Dominio público

La 'conga consti' gira alrededor de Felipe VI

Sato Díaz

La reforma laboral es una de las medidas principales de la legislatura del Gobierno de coalición, eso es una evidencia. Sobre ella descansa, no solo la nueva legislación laboral para los próximos años, sino también algo que tiene mucha importancia en el plano político: está dibujando un mapa de las alianzas que puede definir la política española para los próximos años.

En este sentido, la disputa por quién apoya y quién no el decreto del Gobierno en el Congreso es evidente. Mientras Unidas Podemos —con la vicepresidenta Yolanda Díaz a la cabeza— intenta reforzar la mayoría de la investidura (de carácter plurinacional y progresista) para que las izquierdas soberanistas de ERC y EH Bildu y el PNV la apoyen, el PSOE espera sacarla adelante con los apoyos de Ciudadanos. La formación naranja necesita volver a ser útil y Pedro Sánchez vería materializado un anhelo pendiente de estos dos años de legislatura: la geometría variable, poder gobernar ora con los apoyos de la izquierda, ora, de la derecha.

La segunda opción preocupa en las filas de Unidas Podemos. Por un lado, si sale adelante con el apoyo de la derecha, las críticas de otras izquierdas parlamentarias a la reforma laboral pueden desgastarla de tanto usarla, como dice la canción, y puede imprimirse la sensación de que esta queda descafeinada. Por otro lado, es una ley que (aunque al PSOE le duela en el corazón) tiene la marca Yolanda Díaz. Sería un cambio político de envergadura para el espacio de Unidas Podemos si fructifica ese cambio en las alianzas con otras fuerzas políticas, tal y como ya comentamos en este periódico. La mayoría de la investidura que permite la gobernabilidad estatal, involucrar a fuerzas políticas como ERC y EH Bildu en tareas de "dirección de Estado", es una de las aportaciones esenciales de Pablo Iglesias hasta que abandonó la primera línea de la política.


Formar parte del Gobierno (y más como socio minoritario del PSOE) es una cuestión repleta de contradicciones para Unidas Podemos. Es más que común que en los últimos meses se hayan tenido que comer buenos "sapos". Esto sitúa a Unidas Podemos en una variable diferente, ha de asumir el papel de "partido de orden" en diferentes situaciones, lo que genera no pocas tensiones en las bases de los partidos que integran esta coalición. El pacto con el PSOE y el PP de la renovación de los órganos constitucionales fue un buen ejemplo de ello, teniendo que votar a favor de que Concepción Espejel y Enrique Arnaldo se integraran como magistrados en el Tribunal Constitucional como ejemplo. Se conformaba de esa manera una mayoría parlamentaria diferente, la llamamos la "mayoría consti" para disgusto de algunos diputados del grupo confederal.

Uno de los próximos episodios políticos que puede tensar las costuras en Unidas Podemos tiene que ver con la monarquía. Y el 2022 puede ser un año clave para ello. No tanto por el regreso o no regreso del rey huido a Abu Dabi, Juan Carlos I, sino por la evidente operación política y mediática para consolidar a Felipe VI en el trono. El actual monarca no ha gozado de la popularidad que consiguió en sus tiempos su padre y cuando ha tenido que actuar y posicionarse en algún conflicto político, lo ha hecho siempre desde una particular posición, una perspectiva reaccionaria y de parte, tomando partido premeditadamente.

Hay quien vio un giro en el relato de Felipe VI hacia posiciones más centradas en el discurso de la pasada Nochebuena. Desde las izquierdas llegaron, incluso, algunos elogios a la intervención navideña del monarca. Unidas Podemos, desde el Gobierno, tendrá que asumir la contradicción de esta asimilación a Felipe VI para convertir su imagen en la de un rey moderno, actual y necesario para la democracia española y tendrá que decidir su posición ante un tema central.


Un lavado de imagen que ya ha comenzado y que cuenta con la inesperada ayuda de Juan Carlos I. La simple comparación con su padre, contra el que la prensa cortesana dirige sus críticas veladas diferenciando y separando explícitamente entre los malos comportamientos del rey emérito y la institución monárquica, hace que Felipe VI parezca bueno.

La "mayoría consti" podría volver a aparecer si el espacio confederal decide participar de esta operación para consolidar a Felipe VI en el trono tras unos años en los que la monarquía ha quedado bastante dañada, tal y como han indicado las encuestas que la Plataforma de Medios Independientes (de la que forma parte Público) ha publicado los dos últimos 12 de octubre.

La creación de un nuevo gran consenso para pasar página de una de las etapas más turbias de la monarquía borbónica (y ha habido muchas de estas) está en marcha. Principales partidos, grandes medios de comunicación de diversas tendencias ideológicas, quién sabe si se sumará algún sindicato, el empresariado no va a faltar, intelectuales orgánicos, deportistas de élite, asociaciones profesionales... Todos están tomando posiciones en el nuevo baile. Ya se escucha la música.


Es una gran conga. La 'conga consti' está en marcha. La hilera de danzantes se estira durante varios kilómetros. Habrá que pasar lista, a ver quién baila y quién no. Lo mismo hasta se apuntan los pasos torpones del emérito para amenizar la jornada. La fila va creando un gran círculo. Y en el centro, Felipe VI. La función va a comenzar.