Causalidad o casualidad

Alfonso Egea de Haro
Profesor de Ciencia Política

En ciencias sociales una relación causal entre dos fenómenos es una de las hipótesis más difíciles de demostrar empíricamente. En política se prefiere la casualidad (los hechos se suceden sin orden aparente movidos por condicionantes externos a la voluntad de los políticos) a la causalidad (las decisiones pueden explicarse a partir del cálculo estratégico de políticos que maximizan sus beneficios).
La reciente aprobación por el Parlamento alemán de la ampliación del Fondo Europeo de Estabilización Financiera tanto cuantitativa (la contribución alemana pasa de 123.000 a 211.000 millones de euros) como cualitativa (servirá para intervenir en el mercado mediante la adquisición de deuda pública o la recapitalización de la banca) fue saludada favorablemente por los mercados y la clase política.
Y, sea por causalidad o casualidad, la recapitalización de la banca europea ha resurgido como el principal problema al que se enfrentan los gobiernos europeos. Una recapitalización que apunta eufemísticamente a la financiación de la banca vía recursos estatales (de los contribuyentes) en lugar de acudir al libre mercado.
Si la sucesión de estos dos episodios (ampliación del fondo de rescate y recapitalización del sector bancario) se debieran a la casualidad, deberíamos cuestionar la validez de los test de resistencia. Estos test someten precisamente a las entidades financieras a escenarios extremos como el de una crisis de la deuda soberana. Si fuera causalidad, se comprende mejor que el acuerdo de ampliación del fondo de rescate europeo o la reunión franco-alemana del pasado día 9 disten sólo poco más de una semana desde que el FMI señalara que la banca europea debía ser recapitalizada en unos 300.000 millones de euros. También se esperaría que el fondo de rescate se concentre preferentemente en la recapitalización de los bancos frente a la adquisición de deuda soberana. Muy lejanos quedan ya los planes de crear impuestos sobre las transacciones financieras (más de dos semanas). Ahora el problema es la banca, y cuando se habla de banca el discurso cambia y, a diferencia de la crisis de la deuda, que tiene nombre y apellidos, en el caso de la banca hablamos de la banca europea. ¿Casualidad o causalidad?