Opinion · Otra economía

Crecimiento y desempleo. Más falacias

Fernando Luengo
Profesor de economía aplicada de la Universidad Complutense de Madrid, miembro de econoNuestra, del círculo Energía, Ecología y Economía y del Consejo Ciudadano de Podemos en la Comunidad de Madrid. Página web: https://fernandoluengo.wordpress.com/

“El secreto del empleo reside en el crecimiento”. No discutiré esta afirmación, lugar común de muchos economistas, si bien estoy convencido de que puede debe ser discutida. Me centraré ahora en una variante de esa misma afirmación: “El crecimiento económico crea suficiente empleo”.

Supongamos que, en efecto, existe una asociación –que, ¡atención!, no es lo mismo que una causalidad-  entre crecimiento y empleo, pero ¿es suficiente como para reducir la tasa de desempleo? Para aclararnos, tengamos en cuenta que este indicador recoge a las personas que pierden su puesto de trabajo y están inscritos en las oficinas de ocupación y todos aquellos que ofrecen su capacidad de trabajo, por ejemplo, los jóvenes que cada año entran en el “mercado laboral”.

Parece lógico sostener que uno de los objetivos centrales de cualquier política económica debe consistir en aliviar los niveles de desempleo; también se trata -sobre todo se trata, diría yo- de que los puestos de trabajo creados y los que se mantengan sean decentes, pero no me meteré ahora en este decisivo asunto.

En los dos gráficos siguientes encontramos asociadas las dos variables que importan desde esta perspectiva, el crecimiento del producto interior bruto (PIB) y la tasa de desempleo. El primero de ellos está construido para el grupo de países que conformaba la Unión Europea antes de las últimas ampliaciones (la UE15) (1994-2007), mientras que el segundo describe, para ambas variables, la evolución seguida por la economía española (1986-2007).

En ambos casos, a diferencia de lo que cabría esperar con los moldes del pensamiento convencional, la relación existente entre el avance del PIB y la tasa de desempleo es débil o inexistente.

Resulta evidente que, tanto en el caso de la UE15 como en el de nuestra economía, el crecimiento no ha resuelto la agenda ocupacional. En otras palabras, a lo largo del periodo que se analiza, el empleo generado no ha sido suficiente para reducir de manera sustancial y sostenible las tasas de desempleo. En contextos expansivos, éstas se han mantenido relativamente elevadas, más en España que en la UE15.

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Fuente: Eurostat

Tomar nota de esta desconexión debería ser suficiente para revisar las “bondades” del crecimiento como llave que abre todas las puertas; revisión que debería apuntar necesariamente a los contenidos y a la calidad de las estrategias económicas aplicadas en las últimas décadas, y a las que se supone que sostendrán la salida de la crisis.

Pues no, la economía de la corriente dominante, apoyándose en esta discordancia, exige más audacia y contundencia en las reformas laborales. Ahí está la vieja y rancia derecha, la de toda la vida, pero también encontramos la muy mediática y lustrosa marca lectoral de Ciudadanos.

Se nos cuenta –sí, es un cuento- que el obstáculo que impide la creación de más empleo, de empleo suficiente, está en los salarios, demasiado elevados para los empresarios. Sería necesaria una nueva vuelta de tuerca en la desregulación de las relaciones laborales, para que las empresas, con el estímulo de la reducción de los costes laborales, contraten a más trabajadores.

Más de lo mismo, poco importa que en estos últimos años hayan convivido la caída de los salarios, la masiva destrucción de puestos de trabajo y el rápido aumento del desempleo. Y mucho menos que la aplicación de estas recetas haya agravado y prolongado la crisis, con el resultado de que ahora tenemos más inequidad, más injusticia, más confiscación… más poder para los poderosos.