Opinion · Otra economía

Ya hemos votado, ¿y ahora qué?

Economista y miembro del círculo de Chamberí de Podemos
Twitter: @fluengoe
Blog Otra Economía: https://fernandoluengo.wordpress.com

Los próximos días verán la luz en los medios de comunicación un sinfín de artículos y se abrirán un montón de tertulias dedicados a analizar, del derecho y del revés, los resultados electorales. Por supuesto, es muy necesaria la reflexión sobre las implicaciones de un nuevo mapa político que abre un escenario de complejas alianzas y pactos entre los partidos y donde la extrema derecha jugará, ya está jugando, un papel decisivo.

Me pregunto, sin embargo, si volveremos a intentar levantar la casa empezando por el tejado, poniendo en el centro del debate los acuerdos postelectorales o los posibles gobiernos de coalición (o de concentración nacional, como algunos ya están defendiendo con claridad). En mi opinión, ese es el camino equivocado para la izquierda transformadora, el que la deja sin brújula. Poner por delante los problemas de la gente y las soluciones a los mismos, como ha hecho con acierto Unidas Podemos (UP) durante la campaña. Esa es la clave. Algunos ejemplos de los desafíos en materia de equidad, que urge afrontar, que tienen que entrar en la agenda política y en la de posibles acuerdos.

Según Eurostat, la oficina estadística de la Unión Europea (UE), entre 2007 y 2018, el índice de Gini -indicador sintético habitualmente utilizado para medir los niveles de desigualdad- ha aumentado en un 4%, situándose entre los más elevados de la UE. En 2018, el ingreso percibido por el 20% de la población más rico era 6 veces superior al del 20% más pobre (superando también el umbral alcanzado en 2007).

Según los datos proporcionados por el Global Wealth Report elaborado por el Credit Suisse, relativos a la concentración de la riqueza, donde la desigualdad es mucho más pronunciada que en el ingreso, en el meridiano de 2019 el top 10% de la población adulta acumulaba el 55% de la riqueza, el 5% detentaba el 43,2%, y el 1% el 23,8%. En comparación con un año antes, el número de millonarios ha crecido en 33 mil. Un reducido número de personas, 685, tienen una riqueza situada entre 100 y 500 millones de dólares, mientras que 61 superaban la cota de los 500 millones.

La información suministrada por Forbes revela que Amancio Ortega, dueño de Inditex y de un gran número de otras empresas y propiedades, acumula una riqueza de 63 mil millones de dólares. Le siguen a bastante distancia, pero también con una enorme fortuna, Sandra Ortega (Inditex), Rafael del Pino y Calvo Sotelo (Ferrovial), Miguel Fluxá (Iberostar) Juan Abelló (Torreal), Tomás Oliva (General de Galerías Comerciales), Alicia Koplowitz (Omega Capital), Florentino Pérez (ACS) y María del Pino y Calvo Sotelo (Ferrovial).

En un reciente informe de Oxfam Intermon (Quien parte y reparte. La huella en la desigualdad de las empresas del IBEX35), esta organización señala que en 22 de las 35 empresas de este selecto grupo el primer ejecutivo gana 50 veces el salario medio de la firma, siendo esta distancia muy superior en algunos casos: 455 veces en Inditex, 257 en el Banco de Santander, 213 en el BBVA y 221 en Iberdrola.

La otra cara de la moneda la encontramos en que a lo largo de la última década el peso de los salarios en la renta nacional se ha reducido en 2 puntos porcentuales (Eurostat). El porcentaje de personas que viven en situación de pobreza o exclusión social suponía en 2018 e 26,1% de la población (23,3% en 2007) y el de trabajadores pobres era del 13% en 2018 (10,2% en 2007). Las diferencias de género se sitúan en torno al 25%, sin que en los últimos años se aprecie una mejora apreciable; siendo mucho mayor la brecha en algunos ámbitos como, por ejemplo, el comercio, las actividades profesionales, científicas y técnicas o las actividades administrativas y servicios auxiliares.

Es en este y otros asuntos verdaderamente cruciales para la política económica y social donde es imprescindible que UP defina una posición y disponga de alternativas, como base y hoja de ruta de unas eventuales negociaciones con la dirección del Partido Socialista Obrero Español, ganador de las elecciones, y, en todo caso, como eje de la acción política a lo largo de la legislatura. Es evidente que los medios de comunicación, manifiestamente hostiles hacia UP (hostilidad que en realidad lo es hacia las políticas destinadas a reducir los privilegios de las elites), todo lo sitúan en el terreno de las peleas palaciegas y las disputas por los cargos. Es ahí nos quieren tener atrapados y, ya lo sabemos, no es fácil salir de ese enredo. No contribuyamos a él, confinando el debate a la posibilidad (para mí muy remota y dudo que aconsejable) de participar en un gobierno de coalición.