La agonía interminable de Benítez

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Minuto 89 del Stoke-Liverpool. Los reds tocan con los dedos una victoria por 1-0 sin Torres, Gerrard y Benayoun. Los jugadores del Stoke, cuyo máximo goleador sólo cuenta con tres dianas, atacan como posesos el área rival. Podrían pasar días sin marcar un gol, pero no se les puede negar su intensidad. Los balones vuelan sobre el área de Reina sin orden ni criterio.

Es como ver un partido de la Liga inglesa de los años 70. Sólo con bajar el balón al césped y enlazar tres pases seguidos, el Liverpool podría desactivar al Stoke, cuyos jugadores corren como pollos sin cabeza.

Y sin embargo, está escrito que Reina encajará un gol, porque su defensa ha entrado en estado de pánico. Y el gol llega en el minuto 90 en un remate en el área pequeña con los reds colgados de su larguero y el miedo pintado en el rostro.

Rafael Benítez vive en un recurrente día de la marmota. Tiene que ser terrible saber que casi todos los partidos acabarán igual. Ocurrió ante el Stoke. Ocurrió la semana pasada en la eliminación de la Copa ante el Reading, un club que lucha por no descender de Segunda División. Ocurrió en la Liga de Campeones en varias ocasiones. El equipo, perseguido eso sí por las lesiones, se diluye en los últimos diez minutos, tal que si fuera un grupo de juveniles.

La prensa inglesa lo tiene difícil para hablar de Benítez y su plantilla. Han agotado todas las posibles necrológicas y ya no les queda nada nuevo por escribir. Si destituyeran al madrileño, sólo tendrían que poner en página un artículo ya publicado.

En el Telegraph, Duncan White se sale del discurso único. Apunta que en realidad Benítez ha sacado de este equipo en sus cinco años mejores resultados de los que se podía esperar con la materia prima disponible. Benítez es un piloto de F1 que llegó a una escudería “de nombre notorio, una historia repleta de grandes éxitos y recuerdos de victorias famosas”. Y lo que ocurre es que el coche nunca ha sido muy bueno.

No lo es y no va a mejorar. La plantilla está llena de medianías o de jugadores que en un solo año han sufrido una pérdida alarmante de calidad. Alguna responsabilidad tendrá en esto Benítez, porque él les ha fichado o no ha conseguido que saquen lo mejor de sí mismos. Un nuevo entrenador a mitad de temporada tendría que conducir un coche que no está ni para pasar la ITV.

En la Premier de verdad, los tres grandes se deshicieron con facilidad de rivales menores. El Chelsea dio un golpe de autoridad. Sin Drogba ni Essien, enrolados en la Copa África, le metió siete al Sunderland. En esta Liga, mucho peor que la de la temporada pasada, da la impresión de que el Chelsea sólo necesitará un par de rachas de buenos resultados para marcar diferencias. El Arsenal, que ayer ganó al Bolton con goles de Fábregas y Mérida, está lo bastante cerca como dejar ese pronóstico en lo que es, una simple impresión.

Iñigo Sáenz de Ugarte