La otra reconversión del sistema financiero

Un informe de Funcas, dirigido por el profesor JOAQUÍN MAUDOS, acaba de poner de nuevo sobre el tapete la conveniencia de continuar la poda de la frondosa capacidad instalada de nuestras entidades financieras. Aunque el carácter eminentemente comercial de la banca española ha exigido siempre el mantenimiento de una red muy potente, hubo un indudable boom entre 2002 y 2008. Durante ese periodo, la apertura neta de sucursales superó las siete mil, con un aumento del 17% en términos relativos y del 14% por lo que se refiere al número de empleados.

La capilaridad del sistema se acentuó a la sombra de la burbuja inmobiliaria, que las propias entidades se ocuparon de financiar con una inmoderada política crediticia, cuyos nefastos resultados son de sobra conocidos. Junto a las nuevas promociones, bancos y cajas montaban sus tenderetes, atraídos por el negocio financiero que en torno a ellas se pudiera generar, empezando por las hipotecas. Se llegó así a la exorbitante relación de una sucursal por cada mil personas, exactamente el doble que la media de la UE.

Tras aquel empacho, el sector ha tenido que aplicarse una cura de adelgazamiento que ha procurado el cierre de 5.500 oficinas y un recorte del 10% de la plantilla. Pese a que su situación de partida era mejor, ese ajuste ya lo habían hecho otros países europeos mientras aquí seguíamos confiados en que la bomba de relojería de la construcción nunca iba a estallar. Justo entre 2002 y 2008, la capacidad instalada media de la banca en el Viejo Continente se redujo un 13%, con la consiguiente supresión de puestos de trabajo.

El tijeretazo en España, sin embargo, no ha concluido y el informe de Funcas estima que todavía sobran 1.400 sucursales, más las que se solapen como consecuencia de las fusiones que están por venir. Eso, y no sólo el saneamiento y las concentraciones, refuerza la idea de que el sector sigue en plena reconversión y de que hará falta aún mucho dinero para concluirla, en buena parte procedente de ayudas públicas, como ha ocurrido hasta ahora.