH1, pero fue el diario sueco Dagens Nyheter quien manipuló sus palabras a demanda en octubre de 2005, diez años antes de su muerte:

"Hago rock & roll al máximo. Motörhead somos una banda de rock & roll, dedicados a la fiesta, el alcohol y el sexo. La gente tiene dificultades para superar el sentimiento de culpa. Una de las cosas que nos hacen sentir culpables es nuestra sexualidad. Conozco muy buena gente que son gais o bisexuales y estoy orgulloso de poder decir que me voy de copas con ellos. ¿Por qué? Porque yo soy uno de ellos. Mi necesidad sexual por las mujeres siempre ha sido el motor de mi música… Canciones como Limb For Limb o Make My Day fueron escritas como odas al cuerpo femenino. Pero a veces los hombres no podemos siempre encontrar a las mujeres como el género más atractivo. ¿Me entiendes? A veces, las ganas te pueden y decides experimentar nuevas cosas. Estoy orgulloso de ser bisexual y eso no quiere decir que no me guste probar coños de tanto en tanto. Los prejuicios siempre son difíciles de romper. Pero no me importa una mierda lo que los demás piensen de mí. Que disfrute con algún tío no significa nada. Todavía toco cada noche, todo el puñetero tiempo. Estoy orgulloso de mis fans y ellos saben que siempre doy el 100%".

Toda esta parrafada que se pone en boca de Lemmy Kilmister desde hace 16 años la echó por tierra el bajista entonces, en cuanto se enteró:

"Creo que es una maldita pena que alguien invente cosas para obtener un titular sensacional. Es jodidamente vergonzoso usar el poder de Internet para basura como esta. Es una gran herramienta para la comunicación y la gente la usa para difundir pornografía infantil e insultos. Ese tipo inventó una historia de que se supone que soy bisexual. Lo llamé y le dije que está escribiendo cosas que no son ciertas. "Sí, ¿y qué?", me contestó. Y le dije: "Bueno, no puedes cobrar tu dinero si tienes destornilladores incrustados en tus dos malditas rótulas, ¿verdad?". Pensó que tenía razón y escribió una retractación".

Así lo recogió Metal Underground en octubre de 2005, al poco de que se hiciera pública la presunta pero falsa bisexualidad de Lemmy, al que le molestó que se le atribuyeran frases enteras que no había dicho. El líder de Motörhead era y es idolatrado por los entusiastas del heavy, del punk y del rock en general, que han acuñado y hecho suya la frase por la que hoy más se recuerda al líder de Motörhead: "Lemmy is god" ("Lemmy es dios").

El roquero nunca tuvo pelos en la lengua y siempre le importó un pito lo que se dijera de él. Como cuando se le acusaba de ser nazi por lucir cruces de hierro. Solía reírse. Era un entusiasta de la Segunda Guerra Mundial, que también ganó su país, y coleccionaba recuerdos de la contienda. De todos los bandos. Murió millonario y ha dejado un imperio musical traducido en la marca Motörhead, que continúa dando guerra con la banda disuelta y lucrando a sus próximos.

A Lemmy le molestaba que la gente mintiera sobre él porque sí, al margen del contenido de la falacia. Probablemente, de ser bisexual o gay, no hubiera tenido problemas en airearlo, pero estaba lejos de serlo. Si lo desmintió fue, sobre todo, para que no se hiciera caja a costa de frases que se le habían atribuido pero él nunca había pronunciado. Su desmentido no caló mucho pero, como era ajeno a las redes sociales, tampoco le importó demasiado.