el pingue

El Bulli 2014. Vivir para contarlo

Dejaba mi amada Londres despidiéndome de ella con viento y lluvia pertinaz.  El sol desaparecía y sonaba Antony & The Johnsons. Mientras empujaba la maleta y besaba a la familia, alguien me dijo que el Bulli cerraba, ... para volver, quizá. Pensé que las despedidas en el aeropuerto se parecerían mucho: ojos llorosos,  un hasta pronto y la incertidumbre del  que cree que su hijo marchará para volver sólo si la ocasión lo merece.

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Contemplo las imágenes de la rueda de prensa  y veo esa leve sonrisa de quienes se miran en un espejo y recuerdan de dónde vienen y todo a lo que han renunciado para llegar donde están. Imagino los momentos de vértigo al tomar la decisión, su decisión,  el preciso instante del "adelante, hagámoslo", la honestidad, el rigor y la sabiduría para tomar la iniciativa antes que el desasosiego y el cansancio hagan mella en aquello por lo que ellos llevan apostando tantos años: la vanguardia gastronómica, su revolución.

Parar, templar, colocarse..., saber estar, esto último tan difícil. Madrid Fusión era donde tenía que estar y donde contarlo. El evento con mayor repercusión mediática ha servido para que se oiga su anuncio sin interferencias,  que no se cierra,  que de "dos años sabáticos nada", que se van a tomar este tiempo durante el cual retomarán, quizá, parte de su vida personal y ya, sin la sobrepresión que esto implica, crear sin más objetivo que el hacer felices a quienes se sentarán estas dos próximas temporadas en sus mesas y a partir de la temporada 2014. Vivir para contarlo, estar y contemplar que quien ha llevado el avión supersónico de la gastronomía vuela más allá de la grisura que a veces rodea esta profesión, quizá a la búsqueda de todo aquello que le es ajeno, de todo aquello que desconoce y sabe que existe y le abrirá, a él y a los suyos, nuevas rutas que todos seguirán como si de un sherpa se tratara.

¿Tras el impasse de Adrià y los suyos de cara al público se seguirá hablando del Bulli? Y lo que es más importante, ¿se seguirá colocando a la gastronomía de este país en la parte más alta?  Estoy seguro que así será. ¿Aprovecharán el momento quienes desde la atalaya de la envidia y la discordia esperaban este momento para desprestigiar años de revolución gastronómica?Tengo dudas.

Confieso que en un principio no lo entendí pero quizá sea una lección, una más. Sí, gente normal, con vidas demasiado influenciadas por el trabajo que antes de divorciarse del "lavoro"se han conjurado en no parar de crear  haciendo compatibles ambas facetas. De nuevo imaginar, cambiar, apasionarse, enamorarse de un proyecto,... ¿Se puede pedir más?