Opinion · Ciudadano autosuficiente

Caminar y cocinar, y otras 97 ideas para una vida más ligera

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Sin ponernos pesados, una vida más ligera quiere decir una vida más sostenible, con una baja huella ecológica, más accesible, sana y hasta mejor para el planeta. Estas 99 ideas pueden dar una idea de qué estamos hablando.

1. Caminar, hacer a pie parte del trayecto a las obligaciones cotidianas o incluso todo él.

2. Cocinar, transformar alimentos frescos en sabrosas comidas.

3. Comprar ropa usada, más barata y que no necesita materia prima extra.

4. Sacar el compresor del aire acondicionado del patio de ventilación y subirlo a la azotea o el tejado.

5. Plantear una dieta vegana o vegetariana (pero sin precocinados veganos).

6. Practicar el flexitarianismo (incluir carne esporádica en la dieta).

7. Reducir la velocidad a 30 km/h o menos cuando estés en ciudad (sin hacer caso de los improperios de otros conductores).

8. Eliminar el menú infantil. A partir de los dos años, un niño puede comer lo que todo el mundo.

9. Dividir por la mitad la dosis de detergente que echas en la lavadora.

10. Lavar siempre en frío, salvo en casos desesperados.

11. Usar un simple ventilador para refrescarte.

12. No comprar nada que vayas a tirar a la basura pocos minutos después (como las bolsas de plástico desechables).

13. Salvo en caso de emergencia, no comprar nada de usar y tirar. Esto puede incluir cámaras fotográficas, barbacoas, ropa y mil cosas más.

14. Bajar dos o tres grados el termostato de la calefacción y subir dos o tres grados el termostato del aire acondicionado.

15. Reparar las fugas de agua y goteras de los grifos.

16. Mirar la ciudad con ojos de turista: está llena de cosas interesantes.

17. Respetar los espacios públicos en la ciudad, como si fueran el salón de tu casa.

18. Pensar un poco antes de tirar un aparato: ¿se puede reparar?

19. Localizar las tiendas de reparación y tuneado de ropa, calzado y complementos.

20. Comprar comida fresca en mercados de barrio, que suelen estar bien surtidos.

21. Dimensionar adecuadamente la compra de vehículos. Muchas personas necesitan un patinete y terminan comprándose un SUV.

22. Diversificar la dieta de transporte. En vez de plato único de coche, menú variado de caminar, bici, coche compartido, transporte público, etc.

23. Reutilizar los tarros de cristal. Guardar en ellos la comida para que dure más o para usar como táper en el trabajo.

24. Colocar un cubo bajo la ducha para recoger el agua que cae sin provecho mientras se calienta. Usar el agua para la limpieza o para regar las plantas.

25. Penetrar con sigilo en los parques y espacios de naturaleza.

26. Practicar una vida sosegada y de baja emisión de ruido.

27. Salir de juerga con el dinero para el taxi de vuelta apartado.

28. Sacar partido a las recetas de la cocina tradicional. Probadas sobradamente a través de siglos, en algunos casos.

29. Utilizar el envase natural de la fruta. Salvo las uvas y las fresas, casi todas las frutas tienen un resistente envoltorio natural.

30. Hacer sus propios cosméticos. Por ejemplo, la yema de huevo es el mejor champú conocido.

31. Rechazar cualquier cosmético con más de dos líneas de ingredientes.

32. Llevar a la compra una bolsa resistente y un par de frascos vacíos para meter los alimentos más delicados.

33. No entrar con el coche en la parte central de las ciudades.

34. Preferir los peces pequeños y vulgares a los grandes y elegantes (las sardinas a las lubinas).

35. Llevar una lupa o gafas de aumento al ir a comprar comida para leer las etiquetas y evitar sorpresas desagradables.

36. Mantener a raya a los pequeños compañeros de casa (cucarachas, hormigas, arañas, etc.) pero no pretender su exterminio, y menos usando insecticidas tóxicos.

37. No leer nunca etiquetas, simplemente por comprar únicamente comida fresca.

38. Sustituir la aspiradora por la escoba, cepillo y mopa, sin cables ni consumo eléctrico.

39. Separar lo más posible los residuos: papeles y cartones / envases ligeros de plástico, brick y latas / vidrio / pilas / lámparas / aceite usado / ropa  y luego llevar cada cosa a su lugar.

40. Cultivar nuestros propios alimentos. Esto es de nota, pero es más fácil de hacer de lo que parece.

41. Adquirir una lámpara solar (las hay desde dos o tres euros) y disfrutar de la energía del futuro.

42. Comprar un lavavajillas solo en caso de ser cuatro o más en casa. En caso contrario no vale la pena.

43. Cambiar de compañía eléctrica, a una que ofrezca energía de origen renovable.

44. Practicar el truco de la regleta. Enchufar en ella todos los aparatos en “standy by” y apagar con un solo clic.

45. Comprar un coche únicamente en caso de que pueda llevar la pegatina azul de cero emisiones (eléctrico) o la verdiazul ECO (híbridos y de gas).

46. Practicar la conducción suave y eficiente, con velocidad moderada y nada de frenazos o acelerones bruscos.

47. Rechazar la compra de coches que sólo pueden llevar la pegatina verde con la letra “C” o la amarilla con la letra “B”.

48. No hacer ningún caso de los reclamos de alimentos “saludables”, por ejemplo que bajan el colesterol.

49. Pensar siempre en el riesgo de incendio si paseamos por la naturaleza. Nada de fuegos, ni cigarrillos, ni abandonar basura.

50. Practicar la limpieza basada en la física: un poco de agua y un poco de restregar hacen milagros. Rechazar cualquier producto de limpieza que ostente logotipos de alerta tóxica (una calavera con tibias cruzadas, un aspa negra, una señal de peligro, etc.).

51. Planchar la ropa únicamente si la necesitas para una boda. En el resto de los casos, es una pérdida de tiempo y un gasto inútil de energía.

52. Comprar alimentos cultivados y producidos los más cerca posible de tu domicilio (sobre todo las frutas y verduras).

53. Plantear, completamente en serio, una vida “cero residuos”.

54. Regular un poco a la baja el termostato del termo eléctrico de agua caliente.

55. No rechazar alimentos imperecederos por lejanos, por ejemplo garbanzos de México o Turquía.

56. Usar un calendario de frutas y verduras para comprarlas de temporada, cuando están en sazón y son más baratas.

57. Practicar el reciclaje creativo. Por ejemplo, convertir tubos de cartón de papel de cocina en regalos de navidad.

58. Beber agua del grifo, en caso de que nos ataque la sed, en vez de agua embotellada.

59. Vender el coche y dedicar el dinero ahorrado a coger taxis, usar vehículos compartidos y comprar una bicicleta.

60. Recordar el proverbio wolof “la fuerza del pez es el agua”. Y la nuestra es un medio ambiente de calidad.

61. Medir nuestra huella ecológica y tomar medidas para reducirla.

62. Reciclar nuestros regalos y regalar reciclaje… para que el mundo siga siendo nuestro legado.

63. Cuidar un par de tiestos al menos en una ventana o balcón, para mejorar el paisaje de nuestra calle. Regarlos como se indica en el punto 24.

64. Comprar alimentos frescos, y mejor si son de colores vivos.

65. Comprar alimentos a granel (desde lentejas a macarrones). Se puede hacer en mercados tradicionales y en tiendas nuevas de venta al peso.

66. No hacer mucho caso del nutricionismo. Es decir, no comer nutrientes, sino comida de verdad.

67. Practicar la empatía con los vecinos. No asfixiarlos con los gases que salen del tubo de escape ni ensordecerlos con el ruido del motor.

68. Confiar en las ecoetiquetas con fundamento. Por ejemplo, la de agricultura ecológica europea (verde, con una hoja formada con pequeñas estrellas).

69. Dimensionar la compra de electrodomésticos. Para dos personas en casa, basta con un calentador de 30 litros y un frigorífico pequeño.

70. Comprar siempre la versión A+++ de cualquier aparato.

71. No hacer caso de la opinión de cuñados, parientes y conocidos a la hora de comprar un vehículo de transporte. Se termina comprando más de lo que se necesita.

72. Evitar productos inútiles. Por ejemplo, suavizante de ropa o dentífrico blanqueador de la dentadura.

73. Practicar la conducción cívica, parando a la distancia adecuada de los pasos de peatones y sin intimidarlos.

74. Plantear la colocación de un pequeño compostador en la terraza, el balcón o incluso el salón (hay hasta modelos de sobremesa).

75. Reducir la potencia eléctrica contratada.

76. Consultar la información disponible sobre cómo llevar una vida de baja huella. Entrar en vidasostenible.org.

77. Tener el vehículo a punto, con el consumo, el ruido y las emisiones controladas.

78. Dejar de acumular, ropa o aparatitos eléctrónicos. Usar el principio “hasta que no salga un artículo, no entra otro nuevo”.

79. Usar las aplicaciones móviles para compraventa de segunda mano entre particulares.

80. Controlar el contenido del frigorífico, evitar las zonas de sombra en el fondo donde se acumula la comida pasada.

81. Alquilar en lugar de comprar. Evaluar esta opción para toda clase de artículos, desde una taladradora a un coche.

82. Aumentar el consumo de legumbres. Permite reducir el consumo de carne sin problemas, ahorrando mucho dinero de paso.

83. Cargar móviles y tablets en un intervalo adecuado, no dejarlos toda la noche.

84. Rechazar alimentos empaquetados que contengan las expresiones  “sin”, “bajo en “, “aporta”  y “fuente de”. Indican productos ultraprocesados.

85. Tomar en serio todo el asunto del cambio climático. Si los gobiernos no hacen nada, o poco, tu sí puedes hacer algo.

86. Cuidar a nuestras mascotas como seres vivos conscientes que son, no considerarlas como objetos de usar y tirar.

87. Respetar los paisajes, las culturas y las gentes que veremos cuando viajemos a países lejanos.

88. Rechazar los productos superfluos y caros, como las cápsulas de café o la fruta envasada.

89. Colaborar con la iniciativas para combatir la pobreza energética.

90. Participar en las iniciativas de participación ciudadana (valga la redundancia) en el gobierno de nuestra ciudad.

91. Huir del consumo fast (fast fashion, fast food), que al final resulta ser trash (basuril). Mejor investigar el consumo slow (como el slow food).

92. Tender a una vida de baja huella ecológica, capaz de generalizarse a toda la humanidad, y por lo tanto sostenible.

93. Apagar y dejar descansar de vez en cuando los aparatos electrónicos que proliferan en las casas (routers, decodificadores, discos duros, lectores de discos, emisores wifi, etc. Se puede usar una regleta con este fin (ver el punto 44).

94. No rechazar la llamada “comida fea”, frutas y verduras alejadas del ideal perfecto, brillante y terso.

95. Investigar el mundo de los transportes urbanos ultraligeros (patinetes eléctricos, urban wheel, segways, etc.).

96. Tener muy en cuenta la ausencia de maltrato animal cuando se va a comprar carne o huevos. Por ejemplo, comprar únicamente huevos de clase 2, 1 o 0, nunca de clase 3 (criados en jaulas).

97. Participar en las iniciativas de economía circular (o de “devolver el casco” que están poniendo en marcha algunas marcas y tiendas.

98. Instalar un monitor de consumo eléctrico. Es verdad que es un aparato eléctrónico más, pero permite ahorrar mucha energía.

99. Aprovechar la comida al completo, no tirar nada comestible y practicar la cocina de las sobras.

 

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