Tierra de nadie

El Rey es culpable

VISTO el resultado de las últimas elecciones generales en las que, por incomprensible que parezca, los incautos ciudadanos no otorgaron a la derecha la mayoría suficiente para regir los destinos del país y conducirlo por el camino adecuado, esto es, el que Dios manda.

RESULTANDO que, ante esta anomalía democrática, el líder del PSOE y presidente en funciones, Pedro Sánchez decidió intentar, en contra de toda lógica, formar gobierno como si hubiera sido el candidato más votado. Y que para cumplir su propósito no dudó en firmar un acuerdo para una coalición con Unidas Podemos, que como todo el mundo sabe es un partido populista, comunista y bolivariano. Y que no contento con ello y para alcanzar su ilícito objetivo trata de negociar la abstención de ERC, cuyos dirigentes son republicanos, independentistas y, por supuesto, golpistas sin remedio, al margen de que sus 15 diputados actúen en representación de 870.000 españoles, que lo son porque si no lo fueran Cataluña ya se habría autodeterminado, que es lo que no queremos.

CONSIDERANDO

Primero: Que en atinadísimo comentario, la marquesa de Casa Fuerte, más conocida como Cayetana Álvarez de Toledo, ha acusado al tal Sánchez de ser un integrista y un fanático del poder y de encabezar un proceso de liquidación constitucional, sin que los barones del PSOE se hayan levantado en una insurrección patriótica contra el futuro Gobierno de sedición.

Segundo: Que los empresarios quieren un Gobierno ya, pero el que ellos digan.

Tercero: Que el presidente del PP, Pablo Casado, irreductible bastión de nuestra Carta Magna y su más fiel intérprete, entiende que el usurpador de la Moncloa amenaza con volar por los aires el sistema de la Transición y el orden constitucional.

Cuarto: Que la Iglesia ha dejado dicho que España está en peligro y que si se conforma la coalición entre socialistas y socialcomunistas nos encaminaremos al infierno del pensamiento único, donde reina la eutanasia, la ideología de género, el feminismo radical y la memoria histórica, que tanto odio fomenta.

Quinto: Que Santiago y cierra España, viva reencarnación de Don Pelayo, ha revelado que Sánchez se ha convertido por la vía de los hechos en el portavoz de los enemigos declarados de la patria.

Sexto: Que Emiliano García-Page no quiere vaselina como regalo de Reyes.

Séptimo: Que Felipe González se siente incómodo y Alfonso Guerra vaticina que un acuerdo del PSOE con ERC no funcionará porque es como dar a los niños una granada explosiva para que jueguen.

Octavo: Que Mariano Rajoy, que está aquí para hablarnos de su libro, hubiera recomendado al malvado Sánchez no cambiar su colchón para que se le hubieran pegado algunas buenas cualidades que él atesora por arrobas.

Noveno: Que conociendo todo lo anterior de oídas y por directísimos testimonios recabados en su ronda de consultas de Zarzuela, el Rey ha decidido proponer a Pedro Sánchez como candidato a la investidura.

Décimo: Que en virtud del artículo 99.1 de la Constitución Felipe VI no estaba obligado a designarle candidato, por lo que hay que suponer que forma parte del complot para acabar con la monarquía, instaurar la República y desmembrar el país como un puzle para mayores de cuatro años.

FALLO

Se debe condenar y se condena a Pedro Sánchez Pérez-Castejón por el delito de lesa traición a la patria y a la nación, que es una y no veintiuna.

Se debe condenar y se condena a Felipe Juan Pablo Alfonso de Todos los Santos de Borbón y Grecia, para los amigos simplemente el Rey o el jefe del Estado, como cómplice y cooperador necesario del sujeto anterior.

Notifíquese esta sentencia al Ministerio Fiscal, a las partes y, personalmente a los acusados, informándoles de que no cabe apelación ni Cristo que la fundó. Así, por esta mi sentencia, lo pronuncio, mando y firmo.