La mejor selección

MAGDA BANDERA / Periodista

Lo lógico sería que esta noche en la frontera de Melilla los guardas no fuesen futboleros. Tenemos poca memoria en temas de inmigración, pero hace cuatro días que un grupo de subsaharianos asaltó la valla aprovechando los penaltis del España-Italia. Difícil entender por qué algunos quieren pedirles contratos de integración. Es obvio que conocen nuestras costumbres.
Los inmigrantes nos ven desde sus parabólicas. Gracias a ellas han oído a Zapatero hablar de “dificultades”, jamás de crisis, y han descubierto que uno de los mejores de la selección tiene un color de piel más similar al suyo que al de nuestros diputados. El fútbol va por delante de las leyes o se las salta para nacionalizar a algún galáctico.
En cambio, nosotros no sabemos nada de ellos. Nuestros medios se limitan a decir que, pobrecillos, vienen huyendo del hambre. Los presentan como estómagos con pies, nunca como cerebros capaces de discursos como el que el sábado dio uno de los participantes en la concentración de Madrid contra la “directiva de la vergüenza” aprobada por el Europarlamento. Se autodefinió como un “negrata” con ganas de trabajar y pasarlo bien. Se declaró harto del paternalismo con el que hablamos de los suyos y del victimismo de los suyos al hablar de nosotros, sus seleccionadores nacionales. Porque en eso nos hemos convertido, en una selección que escoge su plantilla según sus necesidades y que, cuando ya no da juego, la invita a dejar el club.