Posibilidad de un nido

Ayuso me hizo llorar

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, interviene en un acto en el distrito de Salamanca de Madrid, a 6 de mayo de 2022.
Isabel Díaz Ayuso, en un acto en el distrito de Salamanca de Madrid, a 6 de mayo de 2022 / - Fernando Sánchez

Conocer la violencia hace que la veas, haberla presenciado una y otra y otra vez hace que la tengas más clara, pienso. Me tengo que explicar de alguna manera el ahogo que me provocaron hace unos días las palabras de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso. Un ahogo hasta la lágrima, literalmente, que no he podido sentarme a escribir hasta hoy, bastante después de sucedido. Porque lloré, y yo con asuntos políticos ya no lloraba.

Vaya por delante que ando alejada del día a día de la Asamblea de Madrid, del Congreso de los Diputados y de la cochambrosa forma en la que se faltan al respeto quienes dicen representarnos. Ni siquiera seguí con la atención que parece merecían las ya míticas respuestas de Yolanda Díaz a Teodoro García Egea. Nada hay en todo ello que me incumba, pero necesito entender esa forma que tuve de quebrarme ante Díaz Ayuso.

Ahora, dándole vueltas al momento exacto en el que se puso en marcha el mecanismo que acabó en lágrima, creo que sucedió en el cruce de las palabras "familia", "terapia" y "equilibrio" ligadas al "A la política se viene llorado de casa". Las primeras venían de boca de Mónica García, líder de la oposición y portavoz del grupo Más Madrid en la Asamblea de la capital, médica de profesión. Lo del "llorado de casa" se lo espetó Ayuso.

Recuerdo que guardé aquellas palabras atrapadas al vuelo y busqué en internet el vídeo de la situación en las que habían sido pronunciadas.  Yo había llegado al final de la jornada y estaba cansada, aunque a lo mejor eso es una excusa para mi quiebre.

En la imagen, Mónica García se dirige a la presidenta: "Le voy a decir las cosas que ha dicho sobre mí: que estoy desesperada, que tengo la cara mustia, que sonría un poco más, que tengo cara de asquillo, que me hago tirabuzones peperos, que si vivo así o asá, que si como esto o lo otro, si bailo o dejo de bailar, o si trabajo más o menos". Y sigue: "Me dijo que yo venía aquí a hacer terapia porque en mi familia no me soportaban. Pase que me insulte a mí, pero no voy a consentir que utilice la salud mental como arma arrojadiza política ni que estigmatice a la gente que va a terapia".

Una mujer, Isabel Díaz Ayuso, acusa a otra de hacer terapia en la Asamblea de Madrid. Es más, de ir a dicha cámara a hacer terapia, y que la razón de todo ello es que su familia no la aguanta. Eso pensé con una desazón desconocida, mordiente. A mis treinta y pico años de ejercicio periodístico, llevo ya mucho rocanrol político a la espalda y he vivido, oído, conocido asuntos terribles, crímenes de Estado incluidos. Y ahí estaba yo, ahogándome porque una mujer le decía a otra que tiene que tratarse porque su familia no la soporta y que eso es lo que se dedica a hacer en su ejercicio parlamentario.

El encontronazo continuaba, en resumen, como sigue.

Díaz Ayuso: A la política se viene llorado de casa. Gracias

Mónica García: Que sea la última vez que me insulta y me falta al respeto en esta cámara, que sea la última vez que insulta y estigmatiza a la gente que va a terapia.

Díaz Ayuso: A la política se viene llorado de casa, y si no soporta la presión de quedar en evidencia un pleno tras otro, sea sustituida por otro compañero que pueda estar a la altura. (Aplausos y risas) Porque representar a los ciudadanos en estos momentos (...) requiere humanidad, pero también requiere de madurez y de algo muy importante, de equilibrio.

BUM.

¿Equilibrio? La presidenta, tras haber hablado de terapia y de inaguantable vida familiar, tras hacer referencia a asuntos de salud mental, viene a llamar desequilibrada a su oponente política. Más allá de la zafiedad de todo el asunto, la apelación a la intimidad, el uso de la intimidad de la otra –intimidad evidentemente inventada– como forma de enfrentamiento en una cámara de representación me supuso una violencia absolutamente desconocida. ¿Qué era? ¿Qué es? No hay política en todo eso, no hay leyes, aprobaciones, debate, no hay ni siquiera la clásica bronca entre escaños. Hay algo brutal.

Y sí, es brutal: Existe una diferencia entre decir, pongamos por caso, "En Madrid no hay pobres" y decirle públicamente a la mujer que tienes enfrente que es una desequilibrada con problemas familiares. Es la distancia que separa el espacio público del privado, el íntimo.

Uno de los mayores ataques en el atroz abanico de la violencia machista se produce cuando las mujeres abandonan el ámbito privado y deciden actuar en el espacio público, políticamente. El espacio de la mujer, en el machismo, es el doméstico. Ay de aquella que ose plantarse en la esfera pública con intención de participar, de modificar. No pasa nada, por ejemplo, cuando una actriz se mueve en lo público hasta que declara su opinión política. Entonces se la crucifica. Es un ejemplo muy gráficamente representado por aquella frase de "no me hagas opinar de política, que me quedo sin contratos".

Lo que hace Isabel Díaz Ayuso con Mónica García es de una violencia insoportable porque, para golpearla, la devuelve a su hogar, a lo doméstico, a su intimidad. Y es ahí donde la veja, donde para ser más exactas, la maltrata.

Cuando me di cuenta de eso, y tardé en hacerlo, se me tensó el cuerpo entero. Así fue, hecha una tabla, como busqué el rifirrafe al que hacía referencia la de Más Madrid, aquel en el que la presidenta le había dicho lo de la terapia y la familia. Se había producido la semana anterior.

García: ¿Cómo valora la credibilidad del Gobierno regional?

Díaz Ayuso: La típica pregunta suya que no la hace para fiscalizar la labor de gobierno, que es lo que debería hacer, sino para desahogarse y hacer terapia conmigo, que seguro que se lo agradecen en su casa. Así que coja la pistola y dispare.

Entonces fue cuando lloré y me di cuenta de que, para algunas situaciones, una nunca está lo suficientemente llorada.

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, interviene en un acto en el distrito de Salamanca de Madrid, a 6 de mayo de 2022.
Isabel Díaz Ayuso, en un acto en el distrito de Salamanca de Madrid, a 6 de mayo de 2022 / - Fernando Sánchez