Opinion · Entre leones

Contra los genocidas del clima

En el debate a cinco, los líderes de las derechas se pusieron de acuerdo en que hay que inhabilitar a todo aquel que no respete la Constitución, sobre todo a los partidos de los indepes.

Aparte, claro, de aplicar en vena el 155, sacar de paseo a la Legión por la Diagonal y contarles las pelotas constitucionalmente hablando a Torra y al resto de majaretas que han convertido Barcelona en Warcelona (Warcelona es Barcelona pero sin adoquines ni contenedores).

Si Pedro Sánchez, que ganó claramente la pelea por el centro y el propio debate, le toca algo más las palmas a los mellizos Casado y Rivera y al otrora protegido salarialmente por Esperanza Aguirre, Abascal y Viva España, todos se apuntan en coalición a ilegalizar al PNV.

¿Se imaginan España en manos de estos artistas del alambre?

Ni que decir tiene, que eso de ilegalizar me parece que no conjuga bien con una democracia seria, fundamentada en la justicia, la libertad y la fraternidad.

Por eso, porque vamos camino de serla -dentro de unos cuantos siglos, supongo-, no se ilegaliza a Vox, un partido xenófobo, racista y listo como Rocío Monasterio, que hacía casas antes de sacarse el título de Arquitectura.

Ni el espíritu ni la letra de la Constitución casan con estos novios de la muerte civiles.

Pero sí soy partidario de inhabilitar a todos los majaretas y tarados con cargo público que son negacionista del cambio climático y que, por sus santos cojones u ovarios, nos hacen tragar al resto de la humanidad sus malos humos y sus negocios de mierda.

En Madrid, como ya he dicho más de una vez, la arremetida de Almeida-Villacís contra la almendra central es para inhabilitarlos. En contra del sentido común, han vuelto a inundar la ciudad de manadas (no confundir con mamadas) de coches y han puesto en riesgo la salud de millones de madrileños, que de nuevo volverán a morirse poquito a poco.

¿Por qué se están cargando una medida tomada por Carmena que fue tan beneficiosa para ciudad y ciudadanos?

¿Quién paga la restauración de esta especie de cámara de polución llamada Madrid?

A escala planetaria, el líder de los cafres negacionistas es el presidente de EEUU, Donald Trump, que el mismo día en que Nueva Delhi se asfixiaba con aire tóxico anunciaba a la ONU que su país se borrará en 2020 del Acuerdo de París, firmado en su día por 200 países ante la más que evidente amenaza del cambio climático.

Este patán con licencia para activar la bomba atómica es un personaje tóxico para la humanidad, y lo es porque es un ignorante o un pirata de costa a costa.

Digo esto último porque quizás sabe muy bien lo que hace cuando se lleva por delante las medidas impulsadas por Barack Obama contra las explotaciones de gas y petróleo. Business. Claro, como supondrán, hace caja para hacerse un trasplante de cabello con cerebro incluido.

En fin, mientras que los inhabilitamos legalmente, a los negacionistas del cambio climático, soportes de millones y millones de empresas contaminantes que se están cargando la Tierra a fuego lento, digámosles no, un no rotundo y atronador.

Posiblemente a los que ya vamos camino de los 60, esos cambios climáticos tan radicales que aventuran los climatólogos

–subidas varios grados de la temperatura, aumento drástico del nivel del mar, etc.-  nos cojan criando malvas.

Pero ya tenemos algunos indicios de que la destrucción del chiringuito terráqueo ha empezado y tenemos que hacer algo por nuestros hijos, por nuestros nietos, por la humanidad y por todos los seres vivos que pueblan este milagro en la inmensidad del Universo.

Esto no es una cuestión ideológica, no es un juego de derechas y de izquierdas, es una batalla por la supervivencia.

Así las cosas, ya saben, no votes a estos genocidas del clima, mándalos al carajo. Es muy sencillo: “VETE-AL-CARAJO”.

PD: Si alguien por ahí fuera quiere saber sobre supervivencia y resistencia, le recomiendo que lea Días, meses, años, del escritor chino Yan Lianke. Extraordinario.