Dominio público

La mesa de diálogo sin diálogo (y sin mesa)

Sato Díaz

El president de la Generalitat, Pere Aragonès (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), conversan a su llegada a la jornada de clausura de la XXXVII Reunió Cercle d’Economia, en Barcelona. E.P./David Zorrakino
El president de la Generalitat, Pere Aragonès (i) y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (d), conversan a su llegada a la jornada de clausura de la XXXVII Reunió Cercle d’Economia, en Barcelona. E.P./David Zorrakino

Cuando hace algo menos de un año, el 13 de junio de 2021, Juan Espadas se imponía a Susana Díaz en las primarias del PSOE-A como candidato a la Junta de Andalucía, Pedro Sánchez respiró aliviado; y en cierta medida los dirigentes catalanes independentistas presos, también. Aquellas votaciones internas eran leídas como la revancha de Díaz contra Sánchez. Una derrota del candidato de Ferraz hubiera supuesto un grave suspenso de Sánchez y sus políticas entre su militancia.

Y sucedía que en aquellos días la política del Gobierno estaba protagonizada por Catalunya. Precisamente nueve días después, el 22 de junio, el Consejo de Ministros aprobaba los indultos parciales (solo afectaban a las penas de prisión, no a las inhabilitaciones) de los nueve dirigentes independentistas presos, que salían poco después de la cárcel. Desde el propio PSOE se filtraba en los primeros días de aquel mes de junio que Sánchez no quería ejecutar la decisión de los indultos hasta que tuvieran lugar las primarias andaluzas, donde se jugaba en buena medida su legitimidad a la interna del partido. Una medida impopular, bien jugada por el susanismo, podría suponer un buen varapalo para el sanchismo. Un gesto hacia el independentismo podría hacer ganar a su contrincante.

El PSOE siempre maneja esta tensión desde que, ya en el Gobierno, apuesta (al menos verbalmente, pues lo verbalizado y lo materializado no siempre coinciden) por el diálogo como forma de resolver el conflicto político con Catalunya. Tras los indultos, llegó el descanso estival. Y ya en septiembre tuvo lugar la mesa de diálogo entre Gobierno y Govern en Barcelona (la última, hasta el momento, más de ocho meses después). El 15 de aquel mes, a las puertas del otoño, Pere Aragonès recibía a Pedro Sánchez en el Palau de la Generalitat. Además, se reunían también la consellera de Presidència, Laura Vilagrà, y el conseller de Empresa, Roger Torrent, con la vicepresidenta  Yolanda Díaz, el ministro de Presidencia Félix Bolaños, el de Cultura Miquel Iceta, y la de Política Territorial Isabel Rodríguez.

Tras el encuentro, presidente y president comparecieron ante los medios en Barcelona. Ambos resaltaban que las posiciones estaban muy alejadas (republicanos reclaman la amnistía y autodeterminación y socialistas no querían ni oír hablar de ello). Sin embargo, se emplazaban a seguir negociando... "Coincidimos en que la mesa de diálogo es el mejor camino, hemos decidido trabajar sin prisas, sin pausa, sin plazos", destacaba el madrileño. "Concretaremos las bases y la metodología del proceso de negociación", aseguraba el catalán, antes de que se reunieran ministros y consellers aquella misma tarde. Las bases y la metodología no estaban al final de la reunión, tampoco lo estuvieron al mes siguiente.

Los más optimistas hablaban de que saldría a la luz un documento compartido por las partes (las pautas del proceso de negociación/diálogo) antes de que acabara el año... No pasó, y se retrasaba todo hasta que pasaran las elecciones de Castilla y León. Argumentaban desde Madrid que un gesto hacia el independentismo podría favorecer una victoria de la derecha en los comicios castellanos y leoneses. Tal gesto no existió, pero hoy preside PP y vicepreside Vox en Valladolid. Tras los comicios del 13 de febrero era el momento, al menos, de programar la fecha de una segunda mesa de diálogo, la cual parecía que se tocaba con la punta de los dedos una vez pasó la Semana Santa...

¡Entonces estalló el ‘caso Pegasus’! Decenas de independentistas espiados a través de sus móviles con el malware israelí. El propio Aragonès figura en la lista. El Gobierno tardó en dar explicaciones y no ha desvelado (porque no ha sido capaz de saberlo o porque no le interesa que se sepa) quién ha espiado a los independentistas y al propio presidente del Ejecutivo y a la ministra de Defensa, Margarita Robles ¿CNI? ¿Cloacas? ¿Marruecos? Aragonès paralizó cualquier diálogo con el Gobierno español hasta que este tomara las medidas pertinentes sobre ‘Pegasus’. La directora del CNI, Paz Esteban, fue cesada por el Ejecutivo y se creó en el Congreso la Comisión de secretos oficiales para dar a conocer las actividades del CNI relacionadas.

Las relaciones entre Gobierno y Govern permanecían bloqueadas. Entonces, Sánchez y Aragonès coincidieron en Barcelona en las jornadas del Cercle d’Economia el pasado 6 de mayo, y se emplazaron a una pronta reunión para que el primero diera explicaciones al segundo, de espiado a espiado. Tres semanas después, esa reunión tan urgente no ha tenido lugar y... ahora en La Moncloa se debaten sobre si es propicio que el encuentro se celebre antes de las elecciones andaluzas del 19J o ya esperar a después. Ya saben, un gesto al independentismo puede hacer que la derecha y ultraderecha gobiernen... Tomen nota.