Opinion · Dominio público

Fosas comunes en el cementerio de Valladolid

Julio del Olmo

ARMH Valladolid

El motín de una parte de los guardias de asalto de Valladolid precipita la sublevación en la capital vallisoletana. La noche del 18 al 19 de julio el general Saliquet y otros sublevados acceden a la Capitanía General de Valladolid. Son asesinados por los rebeldes dos comandantes del ejército y, el propio Capitán General es herido en una pierna.

En la Casa del Pueblo más de quinientos hombres de la capital y provincia esperan para recibir armas con las que defender la naciente democracia republicana. Las armas no llegan, son rodeados por fuerzas militares y detenidos más de cuatrocientos sesenta hombres y mujeres.

La ciudad y la provincia son tomadas sin apenas resistencia, no había armas con las que resistir. Cientos de personas son detenidas. Solo en las antiguas cocheras de tranvías, habilitada como cárcel, llegaran a hacinarse más de dos mil personas.

A pesar de la facilidad con la que los sublevados se hicieron con el control de la ciudad y los pueblos, la sistemática de terror y muerte  se inicia desde los primeros días y, tendrá sus horas más álgidas  a partir de la primera semana de agosto, cuando los golpistas son conscientes del fracaso del golpe de estado, y como respuesta se lanzan al asesinato de aquellos que ellos creen pueden encabezar o nutrir una reacción a su intentona levantisca.

En el cementerio del Carmen de Valladolid entre los años 2016 y 2017 se han recuperado los restos de más de 240 personas localizados en cinco fosas comunes. Estas fosas fueron halladas en una zona señalada por los familiares de los asesinados. Fosas de las que no hay referencia espacial en la documentación de archivos ni en los libros del cementerio.

La investigación histórica, arqueológica, antropológica y forense ha comenzado a dar sus frutos.

Conocemos que los primeros días de la sublevación durante el mes de julio, son pocos los muertos, en comparación con lo que sucederá días después,  y que estos son enterrados en sepulturas abiertas para una persona, pero que en esas circunstancias pueden albergar  3, 5, y hasta 11 cuerpos. En el depósito de cadáveres y en las cercanías de la ciudad cada vez son más los asesinados que aparecen. Iniciado agosto se produce un cambio organizativo, que consiste en que aquellas personas que son reconocidas por sus familiares y costean los gastos de enterramiento, serán enterrados en sepulturas a veces individuales, pero en mayor numero en sepulturas que albergaran más de un cuerpo, siendo la medía 3-4. Los desconocidos y los que a pesar de ser reconocidos no hay quién pueda o se atreva a hacerse cargo de los gastos de entierro serán enterrados en fosas comunes como desconocidos.

En el cementerio de Valladolid están registradas cerca de 1000 personas que murieron de forma violenta sobre todo en el primer año de la sublevación. El total de hombres y mujeres identificados como asesinados entre la capital y provincia a fecha de hoy roza las 2500 personas.

En el cementerio de Valladolid se identifican de agosto del 1936 a junio del 1938, 10 fosas comunes que contendrán  571 cadáveres. Esto no significa que pudieran existir otras fosas de las que no interesaba dejar rastros documentales.

La Fosa Común 1, registra cadáveres desde el día 4 de agosto hasta el 7 incluido, con un total de 75-77 personas enterradas.

La Fosa Común 2 tiene registros los días 8 y 9 de agosto, con la inhumación de 54 cadáveres.

La Fosa Común 3, entre el 11 y el 17 de agosto registra 62-65 cuerpos.

La Fosa Común 4, entre el 18 de agosto y el 4 de septiembre, 42 cuerpos.

La Fosa Común 1 Duplicada, del 9 de septiembre al 19, 52 personas.

La Fosa Común 2 Duplicada, del 21 de septiembre al 3 de octubre, 51 personas.

La Fosa Común 3 Duplicada, del 13 de octubre al 2 de noviembre, 77 personas.

La Fosa Común 5, del 5 de diciembre del 36 a 2 de febrero de 1937, 61 personas.

La Fosa Común 6, del 30 de enero del 37 al 23 de abril, 61 personas.

La Fosa Común 7, del 17 de abril del 37 al 6 de junio de 1938, 25 personas.

Los meses de agosto y septiembre estas fosas albergan fundamentalmente personas asesinadas extrajudicialmente. En los meses de octubre y noviembre las cifras de asesinados extrajudiciales se van equilibrando con los asesinados tras juicios sumarios. El descenso de enterramientos en las fosas comunes que se produce a lo largo de 1937 y 1938 se debe a dos motivos, uno a la drástica disminución de asesinatos extrajudiciales, y dos, que de la mayor parte de los cadáveres de los fusilados de los juicios sumarios se harán cargo de su enterramiento los familiares, incluso muchos serán trasladados a sus poblaciones de origen.

El equipo de investigación histórica y el equipo de investigación arqueológica pertenecen a la ARMH de Valladolid. La investigación antropológica y forense está siendo realizada por miembros de la Sociedad de Ciencias Aranzadi.

El trabajo de este equipo multidisciplinar está permitiendo que por pruebas de ADN hayamos identificado a una mujer, Lina Franco Neira, de Castromocho (Palencia), enterrada en la fosa común duplicada 1. En la misma fosa están las otras 14 personas que fueron a la vez asesinadas. Se ha identificado a un sargento del ejército, Francisco González Mayoral de Labajos (Segovia), enterrado en fosa común duplicada 2; y con él están enterradas las otras cuatro personas con las que fue fusilado. Po muestra de ADN también una madre y una hija de Valladolid, Maria Doyagüez y María Ruiz Doyagüez, enterradas en fosa común duplicada 1. A la espera estamos de la confirmación por ADN del alcalde de Casasola de Arión, Mateo García Diez, fusilado con las dos mujeres.

Con total seguridad se ha localizado y vaciado la Fosa Común Duplicada 1 que alberga 52 personas, entre ellas la madre e hija Doyagüez, el alcalde de Casasola de Arión, a Lina Franco Neira y otros 14 hombres de Castromocho (Palencia), un padre y un hijo fusilados juntos, Andrés y Guillermo Martin, y también 6 hombres identificados de Medina de Rioseco. La Fosa Común 2 Duplicada está perfectamente también identificada, contiene 51 cuerpos, entre ellos el sargento del Ejército, Francisco González Mayoral y los otros cuatro hombres de Labajos (Segovia).

Con muy pocas dudas, a través de datos históricos y arqueológicos identificamos la Fosa Común 1, colmatada hasta muy cerca de la superficie con 75 hombres y mujeres, y la Fosa Común 4, con 42 hombres y mujeres. Solo falta de ubicar temporalmente una fosa de las que se ha vaciado que alberga los cuerpos de 30 hombres.

A pesar de haber identificado con seguridad algunas de las fosas, no va a ser fácil reconocer  que personas fueron enterradas, por estar la mayoría echados como desconocidos. Y dentro de los grupos de personas que conocemos sus nombres y su ubicación en el interior de la fosa, la cantidad de pruebas de ADN que hay que realizar significa una cuantía económica que hoy no es posible afrontar. Además hay personas que podrían ser identificadas en el interior de las fosas, pero por el tiempo pasado no hay familiares idóneos para realizar las pruebas  de ADN con suficiente fiabilidad.

Se han recogido muestras de ADN para su conservación de numerosos familiares de las personas que pueden estar en las fosas a la espera de que la investigación siga avanzando, y también  de que se disponga de más medios; pero los logros conseguidos permite devolver a algunas familias a sus deudos asesinados y también seguir profundizando en el conocimiento de lo sucedido en Valladolid y su provincia tras el pronunciamiento militar de 1936.