Opinion · El mapa del mundo

El oso ruso se ha salido con la suya

En mayo Moscú vivió el mayor desfile militar desde el final de la URSS. Estos días en Georgia, los rusos han visto a sus tropas en acción –con un resultado muy satisfactorio ya que sus tanques han aplastado al modesto Ejército georgiano en un par de días.

El Gobierno de Putin y Medvédev ha aprovechado la inexplicable decisión del presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, de atacar las fuerzas de paz rusas en la rebelde Osetia del Sur para reafirmar su poder en lo que considera su hemisferio natural. Según el acuerdo de paz propuesto por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, se abrirán negociaciones internacionales sobre el futuro estatus de Osetia del Sur y Abjasia, la otra región separatista de Georgia.

La pretensión de Saakashvili de entrar en la OTAN –que ha respondido con una vaga promesa sin fecha– tenía como fin asegurar las fronteras exteriores de Georgia. Porque al formar parte de la Alianza Atlántica las fronteras exteriores de este pequeño país en el Cáucaso se convertirían en los límites de la OTAN, que tendría la obligación de defenderlos.

Ahora Rusia se ha salido con la suya. Putin ya ha dicho que Osetia del Sur no volverá a incorporarse plenamente al estado georgiano. No parece probable que Moscú pretenda anexionarse las dos regiones. Tiene motivos para recelar de los deseos independentistas de los osetios que podrían aliarse con Osetia del Norte, que forma parte de Rusia. Es más probable que pretenda establecer un tipo de soberanía en la que Osetia del Sur y Abjasia se convertirían en una especie de protectorado ruso sin necesidad de cambiar las fronteras de Georgia.

A EEUU y muchos países de la UE no les quedará más remedio que aceptar la voluntad rusa. El precedente de reconocer la independencia autodeclarada de Kosovo les deja sin argumentos.

Thilo Schäfer