Posibilidad de un nido

La extrema Gotham City de Feijóo 

La extrema Gotham City de Feijóo 
Gotham City

Lo llaman "el ecuador de la campaña" electoral y quieren decir que ya hemos pasado la primera de las dos semanas que dura este espectáculo periódico en el que hombres y mujeres suben a escenarios para convencer a la ciudadanía de que les voten. Quieren gobernar. En este caso podríamos pensar que quieren gobernar ciudades y comunidades autónomas, pero lo cierto es que la mayoría está hablando del país. No es muy importante este punto.

Sí son relevantes otros. Principalmente, el hecho de que, como ya he dicho, se trate de un espectáculo.

Según la RAE:

Del lat. spectacŭlum, der. de spectāre 'contemplar'.


1. m. Función o diversión pública celebrada en un teatro, en un circo o en cualquier otro edificio o lugar en que se congrega la gente para presenciarla.

2. m. Conjunto de actividades profesionales relacionadas con los espectáculos.

3. m. Cosa que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos o nobles.

4. m. Acción que causa escándalo o gran extrañeza.

Sin duda, la campaña electoral tiene un poco de todas las acepciones que ofrece la Academia. No sé si queda claro, juntándolas, que no se trata de la realidad. Un espectáculo solo es realidad en tanto que espectáculo, o sea no-realidad. Pero la realidad es algo últimamente sobrevalorado.

El "ecuador de la campaña" nos ha situado en un país imaginario, fruto de un guión enloquecido, en el que existe una banda terrorista que sigue matando, gobiernan personas violentas y partidarias del terror, se legisla para hacer el mal al grueso de la población... En fin, Gotham City a lo bestia.

La cuestión es que todo espectáculo está pensado para un público. El contenido, la escenografía, el trabajo actoral, los tiempos, todo se concibe destinado a ser comprendido por un grupo humano con el que se comparten ciertos –muchos– códigos. El hecho de que la derecha española haya pergeñado el espectáculo que hemos vivido en esta primera mitad de la campaña responde a su convencimiento de que una parte importantísima de la población piensa de verdad –o puede llegar a hacerlo– lo ellos inventan. Nadie en su sano juicio elige como centro de su campaña (el meollo son solo 15 días) un tema minoritario o que no vaya a recibir el acuerdo al menos de sus acólitos, y una parte de los del contrincante.

Por supuesto, lo que venden desde el Partido Popular, cada vez más cercano a la extrema derecha de VOX, no se lo creen ni ellos mismos. Eso en campaña hace tiempo que dejó de ser relevante. Pero sí están convencidos de que millones de españoles y españolas comulgarán con la idea de una sociedad del miedo donde el gobierno pacta con terroristas y bandas violentas pueden arrebatarte el piso en lo que tardas en comprar el pan. 

Y todavía hay algo peor. El hecho de repetirlo como loros, con esa inconsistencia cínica tan propia de la derecha patria, consigue que parte de la población acabe creyéndoselo. O sea, nos hace peores como sociedad, nos hacen daño. Sí, el PP de Núñez Feijóo, Ayuso y compañía hacen daño a la sociedad española de forma consciente, premeditada, minuciosa. Es tan simple y evidente que nos olvidamos de repetírnoslo de vez en cuando.

El Partido Popular ha montado el espectáculo de una monstruosa Gotham City, lo decora y lo ofrece a la ciudadanía como si fuera real, sabiendo que su mentira prenderá y herirá el desarrollo democrático todavía renqueante de un país en el que la extrema derecha violenta, esa a la que se parece cada vez más el PP, pasó de no ser nada a tercera fuerza política de un plumazo.

Eso, aquí y en toda tierra habitada, se llama hacer el mal. Digámoslo más a menudo, a ver si esto, que sí es real, va calando también.

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