Wenger choca con la realidad

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Los artistas pueden quedar intoxicados por su obra. Se arriesgan a vivir en una burbuja en la que nada de lo que ocurre fuera les perturba. El Arsenal se ha acostumbrado al disfrute de su talento y no parece verse importunado por las mundanas preocupaciones de sus rivales.

Otros corren al banco para sacar el dinero que no tienen cuando sufren la lesión de un jugador clave. Arsène Wenger, no. Eso es cosa de plebeyos. Su equipo se quedó sin Van Persie para toda la temporada y el entrenador sólo movió una ceja. Fábregas le pidió en público que hiciera un fichaje. En vano.

Quizá no fue esa la razón principal de la derrota de ayer ante el Manchester United por 1-3, que deja al club a cinco puntos del líder, el Chelsea. Pero es difícil pensar en ganar al United sin delanteros cuando tu centro del campo se ve desbordado por la intensidad de los rivales. Fàbregas (11 goles y 11 asistencias hasta ahora) no puede darse pases de gol a sí mismo.

El Manchester sorprendió de entrada porque negó al Arsenal el control de la pelota. Después de tenerlo castigado durante toda la primera vuelta, Ferguson dio entrada en el once a Nani con excelentes resultados. El portugués había sido marginado en el reparto de tareas frente a otros jugadores de menos calidad pero de carácter más guerrillero. Hasta hizo algunas declaraciones en su país para dejar claro a su parroquia que si no podía aspirar a ser el sucesor de Cristiano Ronaldo era por culpa del entrenador.

Nani parecía perdido para la causa de Ferguson. Ayer demostró que por la derecha es mucho más incisivo y vertical que el ecuatoriano Valencia. Él solo se apropió del primer gol. Superó a tres defensas y su centro acabó en la portería con la desafortunada colaboración de Almunia.

Cinco minutos después, dio a Rooney el pase en el momento adecuado en un contraataque para que el inglés anotara su gol número 100 en la Premier. Y ahí se acabó el Arsenal. Al igual que cuando fueron barridos por Chelsea en casa en la primera vuelta, el espíritu del equipo se disolvió.

Fàbregas no fue la presencia constante en el centro del campo y no tuvo opción de penetrar en la red tendida por Ferguson. El juego de paredes del Arsenal no tenía ninguna posibilidad ante la cobertura del United, donde dos centrocampistas siempre están ayudando a los centrales.

Para echar más sal a la herida, ese esforzado currela que es el coreano Park condujo el balón desde la mitad del campo en un contraataque hasta el final y marcó el tercero. Fue la forma que tenía la defensa del Arsenal de anunciar que se había rendido hace tiempo.

“¿Sois el (Manchester) City disfrazados?”, cantaban los aficionados del United. No hay peor insulto para un artista que lo comparen con un vulgar nuevo rico que compra el talento que no tiene.

Iñigo Sáenz de Ugarte