El tablero global

El Kremlin se dispone a reconstruir el Ejército Rojo

Durante medio siglo, la Sovietskaya Armiya fue el más poderoso Ejército  del planeta, por mucho que en algunos periodos el Popular Chino lo superase en número total de efectivos. Pero al hundirse la URSS, ese Ejército Rojo (renombrado Soviético en 1946) cayó en un abismo de inoperancia, burocratismo, desidia y carencia endémica de recursos.
Oficiales y soldados vendían armas y munición hasta a sus propios enemigos, como los guerrilleros chechenos que humillaron al gigante ruso exterminando compañías enteras de sus divisiones de élite. Todavía hoy, más de un millar de militares rusos mueren cada año... víctimas de accidentes, suicidios o novatadas brutales de sus propios camaradas.
Pero todo esto está a punto de cambiar radicalmente, y no sólo por la modernización tecnológica y armamentística con la que ha de renacer un verdadero contrincante del imperio bélico estadounidense. Sino, sobre todo, por su reorganización estructural absoluta, que ha sacudido los cimientos del coloso porque supondrá la pérdida de 300.00 puestos de trabajo.

Además de la eliminación de la mitad de todos los oficiales (para que haya uno cada 15 hombres, en vez de uno cada 2,5 como ahora), la creación de la categoría de soldados profesionales (llamados kontraktniki, porque son contratados en vez de reclutados) transformará profundamente las Fuerzas Armadas de Rusia. Ya han demostrado en Georgia que deben ser tomadas en serio, igual que han de serlo las intenciones del Kremlin de recuperar el control de su "extranjero cercano" e impedir la penetración occidental allí.
Y para ello tiene que reconstruir el poderío del glorioso Ejército Rojo. Una perestroika bien distinta de la anterior.

18/3/2009