Dominio público

Monedero, suelta ya al juez García-Castellón

Ana Pardo de Vera

El cofundador de Podemos se ha empeñado en que Manuel García-Castellón le encarcele. Juan Carlos Monedero permanece aferrado a la toga del juez y no lo soltará hasta que lo siente en el banquillo. Solo así puede explicarse el empeño que un garante de la justicia de todos y todas, al máximo nivel, pone en investigar a Monedero, abrirle causas con testigos que se demostraron más falsos que la cuenta de Pablo Iglesias en Granadinas (lean este genial artículo de José Antonio Martín Pallín), enfrentarse a una Audiencia Nacional que le ha dejado en evidencia varias veces y, cuando se archiva -por orden de esa Audiencia- la causa sobre una nunca existente financiación ilegal de Podemos (porque cómo sería de inexistente que, pese a la potencia armada de bulos de las cloacas policiales y mediáticas, no hubo manera de imputar a la formación morada ni un euro escondido bajo el mantel), vuelve el juez, con Monedero enganchado a su toga, a pedir que se le abra causa, que ahora sí que sí ha visto algo.

Dice García-Castellón, al que Dolores de Cospedal ni le rozó la toga en el caso Kitchen cuando decidió no imputarla pese a las evidencias clamorosas sobre su implicación en primera línea, que Monedero podría haber incurrido en un presunto blanqueo de capitales y falsedad documental. Que el testimonio del Pollo Carvajal (nadie con ese apodo gallináceo debería ser considerado testigo de nada), rechazado (again) por la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional hace solo un mes, da fe de esa oscuridad contable de Monedero, el cual, por cierto, ya no sabe si reír o llorar con este asunto.

Lo cierto es que este juez, al que tocaría jubilarse en breve y quizás alguien debería tomar la decisión por él, ha optado por erigirse en el gigante que lucha contra Don Quijote y no al revés, por lo que, en su ya evidente compulsión por no retirarse con las manos manchadas de violeta, ha ido contra Monedero de nuevo y, sin encomendarse ni a dios ni al diablo -es decir, sin avisar a la Fiscalía, por ejemplo-, ha entresacado unas líneas del escrito de la Audiencia Nacional para su cruzada, ese mismo texto en el que venían a decirle "Déjalo ya, por favor, no te (nos) hagas más daño", pero nada: dale Perico al torno y García-Castellón, al testimonio falso del Pollo.

Al juez estrella de la derecha (cuánto le deben Eduardo Zaplana, Ignacio González y su hermano, Cospedal; el expresidente de Murcia, Pedro Antonio Sánchez...) no le tose ni el ridículo, mucho menos, un Consejo General del Poder Judicial ilegítimo que está para otros menesteres, como entorpecer el cumplimiento de la Constitución aferrándose a la chaise longue y sin tener la decencia suficiente para dimitir. Estos días todavía habrá cloaqueros rezando para que, esta vez sí, García-Castellón empure a Monedero, como si este juez pudiese ya resultar creíble en algo. Qué peligro tener razón donde hay poca justicia...