La vivienda es una tómbola

MAGDA BANDERA

Lola Flores fue una adelantada. Al verse apretada por Hacienda soltó aquella famosa frase: “Si cada español me diera una peseta…”. Si en aquel momento llega a existir internet y monta una web pidiendo ayuda, su deuda la pagamos entre todos en un click clack.

Veinte años después, un ex agente inmobiliario en paro ha decidido cancelar su hipoteca -320.000 euros- a base de sortear su casa a cinco euros la papeleta. El promotor de elpisodeloscincoeuros.com ha preparado las participaciones exactas para pagar lo que le costó el apartamento en 2005, ni una más. También se ha comprometido a hacer todos los trámites ante notario. Aun así, van a investigar si su idea es legal, porque suena rara. Ciertamente, resulta extraña. En este país, donde hemos aceptado sin rechistar que un bien imprescindible como la vivienda aumente de precio hasta reventar y salpicarnos a todos, no abundan los ejemplos de quienes usan la imaginación para escapar a la tiranía de bancos y mercado.

Miguel Marina lo ha conseguido con tal impacto mediático que lo más probable es que pronto deje de estar en paro. Quizá acabe trabajando en la tele, esa gran ETT para seres inclasificables. Por desgracia, al pocero de Fuenlabrada lo vimos sólo durante dos telediarios. Logró demostrar que se podía construir pisos sin especular y eso son palabras mayores. Se merece que ni siquiera recordemos su nombre.