Crónicas insumisas

Egipto, ¿La Argelia de hace 20 años?

Tica Font
Directora del Instituto Catalán Internacional por la Paz y miembro del Centre Delás d’Estudis per la Pau

La brutalidad de la represión militar en Egipto hace pensar en la posibilidad, cada vez más cercana de que suceda algo similar a lo que sucedió en Argelia entre 1992 y 1995. En  Argelia en 1992 ganó las elecciones un partido islamista, el Frente Islámico de Salvación (FIS), en aquel momento los militares argelinos dieron un golpe de estado, optando por encarcelar a los principales líderes islamistas, ganadores de las elecciones, no permitiendo que estos gobernaran. Las protestas de los islamistas, vencedores electorales, se saldaron con una fuerte represión militar. Fuera como fuera, los militares, con el beneplácito de las potencias occidentales, especialmente Francia, no iban a permitir un gobierno islamista. Esta represión comportó que muchos jóvenes optaran por la violencia y se alistaran en el Movimiento Islámico Armado, se calcula que este grupo contaba con unas 30.000 personas armadas combatiendo contra los militares y grupos paramilitares. A lo largo de la década de los 90  murieron más de 150.000 personas en Argelia.

Los militares egipcios al igual que los militares argelinos controlan una buena parte de la economía del país, es por ello que la cúpula militar acepta un gobierno no militar siempre y cuando no ponga en peligro ni sus negocios, ni su manera de llevarlos a cabo, ni su supremacía de ser los garantes y controladores del poder político en la sombra. Hace dos años, con el estallido de las primaveras árabes, aceptaron dejar el poder político, aceptaron dejar caer a Mubarak y confiaron en que el nuevo gobierno salido de las urnas no pondría en peligro sus intereses.

Los Hermanos Musulmanes ganaron las elecciones con un 51% de los sufragios, pero no se mostraron dispuestos a consensuar, con las otras fuerzas políticas los cambios a llevar a cabo. Cada grupo político o social, aspira a un modelo social, pero parece ser que los Hermanos Musulmanes no están dispuestos a negociar o a pactar con el resto de grupos sociales como tiene que ser el Egipto del futuro. Ahora bien, la intransigencia política no justifica un golpe de estado ni la represión violenta, la actuación que están teniendo los militares puede comportar que la frustración entre los seguidores más radicales de los Hermanos Musulmanes se canalice en la creación de algún grupo armado nuevo o bien que tome más fuerza grupos que se mueven bajo la franquicia de Al Qaeda, uniéndose a los grupos cercanos que se mueven por el Sahara y conduzca a una guerra civil. Este seria el peor de los escenarios, un espiral continua de violencia y contraviolencia, en donde las victimas mayoritarias, seria la sociedad civil

Ante este escenario Obama antepone sus intereses geopolíticos a la situación que pueda provocarse en un futuro no lejano. Para Obama asegurar su paso por el estrecho de Suez, que se mantengan los acuerdos de paz Egipto – Israel y restar influencia a Arabia Saudí o Catar en la zona son prioritarios. Esta es la razón por la que 25% de la ayuda militar estadounidense tiene como destino las fuerzas armadas egipcias, en el 2012 recibieron 1.500 millones de dólares en ayuda militar, no solamente financian al ejército sino que también instruyen a los propios militares. Egipto es el principal receptor, después de Israel, de fondos bilaterales militares, pues bien Obama no ha modificado su política de apoyo militar ni ha anulado o retardado las previstas exportaciones de armas a Egipto, 20 aviones de combate F-16 o 1.200 tanques M1A1 Abrams.

Para Obama y otros gobiernos occidentales o de la zona, prefieren a unos militares golpistas, prefieren no presionar antes que ver que el ejército egipcio desplaza su influencia hacia Rusia, China, Arabia Saudita o Catar.