Opinion · Punto de Fisión

Turismo militar

Mariano ha hecho un viaje sorpresa a Kabul para llevar una corona de flores a las víctimas del Yak-42 aunque con el ajetreo que lleva el buen hombre lo mismo se ha equivocado y en vez de corona les ha dejado un roscón de Reyes. Lo más probable es que, de ser flores, fuesen para otro muerto porque la confusión es el destino de los militares del Yak-42, que ni debían ir en ese avión ni acabaron en los ataúdes correspondientes. Tal y como los trató el gobierno de Aznar, y tal y como ninguneó a sus familiares el actual ministro de Defensa, es evidente que ni siquiera murieron por España. A no ser que España sea un malentendido, lo cual es muy probable.

Lo del turismo militar es un recurso muy socorrido en los políticos, sobre todo en los que no hicieron la mili, un detalle que se me ocurrió señalar en una tertulia a propósito de Aznar y de Carme Chacón, y que me valió una sonora reprimenda a cargo de Gustavo de Arístegui, quien no sé por qué se dio por aludido. Me preguntó a cuántas guerras había ido yo y le respondí que a ninguna, que yo veraneaba en Benidorm porque las guerras tienen mucho peligro, ya lo decía Gila. Arístegui, en cambio, solía ir de veraneo a la guerra casi todos los meses del año y se daba unas panzadas de trinchera tremendas a cargo del erario público.

La guerra hay que dejarla en manos de los profesionales y por eso han puesto al cargo del tenderete militar a Pedro Morenés, un reconocido comerciante de petardos que ha vendido desde misiles a bombas de racimo (ay que me las quitan de las manos) y que ahora también se dedica al negocio de las flores. Morenés con la corona fúnebre me recuerda a aquel quinqui chatarrero que me confundió con un gitano y me preguntó: “¿Y tú a qué te dedicas? ¿Al fierro o a la olorosa?”

En cuanto a Mariano, lo ignoramos todo de su servicio militar aunque está bien claro que debió haberlo cumplido en una película del otro Mariano, Ozores. Acaba de excretar un discurso Mariano que, más que discurso, es una declaración de guerra contra todos los españoles. Dice que tenemos que trabajar más y pone como ejemplo a los militares, especialmente a los muertos, que son los que más trabajan y luego se llevan las medallas. Los muertos son sus españoles favoritos y Mariano no pierde ni una oportunidad de reclutarlos, así se caigan de un avión, de una lista de espera o de un décimo piso expropiado. Sin gastar ni la oruga del tanque está dejando el país como un campo de batalla.