Opinion · Entre leones

Pedro, Pablo y jajaja

Pedro Sánchez recibe en la entrada del Palacio de la Moncloa a Pablo Iglesias, en su reunión el pasado mayo, tras las elecciones del 28-A. REUTERS/Juan Medina
Pedro Sánchez recibe en la entrada del Palacio de la Moncloa a Pablo Iglesias, en su reunión el pasado mayo, tras las elecciones del 28-A. REUTERS/Juan Medina

Mis amigos de derechas (sí, tengo amigos de derechas y de los buenos) están encantados de la vida ante la posibilidad cierta de que el próximo 10 de noviembre los españoles vayamos de nuevo a las urnas.

Los hay que me dicen que Pedro Sánchez demuestra que es todo un hombre de Estado y jajaja al no querer pactar con Unidas Podemos por las diferencias insalvables sobre Cataluña.

No hace mucho estos mismos ponían al presidente en funciones a caer de un burro porque era un rompepatrias de tomo y lomo, que había pactado con los independentistas en un recóndito lugar de la selva amazónica la secesión de Cataluña y el sorpasso de la butifarra sobre el jamón de pata negra.

Los hay que me dicen que Pablo Iglesias es un líder de izquierdas de verdad y jajaja, que hace muy bien en no pactar con Pedro Sánchez porque es un blandiblue y no tiene palabra. Estos mismos llamaba hace tres ratos a Iglesias el Coleta, comunista y chavista y dudaban hasta de su higiene personal.

A medida que pasan los días, mis amigos de derechas echan más maderas, toda la que pueden y más, para que las diferencias entre el PSOE y Unidas Podemos sean insalvables y poder así volver a las urnas con el DNI entre los dientes el próximo de 10 noviembre.

Las encuestas dicen que más del 80% de los votantes de las derechas (incluidos mis amigos) están deseando volver a votar y quieren pasar de nuevo por las urnas porque están convencidos de que esta vez sí van a sumar esa mayoría absoluta que en los últimos comicios se les escapó por la importante movilización de los votantes de izquierdas.

Por supuestos, mis amigos están absolutamente convencidos de que Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal se pondrán de acuerdo a la primera y sin complejos. ¡Viva el vino!

Es decir, las clases medias y trabajadoras, los pensionistas, los dependientes y sus familias, las mujeres y los jóvenes, entre otros, verán de nuevo como sus derechos y sus ingresos vuelven a mermar gracias a este afán de las derechas por joder a los más caninos. El recorte fiscal que ha anunciado Díaz Ayuso en Madrid es la tarjeta de presentación de la derecha que viene.

Así las cosas, ya les vale a Pedro y Pablo. O se ponen de acuerdo, ya sea a través de un Gobierno de coalición o a través de un acuerdo de legislatura similar al de Portugal (a estas alturas parece que esta es la vía más factible), o corren el peligro de convertirse en simples introductores de embajadores de Pablo, Albert, Santiago.

Como he dicho, las clases medias y trabajadoras, los pensionistas, los dependientes y sus familias, las mujeres, los jóvenes y los caninos en general les agradecerán que apaguen de una vez su particular juegos de tronos y se pongan a enjaretar la investidura de verdad. Lo repito para que sean conscientes de toda la gente que pueden dejar en la estacada.

Vamos a ver: Pedro Sánchez está obligado a sacar la investidura. No vale ahora Cataluña como diferencia insalvable cuando en la moción de censura casi un elemento de cohesión o de diversión. No lo sé muy bien.

Y Pablo Iglesias, por mucho que le duelan las meninges, no puede bajo ningún concepto impedir por tercera vez que sea investido un presidente del Gobierno de izquierdas. Y menos por defender un Ejecutivo de coalición donde su mujer sería vicepresidenta por lo civil o por lo criminal, o quizás sea la reina de Saba.

En fin, mis amigos de derechas están encantados (unos con Pedro y otros con Pablo) y se están pasando un verano de risa, de jajaja por aquí y de jajaja por allá a costa de Carmen Calvo, Echenique, Iván de Redondo y el resto de eruditos a la violeta que están mandando a la izquierda con viento fresco en el telediario de las tres de la tarde.