Tierra de nadie

El mito está fuera de cobertura

Como ya se dijo aquí, Apple ha sacado al mercado un móvil extraplano en dos colores con cámara por delante y por detrás y airbag de acompañante en su versión más avanzada. El artilugio recibió encendidos elogios por su diseño vanguardista y su giroscopio de tres ejes, que, como habrán deducido, es lo mejor que existe en giroscopios. Postrada de hinojos, a la prensa que cubrió la presentación del invento no le costó elevar a los altares al padre de la criatura, Steve Jobs, fundamentalmente porque ya lo había puesto allí cuando puso a la venta su incomparable IPad y aún no le había dado tiempo a bajarse.

Estamos ante una joya de la tecnología que puede presumir de ecológica, y no sólo por la manzana mordida que lleva a su espalda. Pásmense: nada de PVC en el equipo ni en los auriculares, nada de bromo en sus circuitos impresos, nada de mercurio en su pantalla y nada de arsénico en el vidrio de la pantalla. En otras palabras, está para comérselo. El IPhone4 sólo tiene un pero del que acabamos de enterarnos: sus problemas para captar la cobertura de las redes telefónicas. Resumiendo, al aparato de comunicación más perfecto, al bajel de silicio más preparado para surcar Internet, al verbo hecho imagen en vez de carne le pasa con la conexión lo que al alambre del pan de molde: se pierde cada dos por tres.

Desde su pedestal, el genio de los vaqueros ha dicho que esto pasa porque la antena, que rodea todo el juguete a modo de faja, es inconmensurable, pero pierde mucho cuando se toca, por lo que la solución es aprender a cogerlo de otra manera -quizás con unas ventosas o unas pinzas de la ropa- o ponerle una de las fundas que Apple comercializa en seis colores. El remedio no ha convencido mucho a algunos usuarios, que han presentado una demanda colectiva en los tribunales contra el dios Jobs por negligencia, defecto de diseño, fraude y ocultación.

¿Dejaremos que por un detalle sin importancia se nos caiga de bruces el mito? ¿Renunciaremos a aborregarnos en esas largas colas para llevarnos a casa antes que nadie el mejor móvil sin cobertura del mundo? Ni muertos. Confiamos en Steve más que en nuestra madre. Le vigila además una prensa especializada siempre crítica, que no deja pasar ni una. ¿Y si la dieran gato por libre? Apartaría el felino y seguiría comiendo el arroz.