El tablero global

Podemos arrebató medio millón de votos al PSOE y 180.000 a la derecha

En un alarde de transparencia, el Ministerio del Interior todavía no ha publicado los resultados definitivos de las elecciones europeas celebradas hace 53 días, de forma que tendremos que conformarnos con trabajar sobre los datos provisionales emitidos a las 03.06 de la madrugada del 26 de mayo, escrutado el 99,77% de los votos porque faltaban los de residentes en el extranjero. No cabe duda de que el ministro Jorge Fernández Díaz cuenta con esa información, ni tampoco puede dudarse de que se la ha transmitido al Ejecutivo de Rajoy; así que sólo cabe especular sobre los motivos de que su Gobierno siga manteniendo en la oscuridad al resto de los españoles.

En cualquier caso, sí podemos cruzar esos resultados provisionales con los de la encuesta postelectoral del CIS publicada este martes, ya que también tiene un margen de error (y mucho mayor), para extraer conclusiones sobre el fenómeno político más importante en décadas, cuyo nombre acabo de utilizar. Y las deducciones de ese análisis no pueden ser más esclarecedoras:

Podemos le arrebató 500.000 votos al PSOE, pues el 40% de sus 1.245.948 votantes confesaron que en las últimas generales depositaron en la urna la papeleta socialista. Bueno, exactamente 498.379, pero como faltan por contabilizar unos 37.000 sufragios desde el extranjero… Así que Elena Valenciano tenía toda la razón cuando se lamentaba de que el medio millón de votos que le faltaron para ganar se los había quitado el chico de la coleta.

Podemos obtuvo el apoyo en las urnas de unos 180.000 electores de partidos derechistas, entre ellos 132.070 que votaron al Partido Popular en noviembre de 2011. Por supuesto, nada que ver con la ridícula cifra de 18.000 en que estimaron los analistas del PP el trasvase de sus seguidores hacia la formación de Pablo Iglesias.

Podemos arrastró hacia los colegios electorales a unos 165.000 electores que se hubieran abstenido, o votado nulo o en blanco, si no hubiera surgido el movimiento ciudadano de los círculos contra la "casta". Este cálculo ha sido bastante más largo de hacer, a partir de la encuesta y del escrutinio, pero créanme: con media docena de operaciones aritméticas les saldrá una estimación casi idéntica.

Podemos también atrajo, por supuesto, a muchos votantes tradicionales de Izquierda Unida: en concreto, más de 300.000 o uno de cada cuatro sufragios emitidos a favor de la lista de Pablo Iglesias. Pero La Izquierda Plural no se puede quejar: triplicó su resultado del 2009 tanto en votos como en escaños, arrebatándole al PSOE ese mismo número de votantes. Lo comido por lo servido.

Hablando del PSOE, su profunda herida no se la asestó sólo el "sí se puede", sino que el partido se desangró por los cuatro costados: UPyD le arrancó 210.000 votos; Primavera Europea, 62.000 más; Coalición por Europa, otros 56.000; Esquerra, 52.000; Ciudadanos, 47.000 más… Una sangría que dejó agonizante (políticamente hablando) a Rubalcaba.

En cuanto al PP, 225.000 votantes se le fueron a UPyD, y otros 170.000, a Ciudadanos, entre muchas otras fugas de electores populares. Después, sus políticos culparon a la elevada abstención de su batacazo en las urnas, cuando la participación aumentó (aunque fuera mínimamente) con respecto a las europeas de 2009. Eso sí, se atrevieron a cantar victoria tras perder 2,6 millones de votos y caer de 24 a 16 escaños.

De todas formas, todos estos trasvases de votos han sido calculados a partir de unas respuestas del barómetro del CIS que tienen trampa, pues los votantes están entre los seres humanos que más mienten cuando les interroga un encuestador y no hay que fiarse de su "recuerdo de voto". Por ejemplo, en noviembre pasado el CIS descubrió que uno de cada tres de los que votaron al Partido Popular dos años antes no quería reconocerlo.

Ahora, en cambio, son más los que recuerdan haber votado al PP en estas europeas 2014 que los que realmente lo hicieron, pues dice haberlo hecho un 15,1% del censo electoral, mientras que el voto popular real sólo ascendió al 11,5% del censo. Hay que calcular los porcentajes en relación al censo total de electores para poder comparar los resultados reales con la encuesta del CIS, que no sólo se hace entre votantes, sino entre el conjunto de los ciudadanos con derecho a voto.

Aunque lo más notable de este barómetro es que los que dicen "recordar" que han votado a Podemos son ¡más del doble de los que realmente lo hicieron! En concreto, el 7,2% del censo alardea ahora de que votó a Pablo Iglesias, cuando su lista no obtuvo en realidad más que el sufragio del 3,58% del total de electores registrados (pues la abstención ascendió al 54,16%). Así que seamos escépticos cuando alguien nos llegue diciendo: "Yo voté a Podemos".

Vaya, que la izquierda saca pecho de un voto más de boquilla que auténtico… salvo los votantes de IU, quienes por primera vez hablan de ello con la boca pequeña: sólo el 4,2% recuerda haber depositado la papeleta de La Izquierda Plural, cuando esa federación de once partidos obtuvo en realidad el 4,5% del censo.

En definitiva, lo mejor es ceñirse a las cifras reales. Por ejemplo: el PP obtuvo 4.074.363 votos, y los partidos a la izquierda del PSOE (a los que tildan de radicales, populistas, secesionistas y cosas peores) sumaron… 4.062.004 votos. Pero no ha concluido el escrutinio, así que es muy probable que los votantes extremistas superasen en número a los populares en la última cita con las urnas.

¿Será por eso que no nos acaban de dar los resultados definitivos?