Opinion · Postdatas

Constitucionalistas con pecho de lata

Ahora, cuando quedan menos de 15 días para la primera sesión de investidura del Parlamento andaluz, parece que las exigencias de Vox, que quiere eliminar las medidas contra la violencia machista pactadas por PP y Ciudadanos, ha abierto un foco de inestabilidad en las derechas.

No me creo nada. Como he escrito varias veces, el acuerdo a tres está hecho y sellado un minuto después de que el vicepresidente la Junta, Manuel Jiménez Barrios, anunciara públicamente los resultados electorales.

‘Los tira y afloja’ son puro postureo para marcar distancias y contentar a sus respectivas parroquias dentro de este tripartito de facto que pretende gobernar Andalucía durante los próximos cuatro años: dos estarán en el Gobierno –PP y Ciudadanos- y un tercero –Vox- en los aledaños, escondido tras una mata.

Al final, la jugada se rematará con un trágala de Vox –dudo muy mucho que Moreno y Marín dejen de implementar medidas contra la violencia de género- a cambio de alguna de las muchas cafradas que defiende el partido de Abascal y Serrano para Andalucía, España y la Humanidad.

Dicho esto, como cualquier gobierno legítimo, el Ejecutivo andaluz que formarán PP y Ciudadanos merece los 100 días de cortesía sí o sí, aunque ellos ante el de Pedro Sánchez vulneraran de forma casi golpista esta regla democrática no escrita.

Durante esos tres primeros meses largos se podrá calibrar el nivel de compromiso constitucional de estos constitucionalistas de bandera. Cuanto más se apoyen en Vox, más y más aceite constitucional perderán, ¿no?

Y se podrá ver si la posición de ambos dos en Cataluña, donde actúan como guardianes de acero de la Constitución española, con una pareja de la guardia civil sacándole lustre a todas horas al artículo 155, es de doble rasero o de rasero único, ¿no?

A ver qué va a pasar con el Título VIII de la Carta Magna, sí, ese que fija el Estado de las Autonomías. ¿Lo defenderán PP y Ciudadanos con pecho de lata o apoyarán las tesis abolicionistas de Vox para seguir gobernando? He aquí un claro ejemplo de que no se puede estar en misa y repicando, ¿no?

Lo dicho, 100 días de cortesía por lo civil o lo criminal.

Bueno, si al final me equivoco y Moreno y Marín aceptan por bajinis reducir el esfuerzo presupuestario y político contra la violencia de género para conseguir los votos de Vox, pues con un día o unas horas de cortesía bastarán para cubrir sobrada y aseadamente el expediente democrático.

Así las cosas, desde el instante primero del desbarre antes referido como hipótesis improbable, mujeres y hombres, hombres y mujeres, estamos obligados a defender la lucha por la vida, la dignidad y la igualdad que representa combatir la violencia de género. Y nadie, absolutamente nadie, podrá negarnos el derecho a llamarnos constitucionalistas con pecho de lata.